Ambiguous Desire
DiscosArlo Parks

Ambiguous Desire

7 / 10
Sergio Ariza — 22-04-2026
Empresa — Beatnik / Transgressive
Género — Pop

A “Ambiguous Desire”, el tercer disco de Arlo Parks, le han puesto el sambenito del disco “dance” de la artista, pero, a pesar de suponer un cambio sonoro con respecto al bedroom pop de sus dos primeros discos, este sigue siendo un disco introspectivo y más apropiado para la charla en el cuarto de baño que para la pista de baile. Puede que no alcance las cotas de su debut, “Collapsed In Sunbeams” (21), pero es bastante mejor que su segundo trabajo, “My Soft Machine” (23).

La británica ha explicado cómo surgió este trabajo. Tras la tibia recepción de “My Soft Machine” decidió tomarse un respiro de la música y, después de llevar desde los diecisiete años centrada en su carrera musical, aprovechar su juventud. De esta manera encontró la inspiración sumergiéndose en la cultura de club en Nueva York, saliendo, pinchando e incluso estudiando a fondo la historia de la música de baile, indagando a fondo en figuras como Larry Levan y lugares míticos como el Paradise Garage, The Loft o el Studio 54.

Todo ello se nota en “Ambiguous Desire”, un disco con bajos más potentes, sintetizadores y ritmos más bailables, pero, como nos desvela el título de la primera canción, "Blue Disco", este no es un álbum de música desenfrenada, cuerpos sudorosos y bolas de cristal, sino que sigue sonando melancólico, centrado en detalles íntimos, sentimientos e imágenes poéticas. Son canciones sobre salir y bailar, pero están hechas cuando el sol ya comienza a asomar, se ha llegado a casa y todavía no tienes ganas de meterte en la cama. Más Everything But The Girl en los noventa que Donna Summer o Sylvester. Diría más, los mejores momentos de este trabajo llegan cuando la cantante se desnuda musicalmente, confiando menos en los ritmos bailables y más en sus poéticas letras evocadoras y sus melodías más introspectivas, como pasa en "Heaven", "Beams" o ese cierre con "Floette", cercana al trip hop.

A pesar de lo que dicen los comunicados de prensa, “Ambiguous Desire” no es un disco de dance. Puede que ese sea el esqueleto de muchas canciones, pero en el fondo este disco sigue estando más cercano a una fiesta con amigos en el dormitorio que en un club de Berlín. Arlo Parks ha salido del pequeño bache en el que se metió con su segundo disco, con un álbum que luce bien con nuevos ropajes pero que sigue cercano al intimismo melódico de su debut.

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