No hace tanto tiempo, hará unos
cinco años más o menos, que parecía que Brody Dalle se iba a comer el mundo con
The Distillers. Pero después de dos primeros y enérgicos discos la magia se
diluyó a partir de “Coral Fang”, el
tercero en discordia. Dalle se apartó de su esquema inicial y, pese a una mejor
producción y más presupuesto, fueron las fallidas canciones las que
traicionaron sus principios. Tras la ruptura de su relación con Tim Armstrong
(Rancid) y su boda con Josh Homme (Queens Of The Stone Age), Dalle ha
encontrado la estabilidad necesaria para hacer frente a un nuevo proyecto, en
este caso Spinnerette. Lástima que el resultado no sea el deseado, ni mucho
menos el esperado. Con una banda de lujo formada por Jack Irons (Red Hot Chili
Peppers, Pearl Jam), Allain Johaness (QOTSA) y Tony Bevilacqua (The
Distillers), Spinnerette deberían ser un relevo perfecto a The Distillers, pero
desgraciadamente su rock alternativo con ritmos bailables no acaba de cuajar.
En esa misma onda, Yeah Yeah Yeahs la adelantan por la izquierda en su nueva
aventura musical. Dalle solamente saca a relucir toda la furia que lleva dentro
en canciones puntuales como
“Geeking” o “Baptized By Fire”. El resto acaba convirtiéndose en un cajón de
sastre de muy difícil catalogación. Se agradece el atrevimiento, pero el
resultado es dispar.
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