El frío que llegó de California
Conciertos / Tamaryn

El frío que llegó de California

6 / 10
Daniel Gómez-Cortázar — hace 4 semanas
Fecha — 25 enero, 2020
Sala — Satélite T, Bilbao
Fotógrafo — Pepa Ferreiro

Gracias a las nuevas tecnologías, cada vez es más frecuente poder ver directos como los que vimos ayer, artistas del tipo Juan Palomo, hombres y mujeres orquesta del siglo XXI que partiendo de unas bases en mayor o menor medida pregrabadas, actualizan sonidos electrónicos de los 80 y acercan al público su propuesta musical de pequeño formato.

Puntual comenzó el concierto del californiano afincado en Berlín Dylan Travis, quien nos presentó su proyecto Some Ember, el cual ha sufrido distintas transformaciones: de proyecto unipersonal a grupo de rock gótico, posteriormente a dúo para volver a ser él solo. Totalmente metido en el papel, nos deleitó tocando las teclas con guantes negros, pelo y maquillaje como un Robert Smith de 2020 y una bata blanca que parecía Doc de Regreso al futuro. Las canciones, piezas de pop electrónico, muy frío, muy darkwave, tales como “Submerged” del EP homónimo, “Sick in the garden” del álbum “Submerging the sun” o el último single “Rift”, están muy en la línea de artistas como Austra o Zola Jesus, pero interpretadas con un dramatismo propio de Antony and the Johnsons. El cantante fue clamando sus canciones haciendo valía de su buena voz mientras se movía, hacía aspavientos, se acercaba al público sin dirigirse a él, manteniendo en todo momento la distancia y el tono frío propio de su música.

Con el mismo halo misterioso (previo mensaje en la entrada de “prohibidas fotos y vídeos”) y ambientada por humo de discoteca, entró en escena Tamaryn, neozelandesa afincada en Los Ángeles, acompañada por el mismo Dylan Travis a la guitarra (que hizo la función de bajo). Destaca el eclecticismo de sus influencias, desde Kate Bush pasando por el pop comercial de Tears for Fears hasta el shoegaze primigenio de A.R. Kane consiguiendo un resultado muy variado. Canciones como Angels of sweat de su último disco Dreaming the dark serían probablemente éxitos internacionales si fueran interpretadas por Florence and the Machine pero Tamaryn juega a una liga distinta, de artista e intérprete no diva de look normcore, que pica lo mejor de los 80 sin hacer un álbum redondamente comercial y que decide deliberadamente vender solo vinilos después del concierto y ningún CD.

Desgraciadamente el concierto quedó un poco deslucido por los problemas de sonido ya que el micrófono se acoplaba y producía chirridos muy shoegaze, a destiempo y no buscados, lo cual le produjo a la cantante una frustración que no supo disimular. Sin embargo, esto no impidió que lucieran canciones como “Path to love”, “Dreaming the Dark”, la evocadora “Terrified” o “Cranekiss” con su sonido de guitarras tan My bloody valentine. Aparte de disfrutar de la preciosa voz de la cantante, nos sumergimos a gusto en la gran paleta de sonidos y jugamos a identificar ecos de Slowdive o ensoñaciones dreampop de Beach House. Nos queda la duda si llegado el momento, Tamaryn se planteará o no presentar su proyecto con banda completa, ya que eso daría mucho más juego al directo.

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