The Wave Pictures son una de las mejores bandas de pop en activo, y uso aquí esta hipérbole con plena consciencia y sin cuestionármelo demasiado. Los motivos son muchos, y están muy claros, especialmente cuando uno se planta ante ellos en directo. Por resumir, podemos decir que tocan exactamente la música que les apetece —y como les apetece— desde hace casi dos décadas, sin concesiones de ningún tipo, con la tremenda fortuna de gustar a un buen puñado de seguidores fieles (cada vez más numerosos). Y esa independencia y compromiso consigo mismos es precisamente la base de su personalidad: pueden sonar más country en un tema, más pop en otro, improvisar largos solos aquí, o disparar píldoras cuasi-punk allá, y siempre, siempre, sonarán a The Wave Pictures.

Los críticos y fans les buscamos influencias, como es natural, y es casi obligado mencionar a Jonathan Richman o Violent Femmes para hablar sobre ellos, pero esas referencias son solo un pálido intento de enmarcar algo que va mucho más allá: las canciones de Dave Tattersall y el sonido del propio Tattersall junto a Franic Rozycki y Jonny Helm.

Todo ello en conjunto es esa marca intransferible de The Wave Pictures, consistente en una aproximación cruda y directa al sonido grupal (ausencia de efectos o elementos más allá de la guitarra y el bajo a pelo y un sencillo set de batería), las magistrales canciones de Tattersall (coronadas por letras insuperables, a medio camino entre lo naif y lo extremadamente ingenioso), la intensidad colectiva en la interpretación, las improvisaciones con la guitarra de Tattersall y las partes solistas de Rozycki (menos espontáneas, pero esenciales para el sonido de la banda).

Puede que sus dos últimos discos hayan bajado un poco respecto al altísimo nivel medio de su discografía, pero el pasado miércoles dejaron bien claro, una vez más, que en directo siguen siendo un auténtico portento del pequeño aforo. Presentaban su reciente “Bamboo Diner In The Rain“, lo que no impidió que consagraran gran parte del repertorio a temazos de varios álbumes suyos (excepto de “Sophie“, “Beer in the Breakers“, “Long Black Cars” y “A Season in Hull“, lamentablemente) y una version de Dr. Feelgood, a cuenta del 10” que están a punto de sacar en homenaje a Wilko Johnson.

La preciosa “Sweetheart” solo fue el principio, y enseguida sonaron temas como “Great Big Flamingo Burning Moon”, “Just Like a Drummer” y “Better To Have Loved” antes de volver de lleno al nuevo disco con un aplastante “Now I Want To Hoover My Brain Clean”, que superó ampliamente a la versión de estudio. Jonny Helm, protagonista vocal de un par de referencias de la banda, bajó la intensidad con “Now You’re Pregnant” —una de las mejores canciones de la banda— y abrió el bis al final del concierto con “Sleepy Eye”, uno de los temas más antiguos de Tattersall (afirmó haberlo escrito con 15 años). Poco antes habían cerrado el set principal con una volcánica versión de “Tiny Craters In The Sand” que había dejado el bolo muy arriba, y el cierre definitivo fue a tiempo medio, pero igual de sólido, con el memorable “Like Smoke” que cierra su “City Forgiveness“.

Muchos temas fabulosos de la banda quedaron en el tintero, es cierto, pero el cancionero de The Wave Pictures es tan rico que podrían tocar horas seguidas sin decaer. Así que, en realidad, nunca importa qué canciones toquen, qué amplificadores usen o en qué sala actúen. Siempre que sean los putos Wave Pictures, el suyo será un concierto memorable. Y auténtico como el de pocos.