Segunda edición de un festival que, en un tiempo récord, ha crecido y se ha enfrentado a grandes retos, algunos muy novedosos en lo que al formato festival se refiere. Un festival que huele a salitre y a feria, con vocación urbana e inclusiva que no ha dudado en innovar, integrar y diseñar el festival para todos hasta el punto de haber cambiado su nombre oficial y pasar a denominarse “Cooltural Fest Music for all”. Con sold out en la segunda jornada, unas 12.000 personas asistentes, para que no queden dudas de que Cooltural Fest viene para quedarse.

A pesar de que, como todo festival que acoge a miles de personas, tuvo algunos fallos organizativos de los que se aprende y corrige para siguientes ediciones, la tónica general fue de evento diseñado para el disfrute de buena música y grandes momentos al alcance de todos. Un punto violeta, con su correspondiente manifiesto y protocolo de actuación en caso de acoso, la introducción de baños sin género o la traducción de algunos de los conciertos (Nixon, Depedro, Viva Suecia, Lichis, Tulsa y Los Vinagres) a lengua de signos, zonas reservadas para personas con necesidades específicas, así como una contratación inclusiva en función de las diversas capacidades, hicieron del festival un lugar más “amable” y respetuoso con todos los asistentes e implicados en su funcionamiento.

En lo musical, pistoletazo de salida de lujo en jornada doblemente festiva, con un concierto presentación que contó con el telón de fondo del mar y el cable inglés, elementos muy identificativos de una ciudad marítima que sabe aprovechar bien sus recursos. Con un cartel protagonizado por grupos almerienses como Compro Oro, encargados de romper el hielo (derretir más bien a juzgar por el calor extremo), seguidos por la fuerza volcánica de una banda que está llamada a hacerse un hueco importante en los carteles más importantes, los también almerienses Wi Bouz, producto rockero de una tierra donde las voces y guitarras son tan áridas y potentes como sus desiertos. Voces potentes y desgarradas, y una puesta en escena de infarto, son señas de identidad de una banda de enorme proyección a la que no hay que perder de vista.

Más eclécticos y experimentales, a base de sintes y teclados, el concierto de Mucho trajo sonidos electrónicos a una plaza dispuesta a bailar el resto de noche. Completaron la jornada unos Nixon que disfrutaron del baño de masas y el reconocimiento de un público que le ha ayudado a situarse entre las mejores bandas nacionales, con momentos tan emotivos como el del estreno en directo de Invencibles, un himno creado para la ocasión en cuya grabación han intervenido también miembros de Elefantes, Shinova, Nunatak, Delaporte, Rayden y Delafé y que nos dejó uno de los instantes más bonitos del festival.

Tras ellos, Elefantes ponían el broche final a una primera jornada gratuita, en la ciudad y para todos, antes de entrar de lleno en los muchos conciertos que, durante tres días más, han llenado no sólo el recinto principal, sino distintos puntos del centro y el paseo marítimo.

Para el mediodía del viernes el Cootural Fest proponía una sugerente ruta gastronómica por el centro de Almería y entre las tapas más originales que saboreamos, sin duda, los valencianos Los Manises y su propuesta de sabores cítricos y tropicales.

Ya en el recinto, a pesar de haber sufrido algunos de los días más calurosos registrados este verano en la capital almeriense, el público más atrevido se aventuró a acercarse en las primeras horas de apertura, aunque no fue hasta el concierto de Zahara cuando los asistentes llegaron masivamente provocando incluso grandes colas en la puerta de entrada. Con su Astronauta en pleno recorrido intergaláctico y mucho vuelo ya desde el estreno del disco, bien acompañada por una banda de lujo (flanqueada por Martí Perarnáu y Manuel Cabezalí), la ubetense volvió a demostrar que está en unos de sus mejores momentos vitales y musicales.

La banda sonora de la noche (y de sus vidas) llegó al punto álgido de la noche con la aparición en escena de uno de los grupos de moda del momento, los madrileños Carolina Durante, que con su directo enérgico y potente hicieron saltar y cantar al público con una serie de himnos que no es sólo el titular y su momento homenaje a Inés Bayo (Los Fresones Rebeldes), recientemente fallecida.

Tras ellos, la sobriedad y la elegancia de Dorian, con un espectáculo cuadrado al milímetro y diseñado para disfrutar de la música a través de temas insignia que todo el mundo canta junto a ellos, mientras el confeti blanco y los cañones de humo resaltan los momentos más intensos de un show con buen gusto repleto de canciones imprescindibles de sus más de diez años de carrera. Dorian es, sin dudas, una apuesta segura en el mundo de los festivales, donde pueden desplegar toda su artillería a la altura del espectáculo que presentan.

