Transatlanticism
Discos / Death Cab For Cutie

Transatlanticism

10 / 10
Joan S. Luna — 03-10-2003
Empresa — Sub Pop
Fotógrafo — Archivo

Viejos conocidos de esta publicación, los cuatro miembros de Death Cab For Cutie han ido subiendo en nuestro escalafón particular discretamente, pero con paso firme. Obviamente, Ben Gibbard y Chris Walla, omnipresentes ellos, son los principales protagonistas, pero Death Cab For Cutie son un todo, incluso diría que un concepto, un concepto de banda rock que tiende al pop, una formación que navega en el emo sin que la podamos etiquetar así, una aventura que va creciéndose disco a disco y que en Transatlanticismacaba firmando su obra más compleja. Más compleja en todos los sentidos, por requerir mayor atención que sus predecesores, por explorar zonas de la intimidad de sus creadores inéditas hasta la fecha, por dotar al piano de un protagonismo que no hace sino enriquecer la languidez de ciertos pasajes, por ser, sencillamente, el compendio de lo que han sido y de lo que posiblemente serán Death Cab For Cutie en el futuro. Como ya ocurrió en “The Photo Album”, son los primeros minutos del disco los que anonadan (“The New Year” y “Lightness” se sitúan entre lo mejor y a la vez más luminoso del disco), aunque el disco dé un vuelco tras “The Sound Of Settling” -un tema algo obvio, pero excelente- y “Tiny Vessels” para mostrarnos su cara más triste en la titular y en “Passenger Seat”. A partir de ahí se mantendrá una calma que acabará rozando el sinfonismo de los Pink Floyd de “The Wall” en la apasionada “A Lack Of Color” que cierra el álbum. Resumiendo, y por si no ha quedado claro, Death Cab For Cutie vuelven a demostrar que son un excelente grupo, uno magnífico, y que hasta en sus momentos más introspectivos tienen algo que contarle al mundo.

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