Terraform The Afterlife
DiscosEvil Island

Terraform The Afterlife

7 / 10
Jaime Tomé — 26-08-2026
Empresa — Blowed Out Records
Género — post hardcore
Fotografía —

Reuniones como la de The Blood Brothers en 2024 sirven muchas veces para volver a poner las cosas en movimiento, aunque sea de una manera diferente. Tres de los miembros fundamentales de aquella banda de culto del post-hardcore en su vertiente "sass" han decidido volver al estudio con un nuevo proyecto bajo el nombre de Evil Island. Johnny Whitney, Cody Votolato y Mark Gajadhar junto a Autry Fulbright II (OFF!, ...And You Will Know Us By The Trail Of Dead) y el recién incorporado Todd Weinstock (Glassjaw) completan la formación.

Escuchar "Terraform The Afterlife" sin sentir la sombra de The Blood Brothers resulta imposible, igual que resulta difícil ignorar la presencia de Ross Robinson en la producción, productor que tocó techo en los noventa y 2000 grabando algunas de las mejores obras de la época, entre ellas el gran "...Burn, Piano Island, Burn" de The Blood Brothers. Evil Island puede parecer a ratos una reunión encubierta con rastros evidentes de un lenguaje muy familiar, pero, aun con ello, no parece buscarse deliberadamente repetir fórmula.

Caótico, enérgico y excesivo adrede por momentos –mucho más que lo que lo fueron los fugaces Jaguar Love, con Whitney y Votolato al frente–, "Terraform The Afterlife" son treinta y seis minutos en los que los alaridos chillones e histéricos de Johnny siguen siendo uno de los grandes argumentos de este proyecto en el que Alexis Krauss (Sleigh Bells), Lis Di Angelo (Filth Is Eternal), Michael Gatto (XCOMM), Guy Picciotto (Rites Of Spring, Fugazi) y Jordan Blilie (la otra mitad de las voces de The Blood Brothers) participan poniendo el contrapunto a los gritos de Johnny.

Con un ritmo punk acelerado, "Melted Heart" y "Terminatrixx" son las primeras en lanzarse al cuello, dejando en "Animal" una sensación de que todavía hay capacidad para hacer canciones simplonas pero pegadizas en las que a veces brota alguna "provocación" pop como en "Tiger Baby", que fue el single de presentación del grupo la pasada primavera, o "Grow Spikes".

Los momentos cumbre del disco para muchísimas personas fieles al post-hardcore primitivo llega con "T-Hexx" gracias a Guy Picciotto, que pone los coros al tema después de más de dos décadas sin abrir el pico para cantar, y con "I Bought A Spell", en la que los dos líderes de The Blood Brothers se vuelven a encontrar delante de los micrófonos para grabar material nuevo.

Aunque los movimientos entre diferentes terrenos molan, la verdad es que los momentos más esquizofrénicos, violentos e incluso surrealistas son los que más entusiasmo acaban provocando, como se evidencia en "No Good" o "Suicide By Cop". La herencia del pasado pesa lo suficiente como para negar la nostalgia en cuanto terminas de escuchar todas las canciones. El gamberrismo, esa energía que no decae casi en ningún momento y ese tono juguetón y "deforme" para tratar temas profundos como el capitalismo, la IA o los extremismos agradan lo suficiente, pero lo cierto es que hay huecos en los que parece que podrían haber ido un poco más lejos.

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