Con un cartel valiente, variado y apostando por el relevo generacional, la undécima edición de Santander Music se presentaba cuanto menos interesante.

La jornada del jueves arrancó con la actuación de La Plata, que continúan presentando las canciones de “Desorden”. Se le pueden poner pocos peros al concierto de los valencianos, que únicamente se resintió por el bajo volumen y la escasa afluencia de público a esas horas. A medida que se llenaba el recinto, fueron soltando su pop acelerado de aire decadente que terminó con “Un Atasco” y “Esta Ciudad” que disfrutamos como niños.

Derby Motoreta’s Burrito Kachimba era una de las bandas que más expectación pre festival había conseguido. No es para menos, su homónimo primer disco mezcla la sensibilidad de Triana con la locura (en el caso de los sevillanos, bastante más controlada) de The Mars Volta. Aunque el sonido no acompañó, temazos como “Aliento de dragón” o “El salto del gitano”, con un wall of death muy de andar por casa, se imponen en cualquier circunstancia. Después de este primer contacto, las ganas de experimentar su concierto en sala han aumentado.

Quien a estas alturas se lleve las manos a la cabeza con el concierto de Bad Gyal o lleva los últimos cinco años dentro de una cueva o es de fácil ignición. Alba Farelo ofreció un espectáculo con mayúsculas, donde su revisión del dancehall mezclado con el dembow y el reggaetón dejó claro el porqué de su fichaje por el gigante discográfico Interscope. Perfectamente arropada por cuatro bailarinas, Farelo empezó bien fuerte con “Jacaranda”, repasó viejos hits como “Mercadona” y “Pai” en forma de medley, reivindicó a la mujer con “Zorra” (impresionantes las coreografías durante todo el concierto, pero especialmente en esta) y acabó por todo lo alto con “Fiebre”. Mientras los más jóvenes bailaban y coreaban cada canción de la catalana, los más veteranos pululaban por el recinto con cara de estupor sin entender muy bien lo que tenían delante, muy parecido a lo ocurrido el año pasado con C. Tangana.

Todos conocemos ya la historia de Carolina Durante, que, a pesar de las reticencias de muchos, han sido capaces de demostrar que son algo más que un single y este año nos han entregado un primer LP más que notable. En directo han pasado de ser un grupo de amigos pasándoselo bien a dar un espectáculo compacto y potente. Con un engorilado Diego al frente, consiguieron levantar a una campa que disfrutó coreando “La Noche de los Muertos Vivientes”, “Perdona (Ahora Sí Que Sí)” o “Niña de Hielo” que se han convertido en verdaderos clásicos para toda una generación. Como no podía ser de otra forma, cerraron con su himno “Cayetano”, no sin antes agradecer a todos los asistentes su presencia y reconocer que había mucha más gente que cuando visitaron Santander el año pasado. Y es que la suya es una trayectoria ascendente que, de momento, no ve techo.

El pop electrónico de aires latinos de Amatria es ya un clásico de los festivales de verano en este país. El proyecto de Joni Antequera ha conseguido hacerse un hueco a base de perseverancia y discos como “Algarabía”. Precisamente en este álbum se sustentó su concierto, con temas como “Discordia”, “Siempre que quiera” o “Encaja”, que contentaron a sus fieles y sorprendieron a los que les descubrían en ese momento.

No nos olvidamos de We are not DJs, que reventaron el Escenario Playa con sus pinchadas. Indie, pop y electrónica para no perder el ritmo en esta primera jornada.

El viernes comenzaba con las fantásticas e imperdibles Vermú Sessions. En el Pasadizo Zorrilla y flanqueados antes y después por la pinchada de Bitches Deejays, Kokoshca volvieron a demostrar que son un seguro de vida. Es inevitable zapatear con “No volveré”, “La Fuerza” o su ya obligatoria “Yo Nací”, versión de “Born on the Floor” de The Make-Up. Amaia y los suyos hicieron bailar a todos los presentes, incluida a la que bautizaron “la España de los balcones”.

Bitches Deejays trasladaban la fiesta al Centro Botín, donde pudimos disfrutar también del directo de Ganges. Tal vez no fuese el momento más adecuado, pero el dream pop que factura la santanderina Teresa Gutiérrez en este proyecto resulta exquisito y realmente evocador en cualquier contexto.

Ya en la campa, Morgan nos dejaban con la boca abierta nada más entrar al recinto. Aunque donde más nos gusta su soul rock de raíces americanas es en sus escasos temas en castellano (realmente emocionante sonó “Sargento de hierro”), no podemos resistirnos tampoco al grueso de su repertorio en inglés (“Another Road”, por ejemplo, fue una de las más coreadas). La increíble voz de Nina de Juan encabeza una banda sin fisuras con un sonido al alcance de muy pocos.

No hay duda de que Second tiene detrás una sólida carrera y una buena base de fans ganada a lo largo de los años que corea sus canciones una tras otra con auténtica devoción. Aunque el concierto tuvo sus momentos (“En otra dimensión”, “Rodamos” o “Muérdeme”) es complicado mantener esa épica durante más de una hora sin que a los pocos temas empiece a resultar un tanto impostada. No estarán de acuerdo los miles de almas que se dejaron la garganta en la Campa durante su concierto.

