Había expectación en Granada por la puesta en escena de Disco Las Palmeras! Buena entrada en Planta Baja, con una nutrida afluencia de personajes del sector más atentos que de costumbre. Y algo de secuencia generacional: tropezamos con J (Los Planetas) en el centro de la sala, vigilante, siguiendo la jugada de los gallegos. Todo cuadra. En directo, el trío devuelve cierto espíritu “Super 8”, como sus vecinos de Triángulo de Amor Bizarro. La resistencia del noise, el fuego voltaico y el ruido apolíneo.
Disco Las Palmeras! intercalan material nuevo con piezas de “Nihil obstat”. Les cuesta arrancar y se muestran dubitativos en ocasiones. Problemas derivados de la necesidad de rodaje y de trabajar con un arsenal de válvulas y pedales. Eso sí, una vez embalados, asombra el empaste de sonidos. Canciones que comienzan en convulsiones de batería y terminan envueltas en madejas de distorsión. Ritmos que parecen sacados de un eterno bucle de Stephen Morris. Además, la fórmula de las dos guitarras resulta engañosa: Diego Castro inicia el concierto simulando los efectos de un auténtico bajo gomoso. Y su voz, entre metálica y espectral, transporta a los mejores capítulos del shoegaze. Alguna camiseta de Sonic Youth en primera fila. La ecuación funciona.

Temas como “Desde hoy perfecto”, “Los nuevos nihilistas”, “Me la jugasteis en China” o “La soga umbilical” proporcionan esas nuevas y viejas sensaciones tan envolventes en un ambiente psicodélico. Excitantes.