"Prince. El alquimista púrpura" no es la típica biografía musical al uso que va repasando cronológicamente el legado de un artista, claro que en el caso que nos ocupa hacer eso necesitaría casi los mismos tomos que la enciclopedia británica, y es que Prince es uno de los artistas más prolíficos de la historia, con más de 40 discos de estudio editados, numerosos discos en directo, recopilaciones y piratas tan codiciados como los originales.
Así que lo que ha hecho Montse Frisach es una especie de ensayo sobre la figura del diminuto (en altura) y enorme (en talento) genio de Minneapolis, una especie de radiografía para recomponer ese rompecabezas que era Prince, siguiendo al músico, compositor, intérprete, productor, actor, bailarín e icono de la moda que fue el autor de "Purple Rain".
Es un libro escrito por una fan, bueno, mejor dicho, una fam, y eso se nota y mucho en una obra que no hace distinciones entre su periodo imperial, esto es de "Dirty Mind" a "Lovesexy" y el resto de su carrera, tampoco entre los años de éxito, que se pueden ampliar hasta el "Love Symbol", y los demás, Frisach ama todos los periodos de Prince, incluso cuando no se llamaba así, y contagia ese amor al lector.
En su ensayo, más que de canciones o de discos, va hablando de facetas del artista, ya sea de su estética visual, su androginia, su relación con Dios y el sexo, con el amor en general o su visión de la sociedad, y para ello se va valiendo de cientos de ejemplos y canciones, el libro va a acompañado de una playlist de Spotify con doscientas veinticuatro canciones que van de algunos de los grandes clásicos, como "Kiss" o "Raspberry Beret", a caras B, canciones escritas para otros artistas y entradas en casi todos los discos de su carrera.
Gracias a ello este libro es perfecto para fans como yo que le perdimos un poco la pista a mediados de los noventa, refugiándonos siempre en sus grandes obras maestras ("Sign o' the Times", "Purple Rain", "Dirty Mind", "1999" o "Parade") o en discos piratas como ese "Small Club" del que tengo una copia en vinilo, pero que, poco a poco, fuimos dejando de prestarle tanta atención a los discos nuevos, aunque nunca a la increíble experiencia de sus conciertos. Así leyendo este libro puedes redescubrir temazos que tenías medio olvidados como la rockera "Endophirmachine" o descubrir nuevas gemas como "Get On The Boat" o "I Like It There".
Así que, aunque por un lado, me hubiera gustado meterme a fondo en el proceso de grabación de "Sign o' the Times"; y ver cómo se fue transformando de "Dream Factory", al disco de "Camille", luego el triple "Crystal Ball", hasta convertirse en la maravilla que todos conocemos; tengo que reconocer que he disfrutado de esta inmersión en la figura de Prince desde otro punto de vista más personal y amplio que me ha vuelto a despertar la curiosidad por uno de los mayores genios que ha dado la música popular de los últimos cincuenta años (para quien esto escribe, y estoy seguro que para Frisach también, el más importante) y ha hecho que nada más leerlo desempolve discos que tenía mucho menos escuchados como "The Gold Experience" o su último trabajo en vida, "Hit n Run Phase Two" y los haya disfrutado como el niño de once años que, como le pasó a la autora, descubrió a Prince con los ojos como platos tras el concierto de Hamburgo que emitió TVE en 1988.

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