Otro de los shows que más curiosidad despertaba en esta edición era el de Mastodonte, los primeros confirmados del festival. El grupo de Enrico Barbaro y el actor Asier Etxeandia entrelaza elementos del teatro con la música rock en un espectáculo imponente y con un sonido apabullante que, sin embargo, no supo mantener el ritmo en su segunda mitad. Su estética barroca con constantes cambios de indumentaria y un frontman hiperactivo con un chorro de voz mastodóntico, impresionaron en “Glaciar” o “Este Amor”, pero se antojó insuficiente en la recta final del concierto.

Kaiser Chiefs venían presentando su último trabajo “Duck”, que lejos de ser un disco excusa para salir de gira, se ha revelado como uno de los mejores álbumes de la banda inglesa, agregando algunos hits a su repertorio, como “People Know How to Love One Another”, por ejemplo. Por mucho que Ricky Wilson vista traje elegante, el hooligan que lleva dentro no tarda en salir cuando llegan clásicos como “Everyday I love You Less and Less”, “I Predict a Riot” o la inevitable (y diríamos que hasta cansina ya) “Ruby”. Carreras de un lado a otro, malabarismos con el micro, saltos imposibles… Un auténtico showman. El final con “The Angry Mob” y “Oh My God” nos dejó exhaustos, pero con la sensación de haber asistido a uno de los mejores conciertos de las últimas ediciones. No fallan los de Leeds.

La noche del viernes acabó con otra muestra de la transición que vive el festival, unos Cupido que mantuvieron en el recinto a los más jóvenes y sorprendieron a algunos escépticos que iban cegados por el autotune y la figura de Pimp Flaco. Pudimos comprobar que su synth pop se sustenta en una banda que está a un nivel muy alto, y las melodías ultra pegadizas de “No Sabes Mentir” y “Autoestima” fueron de las más coreadas del festival. Parece que su primer disco, “Préstame un Sentimiento”, ha calado y durante su presentación en la Magdalena vivimos una de las situaciones más peculiares que recordamos en el festival: un fan aprovechó la oportunidad para pedir matrimonio a su novia en mitad del concierto ante la atónita mirada del público y del propio grupo. Sorprendente, pero verdadero. Ella aceptó, por cierto.

El sábado, de vuelta en el Pasadizo Zorrilla y con mayor concurrencia que el día anterior, Tropical Brothers animaron el cotarro con su pinchada y dejaron todo a punto para que Confeti de Odio brillasen con las letras agrias de “Hoy Será un Día Horrible” y “Hasta Romper el Móvil”.

Descanso para reponer fuerzas y rumbo al Centro Botín para ver las sesiones de Nulxx y a los madrileños Sierra. Hugo Sierra ya nos cautivó en su momento con Margarita y con Sierra vuelve a dar en el clavo. Post punk ochentero de guitarras limpias y melodía irresistible, con canciones que se te incrustan en el cerebro como “Perfectamente” o “Hacerlo fuerte”. Además, pudimos ver a un Graba Graba Tape a los teclados, que siempre es un plus.

Al llegar a la campa vimos que ToteKing venía acompañado por Shotta y DJ Nexxa. Eso ya no es novedad. Pero verle además rodeado por una banda (los barceloneses A Contra Blues) compuesta por dos guitarras, bajo, batería y cantante no es tan habitual. El rapero sevillano venía con su fantástico álbum “Lebron” todavía coleando. De él destacaron “Tonto” o “Puzzle” aunque los picos del concierto llegaron con “Botines”, que fusionaron con “Immigrant Song” de Led Zeppelin, y “Mentiras”, encargada de poner punto final al concierto. No se nos ocurre mejor forma de empezar la jornada.

El sábado, la encargada de amenizar los cambios entre bandas era la periodista Virginia Díaz, que tiró de clásicos de todo tipo, de Lori Meyers a K-narias.

La banda sonora de Expediente X dio la bienvenida a Zahara y su banda, que sonaron mucho más potentes y reivindicativos que en las anteriores ocasiones en que los habíamos visto. Zahara está pletórica y en directo, se nota la mano de Manuel Cabezalí cuando llegan los guitarreos de “Crash”. Con el paso del concierto, fueron alcanzando intensidades con las que entramos en trance a medida que sonaban “Camino a L.A.” y “Hoy la Bestia Cena en Casa”, que cerró uno de los conciertos más explosivos del festival.

Con Carlos Sadness nos pasa como con Second. La gran mayoría del público se entregó al tropicalismo buenrollero del músico aragonés desde el primer minuto, pero después del despliegue de Zahara, a nosotros se nos quedó a medio gas. Lo mejor, las colaboraciones de Nita de Fuel Fandango en “Amor papaya” y de Teresa Gutiérrez, Ganges, en “Miss Honolulu”.

Con el recinto en su punto álgido de asistencia, le tocó el turno a la electrónica aflamencada de Fuel Fandango, que contó con un sonido potente desde el principio y un público con ganas de exprimir los últimos conciertos del festival. Su particular fórmula es resultona en disco y alcanza su máxima expresión en directo, donde parece que el grupo de Cristina Manjón y Ale Acosta se siente más cómodo. Impresionantes los dos baterías que, cuando tocaba, llevaban el show a otro nivel. Venían dentro de su gira Décimo Aniversario e hicieron un repaso a su carrera con “New Life”, “La Primavera” y un “Salvaje” final que puso todo patas arriba, regalándonos otro de los momentos del fin de semana.

Elyella fueron los encargados de poner banda sonora al final de Santander Music 2019 con una incendiaria sesión. Tras la despedida, enfilamos el camino a casa con el piloto automático puesto y las ganas de saber qué nos espera en la campa el próximo verano.