Hablando con mi amigo Iñigo Barquín (gran conocedor del indie nacional desde sus inicios) antes del concierto de Fernando Alfaro, me comentaba que para él Fernando forma parte de lo que viene a llamarse La Santísima Trinidad del indie español: Jota (Los Planetas, Grupo Expertos SolyNieve), Nacho Vegas (Eliminator Jr, Manta Ray) y el propio Fernando (Surfin´Bichos, Chucho). Es por ello sintomático que Alfaro no haya conseguido tener la repercusión en solitario que los otros dos siguen conservando a día de hoy, algo que se antoja claramente injusto, ya que Alfaro ha seguido manteniendo el listón bien alto con sus tres trabajos en solitario.

El último, “Saint-Malo” (i*M records), editado este pasado año, es sin duda de lo mejorcito que ha hecho, estando en un buen número de listas de la prensa especializada como lo mejor del 2015 y la razón por la que se presentaba en la Sala Fever en modo trio (destacando un soberbio Xavi Molero a la batería).

Antes les precedieron Monos. La banda de Getxo crece día a día y su directo gana enteros con los meses. Van hacia arriba y se les nota. Gran concierto el suyo.

Todo lo anteriormente comentado respecto a Fernando Alfaro viene a indicar el sorprendente poco alcance que tuvo su visita a Bilbao, con la sala Black del Fever (maravilloso lugar para conciertos íntimos y con sonidazo) a medio gas. Una injusticia en toda regla. Y es que el concierto fue de esos que se cuentan con los dedos de la mano en un mismo año. Tocó lo mejor de su último trabajo; ocho cortes del calibre de “Velero”, “Arrancado las vías”, “Pijama de Fantasma” o “La luna aplastada” y revisitó su etapa Surfin´Bichos con “Mi hermano carnal”, “Rifle de Repetición” y dos trallazos en los bises como son “Comida china y subfusiles” y “¡Fuerte!” que pusieron a la sala al borde del colapso emocional. El detonador EMX-3 y La mente del monstruo sonaron de la etapa Chucho y ante la insistencia del público se marcaron una versión macarra de Magic que puso la guinda al pastel de una actuación para enmarcar. Afortunados todos los que estuvimos y desdichados los que faltaron.