¿Qué hacen un rockero, un rapero, un bebe con sus padres, 10.000 pares de zapatillas Vans, un hipster y una legión de chicas con la camiseta de Levis, recorriendo el camino de Santiago? Pues seguramente peregrinar a uno de los festivales con mayor diversidad del panorama español: La primera edición de O Son do Camiño.

El 28 de junio, día del orgullo LGBT, inicio de la primera edición del festival, pareció una alegoría de la diversidad afectiva, de género, y por supuesto musical que se respiró en el festival. Los prejuicios no tenían cabida en el aforo de veinticinco mil personas del Monte do Gozo, y tanto los grupos como el público lo demostraron. Fueron tres días de organización impecable, en el que todo funciono como un reloj suizo, desde un equipo de seguridad infatigable, hasta camareros que te ponían un Red Bull con una sonrisa a pesar de necesitarlo más ellos para poder seguir el ritmo de la barra a las dos de la mañana.

El recinto contaba con las comodidades necesarias y mínimas (a ver, que estamos de festival, si no terminas con tierra hasta el sobaco es que no lo has pasado bien) con baños atendidos constantemente en los cuales un/a trabajador/a del servicio de limpiezas nos daba papel a la entrada (propongo hacer un change.org para que el Concello de Santiago les ponga una estatua), bares estratégicamente colocados por todo el recinto, camping, food trucks con opciones para alérgicos y veganos, e incluso una “zona de descanso” patrocinada que convirtió en experto en vermú al más abstemio… Tenían pufs en el suelo y era lo único que protegía de la lluvia en todo el festival.

Aunque si hay algo que destacar del recinto es el servicio de gimnasio ecológico, sin lactosa, bio y sostenible incluido con la entrada: Una cuesta que puso el culo a tono para la operación bikini y que se situaba entre el escenario “pequeño”, llamado Galicia, y el grande, llamado Estrella Galicia. A razón de subida y bajada entre cada concierto, se nos quedaron las piernas entre Angel de Victoria’s Secret y Miguel Induráin. En esa comunicación entre ambos escenarios fue donde la organización demostró su buen saber hacer, coordinando las mareas de gente.

Este año como novedad en muchos festivales tenemos que cambiar el dinero efectivo por Tuents, que si sobran podrás canjear por gigas en su compañía móvil. Un poco de confusión al principio, pero es sencillo:  dos euros por un Tuent. Se pueden partir a la mitad. Y mejor cambiad solo cuando sepáis si los puestos de comida cobran con ellos, si no tendréis que tirar de tarjeta. Algunos asistentes vieron como no podían comer por culpa de haber cambiado el efectivo por Tuents al pensar que solo podría pagarse con ellos en los negocios del recinto. En resumen solo se pagan la bebida y los vasos con ellos. Tuenti ha visto los memes que hicimos sobre ellos en Twitter cuando cerró su red social. La venganza solo podía ser cruel.

 

 

Abrieron el festival The Niftys, con un sonido tan potente como su sonrisa ilusionada, entre los primeros tempranos del festival soltaron la noticia de que acaban de grabar disco y que sale en Octubre, para ser su primera vez en Galicia lo hicieron por todo lo alto. Sexy Zebras estrenaron el escenario Estrella Galicia calificando de  histórico para ellos poder participar en el festival. Entre temas como Sexo y marihuana, Quiero follar contigo y La polla nos vinimos muy arriba y pudimos ver los primeros mosh del concierto, con la mirada clarísimamente puesta en el Resurrection Fest 2018. Cuando terminaron empezó a sonar Backstreet Boys. Los técnicos de sonido eran unos cachondos mentales. Bala, el grupo femenino, feminista y gallego ya muy consolidado (gira en Japón el año pasado, actuaron en el Resurrection Fest) dejaron claro quienes son con su rock independiente y electrizante, llenándolo absolutamente todo siendo solo dos.

Nos dio los primeros trazos de ritmillo festivalero Talisco, no en vano su estilo fue definido por entendidos como “el fuzz aterciopelado y la electrónica de piel ochentera”. Mucha clase, no en vano es francés, interacción con el público, buen rollo, voz potentísima y percusiones impecables. Una verdadera delicia. Triangulo de Amor Bizarro nos hizo reflexionar con algo muy cierto: Alabó la presencia femenina en el festival diciendo “Por fin es primavera para nosotras”, hizo hincapié en la poca presencia de grupos femeninos en los festivales y saludó a sus compañeras de cartel. Todo ello mientras se acercaba al Escenario Estrella Galicia una marea de gente y una marea de banderas LGBT. Primer concierto multitudinario del día. Con Republica llegaron los primeros rastros de lluvia pero los poderosos riffs, grooves modernos y líneas melódicas del grupo brasileño hicieron que se disiparan las nubes, con regalo de púas incluido.

