Ezcaray sube el volumen
ConciertosEzcaray Fest

Ezcaray sube el volumen

7 / 10
Rebeca Maestre — 25-08-2026
Fecha — 21 agosto, 2026
Sala — El Atadero (Ezcaray)
Fotografía — Chema Maestre

La localidad riojana de Ezcaray acogió, un año más, al que ya se ha consolidado como uno de los festivales de referencia de la comunidad: el Ezcaray Fest. Un evento protagonizado no solo por los artistas de renombre que ocupan el cartel año tras año, sino también por el propio pueblo de Ezcaray, que durante esos días ofrece buen ambiente, cultura, paisajes y gastronomía únicos para ofrecer una experiencia completa a los asistentes.

Paula Mattheus fue la encargada de inaugurar el recinto principal el viernes a las 7 de la tarde, frente a un numeroso público que no quiso perderse ni un minuto de la primera jornada del festival. La cantautora de Getxo, que ha ido haciéndose un hueco en la escena pop nacional con letras cercanas y melodías potentes, fue el primer chute de energía para la noche que se avecinaba, declarando intenciones con "Ya no me joden la fiesta".

Carlos Ares era otro de los grandes esperados de la noche. Actualmente es uno de los artistas más singulares de nuestro país, con una propuesta que opta por fusionar tradición y vanguardia, ofreciendo un estilo folk contemporáneo y letras con un gran peso emocional y humano. El gallego salió al escenario con un look 70s y una banda que consiguió comerse el escenario, con una puesta en escena llena de energía y un sonido impecable, consiguiendo que el público se dejara la voz con temas como "Peregrino" o con el reconocible puente de "La boca del lobo", coreado de nuevo al final de su actuación.

Niña Polaca ya se ha consolidado como banda indie-rock de referencia, especialmente con el lanzamiento de su tercer álbum en 2023, "Que adoren tus huesos", en el que presentaron a la nueva formación del grupo y con el que terminaron de definir su estilo. El viernes aterrizaron en Ezcaray para presentar su nuevo proyecto, "¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?" (2026), que sigue con la fórmula de guitarras melódicas y estribillos coreables, con letras que abordan de manera directa la realidad a la que se enfrenta su generación. El grupo ofreció una vez más un directo divertido y gamberro a un público que no dudó en lanzarse a los pogos para celebrar el amor con "Mucho tiempo contigo".

Finalmente, Sexy Zebras fueron los responsables de montar jaleo a última hora de la noche, algo en lo que tienen experiencia después de dos décadas sobre los escenarios. La banda madrileña es conocida como una de las más auténticas del panorama, con un sonido afilado entre el rock y el punk, y letras potentes y sin filtros. Un directo cargado de adrenalina que cerró la primera jornada del festival por todo lo alto.

El sábado arrancó con el pop confesional de Mafalda Cardenal, con melodías cuidadas y letras personales y vulnerables, que combinan la tristeza de una ruptura con la ilusión de sanar y seguir adelante. Un comienzo dulce y tranquilo para una jornada más cálida que la anterior.

En plena golden hour, una breve llovizna consiguió crear el escenario perfecto para Gabriel Barriuso, conocido como Barry B. El artista, originario de Aranda de Duero, una de las localidades más importantes para el indie español, tiene una de las propuestas más frescas del panorama actual. Un proyecto que combina diversos estilos musicales con letras crudas y cínicas, y temas que van desde la euforia del amor pasional hasta los sentimientos más oscuros de uno mismo y el caos de su generación. En esta ocasión, Barry apostó por el amor invitando a subir al escenario a su pareja, la artista Gara Durán, con la que interpretó dos de los temas que comparten: "El lago de mi pena" y "Una casa en el Teide".

Finalmente, a las diez pasadas, empezó la fiesta que gran parte de los asistentes, grandes y pequeños, estaban esperando: Nil Moliner. El artista, muy querido dentro del pop español gracias a su música optimista, ofreció un espectáculo cargado de vitalidad, letras positivas y versatilidad musical, acompañado de una banda que funcionaba en perfecta sintonía. Uno de los conciertos más multitudinarios de la edición, que convirtió el recinto en una auténtica celebración y que consiguió levantar el cuerpo y los ánimos de todos los presentes.

Sexy Zebras

El broche final de los grandes conciertos lo puso una banda que ha marcado a toda una generación, y ha sonado en incontables radios, series e institutos durante la época de los 2000: Pignoise. Con un formato de rock clásico e influencias punk, la banda, que ya forma parte de la cultura popular de este país, apeló a la nostalgia de muchos abriendo el concierto con la intro de "Oliver y Benji", y repasando himnos como "Te entiendo", "Estoy enfermo" o "Nada que perder". Un concierto canalla que abrió boca para su veinte aniversario, que celebran este mes de septiembre reeditando uno de los discos más importantes de su carrera: "Esto no es un disco de punk" (2005).

Un cartel de nivel y para todos los públicos, que, acompañado de una estupenda organización, dejó otra edición más que exitosa del Ezcaray Fest.

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