Gestado en el sótano del colectivo neoyorquino Corpus, “Alone Together” supone el cuarto disco del trío Show Me The Body y también el primero con Nijol Benjamin a la batería. Sus trece canciones se traducen en un viaje por la dualidad emocional y vital reciente del vocalista y banjoísta Julian Cashwan, quien se enfrenta tanto a la celebración del nacimiento de su hija como a la pérdida de sus amigos y mentores Mike Down y Noble Spell, y al consecuente duelo de estos procesos tan humanos como dolorosos.
Aunque “Alone Together” también se expande a nivel conceptual mediante cinco episodios de un interesante y cuidado documental publicado por la banda en YouTube, la esencia de todo lo dicho la encontramos en los treinta y siete minutos de duración de este largo. Comienza con una intro en clave de jazz nocturno disonante ("Overture"), con arreglos cortesía de Gio Escobar, donde el desaparecido Noble Spell toma protagonismo.
Afilando los dientes, "Eat For Peace" entra en escena como un hostiazo cañero, pegadizo y hardcoreta que grita por primera vez al "amor radical".
El disco avanza sin fricciones con "No God", un tema agresivo con ADN puro de Show Me The Body: banjo con distorsión a tope guiando los versos y una muralla de graves bailoteando entre el punk y el metal. La luminosa "Good Time" aporta una energía radiante y melodía sin traicionar el sonido del grupo. Con este nuevo trabajo, han creado un artefacto más accesible que, a pesar de no dejarse ir tanto por el sludge, lo experimental y el noise como antaño, sigue sonando metálico, real y agresivo. Así se demuestra en "Dance In The USA", en la que el sonido industrial distorsionado y las inseparables raíces rap y hip hop de la banda recuerdan que, a veces, el baile es un acto de resistencia en este mundo podrido.
"Do What's Right (Happy)" personifica en clave punk a todos esos hombres atemorizados y automedicados que mienten para encajar y fingen ser felices. Por su parte, "Interlude" nos lleva de nuevo al jazz y a la cadencia vocal protectora de Noble Spell, preparando el terreno para "See You Again" —momento claro del disco para el luto—, que se abre paso hacia la liberadora "Mileage" y la tensa y pesada "New Line". Con "Trust", un tema poderoso y genial que rompe en el momento exacto y que te acerca directamente a ese desgaste emocional interpersonal tan típico de estos tiempos, se vuelve a lo nostálgico y frágil.
La penúltima pieza del disco, "Finale", vuelve para rematar esos pasajes arreglados en clave de jazz cerrando el círculo sin que se sientan fuera de lugar en ningún momento. "Alone Together", que da nombre al disco, pone el broche final haciendo hervir la sangre con un riff pesado y un mensaje con el que se trata de guiar a la gente solitaria y marginada hacia una comunión de amor alejada de la frialdad actual. Volando cometas por los muertos y observando cómo caen misiles y ángeles por igual del cielo, la obra culmina con un mantra espiritual ("solos, juntos") que recuerda esa necesidad típica y humana de querer pertenecer a algo, tan representativa de las escenas hardcore y punk.
Aunque parta del dolor, la tristeza, e incluso la rabia, “Alone Together” es una búsqueda de la alegría y el amor que quiere dejar poso con ese "amor radical” tan pregonado; el único que hace girar este mundo a pesar de que la rueda dentada del capitalismo intente destruirlo. Un amor radical hacia hijos, padres, parejas, amigos o entorno. Ese amor alejado del esquema de masculinidad tradicional y de la alienación urbanita que reivindica la independencia del individuo, su espiritualidad y esa casi obligación de buscar un reencuentro con aquellos los seres queridos que han abandonado su forma física.

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