Sticky M.A. estrenaba el pasado viernes su nueva gira en Barcelona, meses antes de reencontrarse con sus compañeros de Agorazein en cuatro conciertos totalmente agotados que provocaron euforia máxima entre los más fanáticos. Un concierto de apenas hora y cuarto, pero con un público entregadísimo que sudó, cantó hasta quedarse sin voz y se convirtió en el cómplice más pegajoso del artista durante la noche.
Encapuchado y con una mochila rosa a sus espaldas, puso un pie en el escenario al grito de un “Buenas noches Barcelona” cargado de autotune. En ese momento, el público conectó enseguida y empezó a abrir el primer pogo de muchos que hubo durante la noche. Aunque no creo que la gente lo tuviera muy en cuenta –debido al estado de éxtasis en el que se encontraban–, los visuales y la puesta en escena estuvieron totalmente acertadas. Para ser un artista que únicamente cuenta con un DJ en el escenario, esta vez tuvo a su alrededor una tarima que supo integrar a la perfección, subiéndose en los momentos más “sentimentales” de la noche, además de decorados como cruces y un arco simulando un cementerio. A su vez, los visuales, llenos de referencias a los videoclips alternados con imágenes del público, y sus ya características luces verdes, crearon un dinamismo super correcto para los que vimos el show alejados de los pogos.
A pesar de no sacar disco desde “Las Pegajosas Aventuras de Sticky M.A. II (Pt. 1: La Maldición de Stickson)”, allá por 2024, el repertorio fue un recorrido perfecto por canciones de toda su carrera. Sonaron temas como “Piensa en Mí”, “TKM”, “Guts & Griffith” (junto a la voz pregrabada de Rojuu) o la recién estrenada “Sueño Permanente” con roomtrash6. Pero la gran sorpresa se dio cuando comenzaron a sonar los primeros segundos de “100k pasos”, incluída en el álbum “Siempre” de Agorazein, que desataron los coros más fuertes de la noche.
Con un ritmo frenético y poquísimas interacciones con la gente, más que para agradecer su presencia en una Razzmatazz casi llena, Sticky concluyó la velada con el remix de “Diablo” junto a Yung Beef, que aunque no estuvo presente, el público se encargó de cantar su parte. Una noche llena de sudor, cerveza y humo, que para los más fanáticos fue un regalo, y para los que lo vimos por primera vez, todo un descubrimiento: porque todos salimos de allí formando parte de la Gvng más pegajosa de Sticky M.A.

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