Y el camino ha sido largo…
Conciertos / Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

Y el camino ha sido largo…

7 / 10
David Pérez Marín — 14-07-2020
Fecha — 08 julio, 2020
Sala — Museo de la Aduana Málaga, Málaga
Fotógrafo — David Pérez Marín

Por fin llegamos a la primera meta volante. Era hora de despertar del mal sueño que nos robó la primavera y tantas otras cosas, reabriendo la veda de la música en directo con el mejor de los antídotos veraniegos ante tanta incertidumbre y tiempo perdido. Y nuestro estreno de tablas en esta “nueva normalidad”, no podría ser otro que el primer concierto post confinamiento de la banda sureña a batir, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba.

Bajo un manto de estrellas, en el mágico y expectante patio abierto del Museo de la Aduana de Málaga, salen a escena los abanderados de la kinkidelia y, automáticamente, llueven unos sentidos y liberadores aplausos que, por un instante, se entremezclan con el eco de aquellos que lanzábamos al aire (no hace tanto) por ventanas y balcones de confinamiento… La situación es rara y un nudo en el estómago colectivo no termina de soltarse del todo: Un público huérfano de festivales, sudoroso y aletargado bajo mascarillas, sentado en sillas a la distancia acordada, se dispone a vivir “por separado” lo que debería ser una noche de verano para fundirnos todos a una… Habrá que acostumbrarse y gracias.

Las emociones están a flor de piel y no tardan en desbordarse. Tras un Aliento de dragón que cae en el patio como una bomba perdida, Dandy Piranha, quizás la garganta más poderosa del rock patrio, se dirige al público y se le quiebra la voz. Ovación y achuchón simbólico colectivo, antes de lanzarnos (sin vuelta atrás) junto a la bola de fuego de psicodelia sureña que hace rodar la banda, por el abismo que abre Piranha en cada quejío eléctrico, con lsd bajo la lengua y Bon Scott y Jesús de la Rosa bajo las alas. Así, y a pesar de que el sonido deja mucho que desear por momentos, la noche se parte en dos una y otra vez, a base de hits que son combustión instantánea. De Aliento de dragón, al Viejo mundo de Omar Khayyam, en el que siempre se echa de menos a Rocío Márquez y más aún a Camarón, pero que Miguelito García remata como los grandes; pasando por doble estreno en vivo: esa vuelta al sol en forma de abrazo y onda vital que es El Valle, y el Alas del mar que grabaron, codo con codo, junto al maestro Kiko Veneno.

Seguimos rellenando la barra vital que teníamos casi extinguida, con unas Grecas a tumba abierta que termina por levantar de sus sillas a un buen puñados de fans, y “escuchamos el sonido del cielo” en una  Somnium Igni que corta la respiración, con ese “Y el camino ha sido largo, / pero he de llegar…”, que araña y cura al unísono y que, junto a la Nana del caballo grande y el king gizzardiano desenfreno de El salto del gitano, son las piezas que mejor suenan en una velada histórica e inolvidable.

“Ha venido atravesando el tiempo / esa luz que anoche despertó / de las cenizas de un corazón negro. / En este desierto brotará un ardor”. Pues eso, on the road again. La música vuelve a brotar (como una llamarada) en directo.

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