Cumpleaños feliz
Conciertos / Maika Makovski

Cumpleaños feliz

9 / 10
María Villa — 29-04-2018
Empresa — Musiserv Producciones
Fecha — 14 abril, 2018
Sala — Centro Federico García Lorca, Granada
Fotógrafo — María Villa

Hace algo más de un año, Maika Makovski presentaba en Granada su Chinook Wind (Warner, 2016) junto al Quarteto Brossa en un concierto que entonces pareció insuperable. Aunque, hablando de esta artista, que se supera a sí misma día tras día, decir esto siempre es difícil. En el Centro Federico García Lorca, su concierto en formato one-woman-band era una de las actividades encuadradas en el Granada Experience.

Apareció radiante, sorprendida porque el público la recibió cantándole Cumpleaños feliz y respondiendo con una enorme y sincera sonrisa, Maika decidió cambiar sobre la marcha el orden de su repertorio, para seguir con el ambiente festivo que le habían dispensado los asistentes. La artista, que casi podríamos definir como “encadenada al piano”, brindó un concierto en el que se bastaba y sobraba para llevar melodías a piano (de cola), guitarra eléctrica y acústica y percusiones que manejaba con los pies a golpe de tacón para encandilar a un auditorio lleno que se mostró cercano y respetuoso con sus pausas dramáticas, sus silencios y sus exaltadas emociones.

Emocionante la entrega de esta artista que, en solitario, saca a relucir lo más pasional de sí misma y establece una estrecha comunicación con un público  que vive intensamente la fuerza escénica de esta mallorquina que desvela en este espectáculo su faceta más salvaje como autora e intérprete. Sonaron temas de su último disco Chinook Wind  pero también de Thank you for the boots (Warner, 2012) o Desaparecer (2011), trabajos de los que recuperó los temas más crudos para impresionar con un sentido Father a la acústica o un Not in love más eléctrico y con más rítmica en los que sus pies fueron auténticas mazas que ponían todo el énfasis en temas como Bulldog (con dedicatoria incluida). Impresionante también su interpretación de Language y Desaparecer, ambas al piano y aderezadas por esa intensa teatralidad a la que Maika Makovski sabe sacarle partido, llevándonos mentalmente casi al Broadway más auténtico y demostrando su versatilidad compositiva que llegó a su cota máxima con When the wind blows. Todo ello con la exhibición vocal que hacen de Maika Makovski una artista compleja que domina la técnica y la pone a su servicio para llegar a emocionar hasta las lágrimas.

Preciosa versión, homenaje a David Bowie, con un China Girl casi irreconocible, pero elevado a cotas de preciosismo propias de esta cantante a la que se ha comparado con grandes iconos musicales femeninos pero habría que sacar de cualquier referencia y definición para entender una voz que puede romperse, girar, elevarse hasta lo imposible (lo que ella definió como el grito del delfín entre sonrisas) y un final maravilloso, con Canadá, un tema que se le pidió desde el público y que ella interpretó poniendo en ese cierre de espectáculo todo el resto de emoción desbordada para levantar a un público que se resistió a marcharse y la reclamó entre fuertes aplausos y piropos, abrumándola con el agradecimiento de quien ha disfrutado de un espectáculo incomparable.

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