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MassEducation

Annie Clark, vuelve a darle voz a la angustia galopante que se extiende por la feroz sociedad de consumo y mediática de nuestros días, esa que en el magnético “Masseduction” (17) erupcionó en mil texturas y colores, implosionando a lo largo de los surcos y creando un bello, experimental y neurótico tsunami pop-art que nos arrastraba de pista a pista.

Clark, bajo ese mismo empoderamiento de dominatrix emocional que zigzagueó, desbordando sexualidad, en la ansiedad posmoderna, se enciende ahora el cigarrillo de después, se seca el sudor y apaga los neones, para darle una vida nueva a cada una de esas doce canciones (sin contar el interludio instrumental “Dancing with a Ghost”).

En “MassEducation” (18) Annie Clark se desnuda de electrónica, efectos y arreglos, dejando que sus cuerdas vocales de soprano brillen hasta cegarnos, acompañada sólo del también resplandeciente piano de Thomas Bartlett, compañero de trincheras de gente como The National o Sufjan Stevens.

St. Vincent crea un complemento perfecto a partir de su obra más excitante, rezumando elegancia y calma tras la tormenta sónica de cuero y látex. “MassEducation” demuestra la fuerza y la esencia camaleónica del arte, como dijo ella misma, “Si una canción es suficientemente fuerte, puede existir en diversas formas y puede emocionarte de nuevo”. Esta reimaginación de su anterior álbum se grabó de forma totalmente instintiva, sin ensayos ni ideas previas, Clark se encerró en el estudio junto a Bartlett y comenzaron a tocar, eligiendo al final la mejor toma de cada tema.

Tras esta “deconstrucción”, laten más claramente las inquietudes vitales y la melancolía de una artista rebosante de sensibilidad, que busca (como todos), la felicidad bajo el acecho de la omnipresente pérdida.
Ninguna pieza desfallece, pero sí es cierto que algunas se desinflan un poco al perder su distorsionada y electrificante oscuridad, como “Masseduction”, “Savior” o la alocada “Pills” y la pegadiza “Los Angeles” en el original. En cambio, otras como “Happy Birthday Johnny” (que ya nació a corazón abierto y es la menos cambiante del lote), “Slow Disco” o “New York”, parecen, en su resurrección, engrandecer su propia esencia y erosionarnos la fibra con mayor facilidad. Como ese “Hang on Me” que abría Masseduction” y que cierra “MassEducation”, ahora más directo y descarnado, haciendo que nos agarremos sin parpadear a cada fraseo de Clark, para intentar evitar el vacío de la inevitable caída. “I cannot stop the aeroplane from crashin’ / and we circle down from the sky / Yeah, so hang on me / Hang on me, hang on me / ‘Cause you and me / We’re not meant for this world”.

Puede que tenga razón St. Vincent y que tú y yo no estemos hechos para este mundo, pero nebulosas morfínicas como estas canciones reimaginadas, hacen que el trayecto sea más llevadero.

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