La segunda referencia de Jonathan Kane (miembro fundador de la banda experimental Swans y colaborador esporádico del gurú minimalista LaMonte Young o protegido del compositor post-minimalista Rhys Chatham) en solitario después de su debut en 2005, bajo el título “February”, recoge un único y largo tema, un conocido villancico.
Desgraciadamente, resulta ser poco más interesante ahora que en cualquiera de los espectáculos navideños de siempre. Evidentemente el principal foco de atención se centra en la batería: una línea de batería repetida ad nauseum con mínimas variaciones. Las guitarras limpias, planas y llenas de twang, andan con demasiada somnolencia para sonar tan bien como las de la Creedence Clearwater Revival, por ejemplo. El bajo se arrastra como puede. En su defensa, aquí Kane toca todos los instrumentos y quizás sea la falta del intercambio de ideas que siempre aporta un trabajo en grupo el mayor factor contribuyente a tan pobre desarrollo. Como una versión más al cancionero invernal sí que funciona, sólo que después del cuarto de hora que dura, igual nos hemos quedado dormidos, soñando con Papá Noel.
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