La aparición de nuevas bandas británicas con electrizantes obras de debut que modifican la decoración habitual de los géneros está empezando a convertirse en una agradable rutina. Poco importa que se alimenten de la restauración más o menos alicatada de viejas propuestas y de remiendos bien apañados del post punk y el oscurismo de últimos setenta-primeros ochenta.
La frescura y, sobre todo, la inteligencia con la que combinan, reparten y nutren a tales influencias de aportaciones propias solidifica en resultados que acaban adquiriendo un encanto atemporal. Es el caso de esta banda de Bristol, que apuestan por un electro-punk de calado a medio/largo plazo, con voz a lo Gruff Rhys de Super Furry Animals incluida. En su estreno (editaron un primer Ep, “Telephone Heroes”, en el 2000), que llega a nuestro país con más de un año de retraso (¿tendrá que ver con la colaboración de su vocalista con los más populares Tiefschwarz?), la banda entrelaza temas que combinan unos rudos riffs guitarreros con una abigarrada coraza electrónica. Una apuesta arriesgada, que con la ayuda de Steve Osborne (U2, New Order) a la producción, acaban resolviendo de forma más que competente.
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