La imagen de Pol Rodellar, alma de Mujeres, rodando por el suelo y ejecutando su innegociable solo de bajo (el sueño de muchos). La de María, teclado en Melenas, marcándose un baile durante los últimos segundos de un concierto impecable. O la de Óscar Mezquita, batería eventual para Futuro Terror, quedándose en ropa interior a la segunda canción mientras trataba de estabilizar un bombo que luchaba por su vida. Muestras de lo seriamente que nos tomamos el viernes en Ochoymedio eso de pasarlo bien. Público incluido. Tomavistas regresaba bajo su sello Tomavistas Ciudad para afianzar sus señas de identidad, en su apuesta por la combinación de bandas consagradas y noveles con algo en común: alergia a la obviedad, a lo mil veces visto. Así, desde Barcelona, Alicante y Pamplona llegaban tres grupos encantados de compartir noche durante apenas tres horas que pasaron más rápido de lo habitual. Ni el sonido siempre mejorable de la sala conseguiría empañar las ganas de un público que se saltó la siesta para descubrir algo nuevo, o para cantarlo todo.

Rondaban las ocho de la tarde cuando Melenas saltaban al escenario. Resulta estimulante ver a una banda relativamente nueva justo en el momento en el que están a punto de publicar su segunda tanda de canciones. Esa mezcla de consolidación y todavía novedad. Más de medio aforo acudía puntual al comienzo para disfrutar de temas como ‘Mentiras’, que contiene la esencia de una banda amante del pop que no olvida sus raíces garageras, bajando revoluciones en busca de una identidad propia. ‘Cartel de neón’ cerraría un set list en el que adelantarían hasta un par de temas nuevos, dando paso a Futuro Terror. Lo de José Pazos y compañía, Néstor Sevillano y en esta ocasión el citado Óscar Mezquita (Cuello), resulta apabullante. Capaces de entender el punk en distintas vertientes creativas y lo suficientemente sensibles como para ser consecuentes con su discurso, alejados del circuito habitual. No hay demasiadas oportunidades para verles por aquí, así que la ocasión era perfecta para disfrutar de “Precipicio” (BCore Disc, 2017), imperdibles ‘El paso Dyatlov’, el tema que da nombre al disco o la demoledora ‘Se encerró’.

Despejado el paso para Mujeres, la pantalla proyectaba la icónica y macarra portada de su último disco, con un escorpión sobre la silueta de la península ibérica. Yago, Pol y Arnau son los mismos de siempre y al mismo tiempo parecen otros. Para la ya experimentada banda catalana, los cambios en su formación fueron tristes pero también esenciales para resurgir y dar comienzo a una etapa ilusionante, pasándose al castellano y logrando aumentar la conexión que ya tenían con su público. “Un sentimiento importante” (Sonido Muchacho, 2017) suponía un nuevo comienzo que el 22 de marzo nos lleva a “Romance romántico”, EP con cuatro canciones que ya pudimos catar este viernes. La banda, que parece liberada de su propio pasado, enfocaba su concierto desde su repertorio más reciente, caso de “Vete con él”, con el que arrancaban, “Dije fácil” o “Un sentimiento importante”, cuyo clímax fue también el de la noche. Pero también hubo momentos para echar la vista atrás, recuperando ‘I Wonder’ del magnífico “Marathon” (Canada, 2015), recordando a Erwin Flores y a Los Saicos (‘Demolición’) y recuperando una de sus canciones más queridas, ‘Aquellos ojos’, tras la que Pol repartía algunas latas de fabada asturiana entre las primeras filas (ya nos gustaría saber por qué).

Difícil noche para la seguridad de la sala, dudosa de hasta qué punto impedir que la gente tomase un escenario que invadían hasta las componentes de Melenas, desatadas con ese ‘Romance romántico’ que apunta a nuevo hit. El irremediable final llegaba con una clásico de otros que ya es también de Mujeres, ‘No volveré’ de Kokoshca. Remate a una noche que nos dejaba exhaustos, felices, con ganas y curiosidad por lo que estas tres bandas pueden seguir ofreciendo.