Si pusieras en un extremo el mejor disco de pop de todos los tiempos y al otro el peor y trazaras una línea entre uno y otro, “The Wonderful World of Mandrew” caería en el centro exacto.
El primer álbum del grupo liderado por Mike Andrew junto a su hermano Patrick rara vez suena por debajo de la media de lo que se espera de un disco de pop con cierto aire sesentas. A la vez, en muy pocas ocasiones consigue engancharte de verdad. Aspiran a la rotundidad del pop clásico, pero apenas “Hotwax” suena realmente brillante e inspirada. El resto son canciones bien hechas, que funcionan sobre el papel, pero que tienen el encanto justo para no aburrir e insuficiente para ofrecer una lectura más allá de la mera corrección. Hay momentos mejores, despuntes en “Princess Of The Porch” o “Expanding The Collection”, pero empatan la media cortes sin más trascendencia como la inconcreta “I Can’t Write” y la tópica “Content”. En cualquier caso, los fans de Guided By Voices, Teenage Fanclub y hasta los de Fountains Of Wayne quizás encuentren en este álbum algo con lo que entretenerse un rato. Para el resto de los humanos, la única utilidad de Mandrew será la de ayudarnos a trazar la fina línea entre el bien y el mal.
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