Es el cuarto año que el club hípico La Galea de Getxo se transforma por estas fechas por el Rustyc Music Fest en un rancho con raíces tejanas donde la música y las actividades adquieren un espíritu rústico y familiar. La finca nos recibió con una exposición de coches clásicos americanos, actividades para niñas y niños, una locución “in situ” en las frecuencias de Vinilo Fm, jam session, estudio de grabación y por supuesto un mercadillo con productos en la línea del espíritu del festival. Todos los puestos se entremezclaban con las cuadras de los caballos del recinto con los animales dentro.

Puestos de comida con opción vegetariana, cafés, gin tonycs, coctails, Jeeps con cráneos de animales en la delantera, Harley Davidsons, una barbería a la antigua usanza y como novedad, dos escenarios: el Roots y el escenario grande donde se dieron la mayoría de las actuaciones. En el recinto había bastante gente por la mañana por lo que una de las primeras bandas, The Old Timey String Band (Foto inferior), tuvo una audiencia espectacular. El festival lo abrieron Catfish Louis & The Washboards Johnny en el Roots y The Greyhounds en el grande.

El tiempo no nos dejó indiferentes. Mientras las chicas de Jee Haw Line Dancers enseñaban al personal unos pasos al estilo country, en el escenario Roots, The Cheaters con contrabajo, guitarra y voces hicieron bailar a la gente de otra manera más individual. Nos gustaría destacar la labor de la organización en la limpieza constante del recinto.

A eso de las tres y pico de la tarde el cielo amenazaba con lluvias y hubo un pequeño standby para comer. Los segovianos Clan Makeihan (Foto inferior) tocaron a las 16:00 y el público se parapetó en sus sillas de playa delante del escenario. Fue una imagen divertida y surreal que se repitió en todos los conciertos. El escenario principal a estas horas se convirtió en el núcleo del festival porque empezó a llover en tromba. Como no hay mal que por bien no venga, gracias a esto el público se unificó y corearon y bailaron todas las canciones con los pasos aprendidos con las chicas de Jee Haw. Se respira muy buen rollo. El espectáculo se elevaba al cuadrado cuando observamos entre el público un ilustrador retrataba los conciertos, puro arte visual. A las 17:30 los donostiarras Howdy clavaron su propuesta. Una interesante diversidad instrumental dentro de su estilo y juegos de armonías en las voces vertebraron el espectáculo. Lo dicho, el sonido estuvo muy fino en todos los shows. La gente bailó descalza, en familia y con amigos. Con Howdy se entregaron en cuerpo y alma.

A los bizkainos Detractors y Zarzaparrilla les tocaba actuar en el escenario roots pero la lluvia los acomodó en el grande. El turno de los navarros Jo & Swissknife (Foto encabezado) llegó a eso de las ocho y poco y se merecen una mención especial. Nos hicieron bailar y disfrutar con todos los temas y con cada nuevo instrumento que sacaban. Causaron mucha sensación. Llegaba la hora del broche final. Los barceloneses Th´Booty Hunters (Foto inferior) empezaron muy discretos y formales pero era todo mentira. Al tercer o cuarto tema se empezaron a volver locos (el contrabajista no dio tregua a sus locuras desde la primera canción) y todo ello con una calidad pasmante. Mezcla de rock, folk, gipsy punk y pinceladas de música balcánica. Todo sonaba al mismo tiempo que lo músicos se fusionaban con la locura. El frontman Xavi Olle se convertía progresivamente en un amasijo de nervio, sudor y talento que dirigió al espectáculo a una bacanal de música y desenfreno. Esperábamos que bordaran el concierto bajando a tocar con el público y así pasó. La velada en el club hípico La Galea terminó en el suelo y cantando como locos y locas en una noche de verano del oeste americano, muy idílico. Repetiremos.