Diseñado también con elegancia y buen gusto el Oh Long Jonhson de Miss Caffeina brilla con luz propia entre leds, glitter y purpurina tanto como lo hace el propio Alberto, que sabe llegar al público con canciones de temática universal y sentimientos personales, con un espectáculo sin fisuras, compacto, bailable y lleno también de temas imprescindibles de la banda. Crítica abierta, por parte de Alberto, a “los grupos que hablan mal de otros grupos en las entrevistas”.

En el otro escenario, los que brillaron, con menos luz pero igual calidad musical fueron los murcianos Nunatak, bien situados ya en un panorama musical que empieza a darles el hueco que se merecen, antes de que los también murcianos Viva Suecia se subieran al escenario principal con todos sus principios fundamentales y apenas algún adelanto del disco que estrenarán próximamente. A pesar de que Rafal Vals apareció con un dedo roto suplieron estupendamente la ausencia de su guitarra con la presencia de Jesús Cobarro (Noise Box) y sacaron adelante un concierto que reunió a miles de personas frente al escenario.

Sin apenas fuerzas tras una intensa noche, recorrer los escenarios playa y ciudad se hacía tarea imposible por lo que, elegir un buen sitio para pasar el calor del medio día se hacía tarea difícil y situarnos bajo la carpa playera para bailar con todo el “ruido arizónico” de Arizona Baby se convirtió en una opción de lo más recomendable a la vista del enorme espectáculo que volvieron a dar los pucelanos, siempre en forma y dispuestos a liarla en pro de la paz, el amor y los buenos festivales. Se agradecieron los micro aspersores que dispensaron un socorrido rocío marinero.

Llegada la tarde, y de nuevo en el escenario principal, un lujo disfrutar del enorme concierto de Depedro que con el sol todavía en ciernes sudó entre el público, de los alicantinos Gimnástica o de Valira, nuevo proyecto de Juan Zanza, guitarrista de La Raíz, antes de coger posiciones para disfrutar de Full y Second en el escenario grande y sumergirnos de lleno en la enormidad escénica de unos Vetusta Morla que ya rozan el olimpo con el que es, sin dudas, el mejor directo de un grupo nacional en estos momentos. Con el recinto hasta la bandera y un público entregado desde la primera a la última fila, sólo hay que ver cómo se vibraba y se saltaba al unísono para entender que los de Tres Cantos han conseguido algo que hace unos años sólo estaba al alcance de las bandas internacionales.

Musicalmente perfectos, con momentos en los que Pucho recordó al público, en forma de crítica bien fundamentada, la necesidad de apoyar a los grupos emergentes y los conciertos en salas, cuestión que normalmente se olvida al público que consume música sólo a través de los macro festivales. Momento mágico también en de su popurrí musical en el que menciona, a través de frases de sus más conocidas canciones a los compañeros que, como ellos, llenan los carteles festivaleros (Zahara, Dorian, Carolina Durante, etc.)

Cierre de noche a cargo de El columpio asesino quienes, si bien no han vuelto a entrar a estudio desde “Ballenas muertas en San Sebastián” (2014) han sabido mantenerse en el candelero desde que, en 2011, publicaran su tema emblema “Toro”, llamado a convertirse en un clásico desde el primer momento y lo han hecho precisamente explotando su capacidad para hacer temas pegadizos con los que hilvanar un setlist lleno de temas imprescindibles en su carrera.

No podemos olvidarnos de las estupendas actuaciones de Eladio y los seres queridos, la peculiar mezcla ‘soultrónica” de Delaporte o el rock futurista de Los Invaders, en el segundo escenario

Terminábamos la noche con el espectáculo canalla de Ojete Calor, formado por Carlos Areces y Aníbal Gómez, en el que se dio cita el público más divertido para asistir a un show irreverente y completamente preparado para acompañarles en temas como su último éxito “Mocatriz”, o los siempre coreados Viejoven, Opino de qué, Cuidado con el ciyborg o su bis final con Tonta gilipó, para cerrar entre bailes y risas una jornada que había dado ya mucho de sí.

El domingo también tuvo su música para disfrutar de la resaca festivalera, y dejarse llevar por le bullicio de la feria de Almería esta vez con las actuaciones de lujo de Tulsa, Alice Wonder y Ángel Stanich en el escenario acústico playa y Jenny and the Mexicats, Los Vinagres y Perro que se despedían de los escenarios por un tiempo.

Nosotros despedimos también una segunda edición de Cooltural Fest adheridos a su eslogan: Música para todos. Para todos los gustos, todas las edades y todas las posibilidades económicas, con una programación cargada de actuaciones gratuitas de muchísima calidad y escenarios montados a la altura de los artistas que han pasado por ellos, con vocación festiva y de dejar a la feria un territorio indie que ha tenido un magnífica acogida entre locales y foráneos, doce mil personas dan fe de ello.