¡Nata agria con una pizca
de azúcar es a lo que sabe este disco de melodías al servicio de canciones que
avanzan. “Intro To Season” abre como si de unos Metric con limitador de
corriente se tratase, y escuchar “Wildfires” podría servir como ejercicio de
prácticas en una academía para indies. Tiene un primer minuto a cuyo nivel se
llega sin problemas, y a partir de ahí Casey Mecija hace crecer la canción con
ingredientes que a veces parece que fueran secretos: composición, tensión
narrativa, ritmo, música. Muy bien. “Black Ice” añade orquestación, “Cannon
March” recuerda a Tanya Donelly y “Thunderlove” es directamente preciosa y
vuela gracias a un tratamiento instrumental contenido pero loco por desatarse.
También hay pop del de bailar con los brazos abiertos, como en “New Years”, con
sus pizzicatos a lo Andrew Bird, y algún receso acústico, como en “We Lovers”.
“Eloise & The Bones” confirma la lección: manteniendo la sencillez
melódica, la cosa crece sin necesidad de gorgoritos o repeticiones con pegotes
de maquillaje. Una vez más, importa lo intangible de los pespuntes bien
hilados.
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