Despedidas, bailes, veteranos y noveles
ConciertosRío Verbena Fest

Despedidas, bailes, veteranos y noveles

8 / 10
Daniel Pose — 25-08-2026
Empresa — Esmerarte
Fecha — 22 agosto, 2026
Sala — Recinto Ferial de Pontevedra
Fotografía — Mattias MonsterKid (cedidas por la organización)

El Río Verbena regresaba a Pontevedra con una nueva edición marcada por lo que se presumía como una fecha especialmente emotiva. Por un lado, se trataba (previsiblemente) del último concierto de Love Of Lesbian en tierras gallegas antes de su anunciado parón. Pero también por el hecho de juntar en su cartel a un buen puñado de esos nombres que atraviesan un gran momento de forma junto con otros que todavía están construyendo el suyo. Dos días para bailar, descubrir y comprobar que algunas propuestas están llamadas a crecer.

Con esta premisa, los coruñeses Apolo18 fueron los encargados de abrir el festival. A priori, su presencia podía parecer difícil de encajar en el mapa sonoro del Río Verbena, pero con la escasa media hora de la que dispusieron toda duda desapareció. Todo gracias a un setlist bien ejecutado con el que dejaron claro lo que pueden ofrecer y, a juzgar por las reacciones, es probable que se marchasen de Pontevedra con algún nuevo seguidor. El cambio de registro llegó con Cora. Jugaban en casa y desplegaron su universo acompañados de batería, una novedad que permitió llevar sus canciones a otro terreno. Hubo espacio para temas publicados, nuevas canciones y, sobre todo, para que la emoción apareciese sobre el escenario. Müntrails devolvieron la intensidad con una propuesta que provocó más de una sorpresa, pues para algunos de los presentes costaba imaginar que detrás de aquella estética, aquella forma de cantar y aquel sonido estuviese una banda gallega.

A esas alturas, el Río Verbena empezaba ya a coger velocidad. Y entonces aparecieron Sidonie. Quien los haya visto en directo durante los últimos meses sabe que están en modo disfrutón, y en Pontevedra volvieron a dejarlo claro. Sin demasiadas florituras, su concierto fue una sucesión de canciones capaces de activar ese resorte que convierte un concierto en una fiesta tanto para el fan de siempre como para quien simplemente se había acercado a ver qué ocurría. Pura explosión. Luis Fercán recogió el testigo acompañado de su banda. Si en solitario funciona a la perfección, con ellos al lado –importante este detalle, pues el gallego se coloca en un extremo con todos los miembros visibles y al mismo nivel– sus canciones ganan unos matices que encajan especialmente bien al amparo de un festival. Su voz, sin duda, volvió a ser ese lugar seguro al que regresar.

Pero si hubo un nombre que se llevó buena parte de las miradas, ese fue el de Siloé. Los vallisoletanos están en esa fase dulce en la que cada uno de sus directos parece sumar: puesta en escena, energía, conexión con el público y unas canciones que ya no necesitan demasiada presentación. En Pontevedra, el público se entregó de principio a fin, cantando y bailando. Sarria, por su parte, celebró la penúltima cita de su gira en Pontevedra antes de la llegada de nueva música, dejando claro que su nombre es de los que merece la pena no perder de vista. Entonces llegó el turno de La La Love You (en la foto principal), quienes tampoco necesitaron inventar nada. Su cometido estaba claro: poner a bailar al público con un puñado de canciones que ya forman parte del imaginario colectivo. Y lo hicieron a la perfección. Señora DJ se encargó de poner el punto final a la noche con una selección perfecta para los últimos bailes del día.

El sábado comenzó con otra de esas propuestas gallegas que merece la pena conocer. French Riviera aprovechó la ocasión para reclamar su sitio, convirtiendo las primeras horas de la jornada en un pequeño viaje hacia los años ochenta, entre sintetizadores, guitarras, italo-disco y funk. Canciones muy redondas y una propuesta que tiene todo para hacer bailar si el público decide darle la oportunidad que merece. Por su parte, Yoly Saa (jugando también en casa y creciendo con banda) completó una actuación directa, rápida y cargada de emoción, dejando que las canciones llevasen todo el peso. Desde Asturias, Los Acebos tomaron el relevo con un concierto que confirmó que su directo tiene más fondo del que parece y que saben moverse a la perfección en el terreno de los festivales, combinando sus propios temas con versiones. Tras ellos llegó Carlos Ares. Poco queda por decir de un artista cuyo presente habla por sí mismo y del que ya se han escrito tantas y tantas líneas. Su actuación volvió a confirmar ese momento de forma y, para redondearla, Fito de Siloé apareció sobre el escenario para compartir “Días de Perros”.

Y si la del coruñés es una realidad consolidada, Sanguijuelas del Guadiana siguen recorriendo ese mismo camino. Después del boom del pasado año, los extremeños continúan ganando soltura, potencia y seguridad con cada actuación. La promesa se está convirtiendo en realidad y su concierto, el más multitudinario del segundo escenario, volvió a ser una buena prueba de ello. Cerca de las once de la noche llegó el momento que había marcado el cartel desde el principio. Love Of Lesbian aterrizaron en Pontevedra para concretar una despedida que, conviene recordar, no es una separación sino un hasta luego. Repasaron su discografía, interactuaron mucho con el público y volvieron a recordar por qué siguen siendo uno de los grupos fundamentales de la historia reciente de la música española.

Después, y casi como si el festival se negase a bajar el ritmo, llegaron León Benavente. El proyecto liderado por Abraham Boba tenía por delante uno de esos conciertos que, en sus propias palabras, no eran sencillos de sacar adelante. Pero sobre el escenario volvió a aparecer la profesionalidad. Ver a todo el público bailar mientras coreaba sus canciones fue suficiente para entender que quizá este proyecto todavía podría cosechar aún mucho más reconocimiento del que ya tiene. Encarando el cierre de esta edición del Río Verbena llegó el turno Xoel López. El gallego volvió a ser todo un acierto con un concierto donde ratificó que es capaz de presentar sus nuevas canciones sin perder de vista sus grandes éxitos, volviendo a demostrar que, a pesar de lo que algunos defienden, el baile y la diversión son compatibles, en directo, con su discografía. Los últimos coletazos del festival, en esta ocasión, corrieron a cargo de Sergio El Indio DJ.

De esta manera, entre canciones conocidas, nuevos descubrimientos y muchos bailes y emoción, el Río Verbena volvió a despedirse de Pontevedra, dejando claro que su fórmula sigue funcionando. Dos días en los que hubo espacio para disfrutar de la música en directo y para seguir poniendo sobre la mesa un buen puñado de nombres que, quién sabe si dentro de unos años ya no necesitarán presentación alguna. Y, por supuesto, fue también ese lugar en donde conocidos y desconocidos se juntaron para disfrutar de la música, sin pensar en nada más.

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