Black Lips volvieron tras un tiempo sin girar por estos laderos. La gira española incluía tres fechas, y la primera les trajo a Barcelona donde parecen sentirse cómodos pues el día antes ya les habían visto apalancados en la barra del concierto que The Oh Sees hicieron en la Sala Sidecar. Los escogidos para acompañarles en esta gira fueron Fuckin’ Bollocks, rock’n’roll desde Barcelona y un aperitivo excelente para abrir los ánimos de la tropa de Jared Swilley y compañía.
El salto al escenario de los estadounidenses transmitió, de alguna manera, un cierto apaciguamiento de su música. Quizás es una sensación mía, pero los directos parecen haber perdido espontaneidad y haber ganado en automatismo. El gamberrismo adolescente parece haberse transmitido a su público y ellos haber sustituido esa figura de chico malo por la de rockero maduro que mira de reojo aquellos que invaden el escenario en “Bad Kids”. El público era joven, y los que llenaban las primeras filas esperaron hasta la cuarta canción para hacer el pogo. Musicalmente, los hits que brillaron fueron las joyas de sus primeros discos en In The Red y Vice Records. Tocaron pocas canciones de su nuevo disco a pesar que el nuevo álbum está previsto para principios del mes que viene. Una producción más limpia, y enfocados hacia el rock convencional. De hecho, la intro de “O Katrina” dio fe de ello, mucho más suave y menos espontánea. Los Black Lips que siguen molando son los de la reverb, el fuzz y los riffs de garaje primitivo y por suerte éstos siguen existiendo, aún hay sitio para el rock de cantina y esos ambientes herederos de The Cramps y el misticismo de hits tan potentes en directo como “Hippie, Hippie Hoorah”.