El grupo sevillano Maga clausuró el ciclo Nocturama al vez que celebraban su décimo aniversario y presentaba su nuevo disco disco, “Satie contra Godzilla”. Un álbum cuya salida está prevista para el 18 de octubre y del que se advirtió una considerable remisión sustancial a su anterior trabajo, “A la hora del sol”, en cuanto a la forma de su palabra, la cual siguen transmitiendo de una forma sublime, pero trasladada a una alborotada perspectiva detonantemente eléctrica. No ha perdido fuelle esta incombustible banda, cuyos protagosnistas vuelven a demostrar ser unos valientes analíticos, que desarrollan con lúcida profundidad, ese peculiar parámetro sonoro a la hora de juzgar filias y fobias. Mezcla de introspección de difícil asimilación y luminosidad, dos de sus inexorables constantes, la puesta de largo de “Satie contra Godzilla” nos dio a conocer por primera vez sobre un escenario a “Hagamos cuentas”, “La vergüenza mutua” o “De Memoria”, absorventes canciones que llegan a caer en algunos desniveles pero desbordan genialidad por los cuatro costados y valentía de experimentación. Composiciones sobre imprescindibles sabores y sinsabores, debutando como letrista César Díaz, y, algo común en ellos, dando todo de sí mismos al entregarse por completo portentosamente (¿quién no se deja impregnar por los instintivos zarandeos de cuerda de Javi Vega?). Turno para la nostalgia y los buenos recuerdos durante la segunda parte, en la que creció el nervio al interpretar con deleite pinceladas de su columna vertebral, las canciones más significativas de estos diez años de carrera, acordadas votación mediante con sus fans. En estado de gracia, recordaron el pasado, algo imprescindible para comprender su presente, con una fuerza sorprendente. Con un repertorio a sus espaldas que incluye himnos de la talla de “Silencio”, “Diecinueve” o “Un lugar encedido”, las modulaciones de Miguel Rivera, trabajadas de un modo prolijo, agilizaron y desamargaron la cruda realidad bordando el que es llamado “mundomaga”, donde cada matiz es parte de un todo en estado puro. Sus frases, su actitud, son identificables; continúan una trayectoria, y este nuevo álbum no está de más. Noche de retorno a canciones que saben envejecer y empiezan a convivir con otras tantas cultivadas para derivar en clásicos.