Gold Record
Discos / Bill Callahan

Gold Record

7 / 10
Carlos Pérez de Ziriza — 31-08-2020
Empresa — Drag City
Género — Folk

Clásico en vida, Bill Callahan sigue esculpiendo su particular leyenda con sordina, siempre en los márgenes de la gran industria pero con la indiscutible solvencia del songwriter que aspira a forjar su gran novela americana (y americana) a base de nuevos capítulos que, en su caso, se materializan en discos que en ocasiones llegan tras seis años de espera y a veces se suceden a menos de un año de su anterior entrega. Es el caso de este álbum de oro, séptimo en solitario tras la singladura de Smog: diez canciones austeras, subrayadas por una desnudez (manda la guitarra acústica, claro) que abunda en esa sensación de trabajo hecho a mata caballo, registrando la naturalidad de las ideas recién paridas, frecuentemente en la carretera, sin manufactura que las entumezca.

El resultado no deja de ser bastante más monocromo que el de Sheperd in a Sheepskin Vest (2019), rítmicamente menos jugoso y menos profuso en texturas, también menos cálido (a veces suena como el reverso risueño de “Apocalypse“, su disco de 2011), pero manteniendo intactas las mejores señas de identidad de su lenguaje: su habilidad para lograr que unos arreglos mínimos sean los justos, que nada sobre ni tampoco falte – la trompeta en “Pigeons” o “Cowboy” o el sintetizador que apuntala “Another Song” se suceden como oportunas pinceladas – , la narratividad impuesta por su secular voz de barítono, siempre expidiendo una gravedad cada vez más socarrona, y esa depuración de estilo que en los últimos tiempos se acolcha líricamente en la serenidad doméstica de sus días como marido y padre de familia en Austin. La que le lleva a dedicar una canción completa a describirnos cómo es un desayuno cualquiera junto a su señora esposa (“Breakfast”), a recomendarnos la bendita conveniencia de la vida en el campo (“Let’s Move To The Country”), a recordarnos que Ry Cooder es un francotirador y un demiurgo a quien es de ley llamar de usted (“Ry Cooder”) o a delegar en Johnny Cash y en Leonard Cohen – a quienes cita al principio y final, respectivamente, de “Pigeon”: es este otro trabajo con abundante name dropping – para pulir su “Famous Blue Raincoat” particular.

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