Franz Ferdinand empezó a degüello saciando las ganas de “bailemos juntos hasta que la vida nos joda”, (atreviéndome a versionar el título del librazo de mi admirada Wilma Lorenzo.) con temas míticos como “Do You Want To” subiendo la emoción del público, porque todos nos emocionamos cuando nos las sabemos y el cantante nos aplaude. Sensaciones de “conciertazo” y vuelta a bajar la dichosa cuesta para ver a Rufus T Firefly. Si pudiera definirles en pocas palabras serían: Uno de los grupos revelación del festival. Rock alternativo en castellano mezclado con psicodelia y con esencia propia. Ya lo estáis buscando en Spotify.

Se echó encima la primera noche sin darnos cuenta y nos topamos de narices con una bomba de relojería llamada The Killers. Plato fuerte, cabeza de cartel, primera noche, expectativas por las nubes. ¿Resultado?,nos brillaron más los ojos que el traje dorado con el que salió Brandon Flowers en la segunda parte. Un show magníficamente orquestado, “psicológicamente” dividido en dos partes por el cambio de vestuario que acompañaba a un ligero cambio de temas. Supieron mantener el hype del público con largas paradas entre temas, interactuar y ganarnos a todos con un “nosotros somos peregrinos”. Los músicos que le acompañan y la puesta en escena hacen del directo de The Killers un espectáculo que no puedes perderte una vez en la vida.

Carlos Sadness, dio una lección de estilo en Instagram Stories el día antes del festival respondiendo a los comentarios de alarmismo de los “puretas” que querían retirarle el carnet de hipster oficial. Se bajaban de la vida porque colgó una foto con Becky G. Problemas de fanáticos del primer mundo. El concierto estuvo lleno de buen rollo, papayas, nos quisimos todos un poco y hubo confetti brillante. La Vecina Rubia lo hubiera gozado estando allí. Más cuesta. Lost Frecuencies  puso el broche de oro. El DJ de moda me hizo sentir dentro de los stories de alguna influencer en Coachella con cañones de humo y fuego y confeti de colores. No podía faltar Are You With Me y no decepcionó. Fiesta con mayúsculas.

Los gallegos True Mountains ayudaron a despertar a los campistas y de paso a despertar las conciencias de los asistentes. Con mensaje feminista incluido, “Que os nosos fillos coñezan unha realidade distinta” y canción del Xabarin Club , programa infantil de la TVG,  que no desentonó ya que la presencia de familias con niños en el festival era realmente alta, y por qué no decirlo, también preciosa. Si los campistas no despertaron hasta ahora, O Son do Camiño se aseguró de que Malandrómeda estuviera en el cartel. Locura y desorden magistralmente orquestados. Como todo en lo que participa el percusionista LAR Legido. Uno de los grupos más originales del panorama gallego. Improvisación, expresión en tres dimensiones: sonora, corporal y visual. Exploración de nuevos caminos para el sonido y derribo de barreras en las mentes más prejuiciosas.

Furious Monkey House, resumiendo mucho: Nos moríamos de amor diciendo “mira, si es más grande la guitarra que ella” hasta que empezamos a tocar y nos dejaron en nuestro sitio. Uno de los grupos con más presencia, aplomo y sonido consolidado que tocaron en el escenario Galicia. Se van a comer el mundo. El grupo portugués The Gift nos encandiló con sus sonidos electrónicos envolventes, su estética alternativa, su forma de llevarnos a su propio universo. Su cantante, Sonia Tavares, tiene los graves más bonitos que he escuchado en mi vida, voz madura y elegante. Cinco discos en el mercado y el último, titulado “Altar”, está grabado en Vigo.

No os lo vais a creer pero eran unos londinenses con sentido del humor. Plya. Se pasearon durante todo el día anterior con una pancarta diciendo día y hora de su actuación en el festival y chocándole las cinco a los que les mostraban interés. Y como no, grabándolo todo. Nos dejamos llevar por el trabajo de marketing casero y nos derritieron con su directo. Mucho estilo londinense, electrónica con voz impecable. Salimos de Londres con lluvia y al subir la cuesta de nuevo nos encontramos con climas tropicales, Residente salía a escena.

