Me gustaría encontrar mucho más de especial en el primer largo de Beauty Pill. La razón es simple: Chad Clark no es solamente uno de los productores fundamentales del nuevo Washington, sino que dirigió junto a Abram Goodrich (aquí únicamente invitado en un par de temas) esa nave llamada Smart Went Crazy que amplió el espectro artístico del post-hardcore en general y de Dischord en particular.
Desgraciadamente, eso sirve de muy poco cuando las canciones no funcionan y eso es lo que ocurre con la mayor parte de las doce aquí recogidas. Ambientales, lánguidas y con una creatividad adormecida, las composiciones de Clark y compañía podrían recordar a Yo La Tengo cuando obtienen mejores resultados y a las peores Breeders o Throwing Muses cuando se contentan con desarrollarse y poco más. Quizás mantengan algo de la dulzura de Smart Went Crazy cuando Clark se encarga también de las voces ("The Mule On The Plane" bien podría ser el mejor corte del álbum, acercándose al Bob Mould más calmado), pero aquella maestría que nos mostró ayer a la hora de manejar desde la intelectualidad el rock se ha quedado en barbecho.
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