La honestidad de lo sencillo
Conciertos / La Bien Querida

La honestidad de lo sencillo

7 / 10
Álvaro Tejada — 19-01-2021
Empresa — Madrid Brillante
Fecha — 17 enero, 2021
Sala — Teatro La Latina, Madrid
Fotógrafo — Sergi Albert

La carrera de La Bien Querida es de esas que acumula fans de los de antes: los que son realmente fieles y compran tickets de tus conciertos aunque haya pasado casi un año y medio desde la publicación de tu último disco y apenas se haya hecho promoción del mismo. Solo ha hecho falta acudir a su último doblete en la capital como parte del ciclo Madrid Brillante para poder comprobarlo. Debido al éxito en la venta de entradas de la primera sesión, se anunció una segunda pocos días antes de la fecha principal. “En la primera he dicho ‘buenas noches’ sin querer”, nos cuenta Ana Fernández-Villaverde a los que hemos asistido al segundo pase matutino. Parece que nadie se termina de acostumbrar a esta dichosa Nueva Normalidad.

Ana se planta en el escenario del Teatro de La Latina con su traje blanco y su guitarra, pero no viene sola. Le acompaña David Rodríguez, de La Estrella de David, quien se ha sumado nuevamente al carro después de que a Jota, de Los Planetas, le entrara el miedo a visitar Madrid con Filomena y el Covid campando a sus anchas por las calles. “No pasa nada, David lo hace mejor”, nos confiesa entre risas Ana. Y la verdad es que la conexión entre ambos es palpable desde la última fila del patio de butacas hasta lo más alto del anfiteatro, acompañándole él a veces a la guitarra y a veces a las voces. De hecho, tan profesional parecía su coordinación que a lo largo del concierto se han echado de menos momentos de frescura o incluso de respiración. Todos sabemos que La Bien Querida tiene tantos temazos dentro de su discografía que es imposible meterlos todos en un setlist, pero me consta que más de uno hubiésemos agradecido ciertas pausas entre tema y tema. Tan solo por relajar el ambiente y darle más dinamismo. Y por el bien de sus voces, por qué no decirlo.

Ya se había anunciado que este doble concierto de la autora de “Brujería” iba a ser en formato acústico, por lo que en ese aspecto no había pega alguna. Los que hemos visto a La Bien Querida en un formato completo sabemos que discos suyos como Premeditación, Nocturnidad y Alevosía se lucen más así, pero se entiende que, para un ciclo que ha sido diseñado para ponerle música en directo a la hora del vermut dentro de un teatro, la decisión haya sido la tomada. El concierto en este caso abre con “La Verdad”, uno de los temas de su último álbum, y desde las butacas se aplaude nada más escuchar los primeros acordes. Cómo meterse al público en el bolsillo durante el primer minuto y con tan solo una guitarra.

Lo que parecía que iba a ser una presentación en acústico de “Brujería” finalmente fue un popurrí de canciones de su carrera. Fue bonito, por ejemplo, recordar “Corpus Christi”, de aquel Romancero que la vio nacer en 2009. Doce años han pasado desde su debut y no cabe duda de que La Bien Querida se ha consagrado como una de las mejores cantautoras de este país. La forma en la que Ana compone letras y melodías es tan característica que ya se ha convertido en marca de la casa. Nadie puede negar a estas alturas que prácticamente cualquier canción de La Bien Querida pega en la banda sonora de cualquier serie o película de ficción. Y si no que se lo pregunten a la gran cantidad de directores, plataformas y marcas que han hecho uso de su catálogo musical en los últimos tres años. Desde “Paquita Salas” hasta “La casa de las flores”, pasando por “Élite”, “El desorden que dejas” o la reciente campaña publicitaria de la cider La Prohibida. Muchos dirán que este hype ha llegado tarde, y razón no les falta: hasta llegar aquí, La Bien Querida ha ocupado lugares más bien modestos en los carteles de los festivales más importantes del país. Pero, sea como sea, lo cierto es que es motivo de alegría que por fin se le reconozca el éxito a esta artista bilbaína que hasta ahora parecía esconderse detrás de un largo flequillo y una colección infinita de canciones bonitas.

Precisamente de esta amplia obra suya que habla sobre todo del amor en todas sus facetas fuimos testigos durante el concierto, con canciones más nuevas como “Nubes negras”, “Domingo escarlata” o “La fuerza”, y con ya grandes hits como “Los jardines de marzo” o “Muero de amor”, temas con los que ya se avecinaba el final del espectáculo. Pero Ana tenía guardado un as bajo la manga para, en mi opinión, uno de los mejores momentos: la aparición en el escenario de Diego Ibáñez de Carolina Durante para interpretar juntos “¿Qué?”.

Cumpliendo con el protocolo clásico de desaparecer detrás de la cortina durante dos minutos para después regresar y cantar un par de bises, Ana y David volvieron a sus posiciones para despedirse con probablemente sus canciones más diferentes y distanciadas entre sí y, a su vez, las mejores de su carrera: “Un gatito” y “De momento abril”. A pesar de la falta de ritmo dinámico a lo largo del concierto y de la frialdad que eso genera en la conexión entre artista y público, la honestidad de las cosas sencillas volvió vencer por encima de todo. Y eso ya es un triunfo en sí mismo en los tiempos que corren.

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