Uno sabe muy bien que a un concierto de los británicos Editors no se va para vivir una experiencia que te cambie la vida, ni para ver o escuchar nada que te sorprenda ni por su originalidad ni por la alta calidad técnica de los músicos que integran la banda. Eso, a poco que haya visto suficientes conciertos en su vida, uno lo sabe de antemano, pero también es cierto que, tras quince años de carrera, los de Birmingham se han convertido en una banda sólida, con un buen puñado de buenas canciones y, sobretodo, un público tan numeroso como fiel. Resumiendo: Editors no hacen nada nuevo, pero lo que hacen, por lo menos, lo hacen bien.

Así, definitivamente alejados del sonido postpunk adolescente con el que se dieron a conocer dentro de esa hornada generacional de revival británica de principios de los 2000’s junto a Maximo Park, Kaiser Chiefs o Klaxons, el paso de Editors por la sala Riviera para presentar su nuevo trabajo Violence se caracterizó, aparte de por el cartel de entradas agotadas en la puerta, por un elegante repaso de lo más destacado del cancionero de una banda que en directo logra conectar con un público dispuesto a desgañitarse desde los primeros acordes de Hallelujah (So Low) para sumergirse inmediatamente en un salto al pasado con una eufórica “A Ton Of Love”, con coros multitudinarios incluídos y esas melodías que recuerdan a Simple Minds. A partir de ahí, con el público metido en el bolsillo y un sonido impecable, Editors fueron combinando con efectividad la épica de sonoridades sintéticas de su último disco (Violence y, sobretodo, “Darkness at the door” sonaron enormes) con visitas constantes a sus primeros discos a base de hits bailongos festivaleros como “Blood” o la inevitable “Munich”.

Editors suenan convincentes y seguros de sí mismos, tanto en su vertiente oscura deudora de Interpol y consecuentemente de Joy Division como cuando juegan a acercarse a la épica de estadio de Arcade Fire, y lo ofrecido durante la casi hora y media de concierto en La Riviera fue una muestra del buen estado de forma en el que se encuentra la banda. Tras cerrar el primer tramo del concierto con el crescendo a base de piano de “Ocean Of Night” y una brevísima espera antes de los bises, Editors se despidieron del personal con una racha final de coros y energía en las que brillaron por derecho propio “Cold” o la explosiva “Magazine”.

Lo dicho, una buena banda ofreciendo un buen concierto ante un público con ganas de pasarlo bien y de mostrarles su cariño. Muchas veces no es necesario nada más.