La sala grande del Apolo se vistió de gala para acoger una de las últimas “Gran Nits de Ball” que La Troba Kung-Fú andan repartiendo por todo el estado y parte del extranjero. Aparecieron en el escenario Joan Garriga y los suyos y nos lanzaron un saludo: “Benvinguts Patufets a la Panxa del Bou”. Entramos todos confiados y predispuestos en esa “panza del buey” y no salimos hasta ¡dos horas y media! después, eso sí, absolutamente extasiados. Aunque sólo tienen dos discos editados llevan muchos años en esto y como los buenos vinos, han ido ganando cuerpo y mucho. La banda es impecable y completamente cómplice. Joan dirige el cotarro con su acordeón y esa voz personal e inconfundible, junto a él la guitarra ventilador de Muchacho, el bajo de Maríà, la batería de Pep, la percusión de Flor, la guitarra eléctrica de Luis, el incondicional Toti a la mesa de mezcla, que es otro músico más aunque no esté en el escenario, y últimamente la incorporación en los simpáticos visuales de Jordi Musquera.

Aunque como acostumbra a pasar en los concierto de La Troba, por el escenario pasaron algunas bailarinas, un bailarín, percusionistas, cantantes rumberos o italianos y hasta el entrañable Wagner Pa (que está grabando nuevo disco) apareció por allí para celebrar esta gran noche de baile. Porque ese es su fin máximo, recuperar aquellas noches de fiesta mayor que se celebraban en los pueblos, ¡y vaya si lo celebramos!. Por allí pudimos ver también a Jairo Muchachito o algunos músicos de La Pegatina o Macaco bailando de lo lindo al son de la Troba. Al son o como se quiera llamar a lo que hace La Troba, mucho mas difícil de definir que de tocar, o de bailar.

Ellos mismos lo adjetivan como rumbia (rumba catalana y cumbia) o dumbia (dub, rumba y cumbia). En definitiva, autentica música popular pero con ”denominación de origen”. Todo empezó con “Petit Rumbero”, siguió con la alegre “Maria Hernández” o la planeadora “Volant”, y aquello ya no hubo quien lo parara. Hasta recuperaron la bonita “Rumbeta Bona” de Dusminguet. Hubieron momentos mágicos como cuando sonó la preciosa “Flor de Primavera”, o locura generalizada con la ranchera “Yo Soy”, aunque es difícil resaltar temas porque toda su actuación fue un autentico disfrute. Joan lo canta bien claro en “Subway Walk”: “me dijeron que era muy raro lo que mezclaba, pero yo vi bailar Madrid, Guanajuato, León…” y en esta ocasión también vio bailar a Barcelona entera representada por una sala Apolo a reventar.