 

 

Mensaje antisistema, críticas a la industria musical y alegato feminista. Dijo “por el movimiento feminista, no más abuso, no más violación” también “para todos los inmigrantes” e incentivando al público a bailar “por la libertad de expresión, estamos en los 2000, no podemos meter presos a los que hacen uso de la libertad” y seguía “En nombre de todos los países unidos, de Galicia, de Cataluña…” dejando claro que el concierto era una proclamación de valores: “Haced uso de vuestra libertad, queremos manifestarnos en nombre de los que no pueden hacerlo” y para colofón “Sudad y disfrutad esta noche, soltemos las caderas”. Cosa que hicimos con temas propios y de Calle 13. Primer artista (no será el único) al que le oímos hablar de que el público no es un número de seguidores en redes sociales, que no le importan las redes ni sus cifras. Discurso que choca bastante con los tiempos que corren para otras bandas que se ahorran millones en campañas publicitarias para poder vivir de la música, gracias a las redes sociales.

Two Door Cinema Club arrasaron con un lleno absoluto, los himnos festivaleros junto con la preciosa puesta de sol dorada crearon imágenes memorables. Instagram os dará fe de ello.  ¿Os dije ya que había diversidad? Toundra, metal progresivo y post rock instrumental. Brutales en directo, fans que vinieron solo a verles a ellos, huele a Resurrection de nuevo. Llegó la hora, Jamiroquai vuelve a la pista. Comenzó con temas conocidísimos como Cosmic Girl, Little L, You Give Me Something haciéndoles revivir a los Old School la época dorada de Jamiroquai y enseñándoles a la Generacion Z de donde viene la esencia de los 90’ más allá de los chokers y los pantalones campana. Porque si, señores, los nacidos en el 2000 se visten como si estuvieran en los noventa sin saber lo que es dejarse la cadera con el acid jazz y el funk en una pista. Tocó también temas del nuevo disco Automaton (2017), acompañado por un elenco de músicos realmente impresionante, dejó el cuerpo con vibraciones dance y con la sensación de haber visto a una leyenda.

Posiblemente uno de los directos más emotivos que puedas vivir con un grupo español a día de hoy es el de La M.O.D.A. El más coreado del escenario Galicia ese día. El concierto de The Last Internationale nos hizo sentir que vivíamos un momento único, que se convertirá en frases como “¿Recuerdas cuando Delila Paz bajó del escenario y se puso a cantar  A Change Is Gonna Come paseando entre la gente con una gorra de capitán de barco?”. Rock activista. Novedades Carminha lo dieron todo al grito de “vamos a dejárselo muy jodido a Lenny Kravitz”, el anfiteatro en pie, todos coreando y celebrando que tocan en casa, con lleno absoluto. Señores, Janis Joplin ha vuelto a nacer, y a decidido que quiere ser española. Morgan nos deleitaron con un concierto delicioso, emocionante, eléctrico. Mando Diao nos dejó calentitos para lo que se nos venía con Lenny Kravitz, que salió al escenario sonando de fondo Love Supreme de John Coltrane y se marcó una versión reggae de American Woman mezclada con Get Up, Stand Up de Bob Marley. Gritos de fans en cada tema conocido, dos temas del disco nuevo y de nuevo un grupo de músicos que dieron un espectáculo de virtuosismo instrumental.

Se solapó a él (cosa que no paso con ningún otro concierto) C. Tangana, que comenzó a su hora. Estuvo acompañado por dos bailarinas de Pole Dance. Se escucharon gritos del público tachándole de machista por cosificar a la mujer, por la indumentaria de las bailarinas y la estética de burdel que le acompañó en todo el concierto. También muy criticada la pista de audio que sonaba con su voz, mucho mas alta que la voz de su micrófono. Sensaciones encontradas entre el público, gente bailando, gente coreándole y gente que iba a verle como quien no quiere la cosa porque les quedaba de paso. Otro de los artistas que hizo hincapié en que las redes sociales y sus seguidores no le importaban “una mierda”, y que lo importante eran “otras cosas”. Discurso muy inesperado teniendo en cuenta la proliferación de su carrera gracias a las redes y a su imagen de marca en ellas.

El colofón final lo puso Martin Garrix, que venía de actuar en Italia y ofreció la mayor fiesta del festival en su cierre. Subió como nadie la temperatura del Anfiteatro, manejo como quiso las pulsaciones del público que luego repetían “la lío pardísima”. Fuego, humo, más fuego, subidones y más confeti. Eladio y los Seres Queridos, Agoraphobia, Terbutalina, Maneskin, Arce, Leon Benavente, L.A, Don Diablo, completaron el cartel de un Festival que llega y besa el Santo, como no puede ser de otra forma en Santiago de Compostela. La gente ya habla de cuando vaya el año que viene, y eso dice mucho. Hasta entonces, Bo Camiño!