Crítica de 'I Built You a Tower', el nuevo álbum de Death Cab For Cutie
DiscosDeath Cab For Cutie

Crítica de 'I Built You a Tower', el nuevo álbum de Death Cab For Cutie

7 / 10
JC Peña — 05-06-2026
Empresa — Anti / Pias
Género — Indie rock

Los caminos de los grupos son, como los del Señor, inescrutables. Imprevisibles. Hace ya más de dos décadas que la banda de Ben Gibbard puso encima de la mesa su obra maestra “Trasantlanticism”, en la que sublimaban su estilo depurado de emo indie pop de arpegios delicados, arreglos medidos y melodías vocales preciosistas y sentidas.

Poco después llegaría la firma con la multinacional Atlantic y otro disco memorable, “Plans”. A partir de ahí, problemas en paralelo a los de una industria discográfica que dejó de ser lo que había sido, discos cada vez más intrascendentes y envarados, y el abandono en 2014 del guitarrista y cabeza pensante Chris Walla, que parecía el golpe de gracia.

La resurrección creativa de Death Cab For Cutie se produjo, contra todo pronóstico, con su álbum de 2022 “Asphalt Meadows”, de mano del productor y técnico John Congleton (The Murder Capital, Explosions in The Sky), experto en insuflar vida a bandas apostando por la crudeza realista y enfatizando dinámicas grupales.

Con su fichaje por la independiente ANTI-Records y este primer LP para el sello, el hoy quinteto cierra el círculo, y mantiene esas constantes vitales mostradas en su anterior trabajo con canciones directas y eficaces. Congleton sigue a los mandos con resultados óptimos, y Gibbard y compañía son capaces de ampliar sus horizontes con el kraut-pop del single “Riptides” o las guitarras agresivas de “Punching The Flowers”, que parte de un riff de lo más rockero que han hecho nunca. El bajo abrasivo y la atmósfera psicodélica, progresiva por momentos, de “How Heavenly a State” muestra que han encontrado un pequeño filón en lugares insospechados. Hasta se atreven con la electrónica analógica al estilo David Bazan (la tierna e inspirada “Trap Door”, con pianos muy The Cure).

Esta versión madura de Death Cab for Cutie -acústica, voz y crescendo para empezar con “Full of Stars”- tiene entidad suficiente, aunque en las canciones siga dominando el tono adolescente de la voz de Gibbard y unas melodías que nos remiten a aquella era dorada de 2005. Los momentos menos inspirados -“Envy The Birds” parece su propia versión de Built To Spill hasta que se hace intrascendente- se compensan con los estribillos melancólicos marca de la casa (“Pep Talk”, “Stone Over Water”, “The Flavor of Metal”). Para terminar, “I Built You A Tower” abraza la oscuridad catártica. Y aunque el conjunto se quede un peldaño por debajo de su predecesor, se certifica que la banda ha encontrado un camino sólido en el que desarrollar su versión otoñal combinando humildad y cierta audacia estilística.

 

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