Azkena 2013, despejando dudas
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Azkena 2013, despejando dudas

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hace 7 años
Empresa — Last Tour
Sala — Mendizabala (Recinto)
Fotógrafo — Music Snapper

Invalidando los pronósticos más agoreross el ARF 2013 cerró puertas y despejó dudas de su fiabilidad (y viabilidad) como evento. Un cartel algo inferior a otros años no ha afectado al branding de un festival que, otra vez, vale más por lo que significa para el rock del estado que por la mayor o menor calidad de las bandas. Que también. Esta sensación se materializó mientras Sex Museum, grupo al que concepto del Azkena le debe mucho, achicharraban de fuzz a la multitud. Porque en efecto, Mendizabala ya estaba, sorprendemtemente atestado. A base de un set list garajero, anterior a su etapa más hard circa años noventa, sonaron apabullantes, igual de cercanos que en sala mientras desde el escenario grande reivinidicaban el papel del garito. Y paradigmático de ello, del nivel unido a la experiencia, ese medley de Deep Purple y Beastie Boys es para reverenciar.

The Sword cincelaron riffs en roca cabeceando entre el boogie y el stoner, versioneando a ZZ Top y sirvieron, entre otras cosas, para ponerse en el radar discográfico a alguno, el que escribe entre ellos. El efecto sorpresa descubriendo a grupos está en el ADN de este festival casi desde los inicios.

M Clan recabaron más público del que se podía intuir, y con razón. Técnicamente impecables, siguiendo en directo la estela de su último disco, Tarque & Ruipérez saben cómo ejecutar (de nuevo, la experiencia) el soul dentro del rock y viceversa, con cover de Baba O´Riley de los Who a modo de colofón.

Alberta Cross traspasaron rápido la línea de grupo a priori interesante a la indiferencia, ayudados en la empresa por un pésimo sonido. Que esto fuera la causa principal de un mal show lo deberíamos contrastar la próxima vez.

Black Crowes deberían estar separándose siempre para mantener la tensión de unos conciertosque rayan la perfección. En esta tercera visita a Euskadi batieron los records de calidad de anteriores bolos, se nos olvidó la ausencia de Luther Dickinson mientras jugaron con un set que, sea el orden que sea, siempre va a manetener la atención, incluso la del más disperso. Como la apertura de “Twice as Hard” y “Sting Me” hasta las versiones de “Feelin´Alright” (insuperable) y el mashup de “Hard to Handle” y “Hush” cerrando el mejor concierto de esta edición. Reconozcámoslo: la sensación de déjà vü a cuenta de anteriores conciertos se disipó porque, grosso modo, es la banda de rock más importante de los últimos treinta años. Y homenajearon a James Gandolfini. Más no se puede pedir.

Smashing Pumpkins, o Billy Corgan no convenció resucitando por sí mismo, sin ex compañeros, el cadaver del rock existencialista de los noventa, a pesar de ayudarse de fuegos artificales en forma de volumen al once e imágenes que más que agregar, sirve de solaz al público. Con The Sheepdogs la gente pidió más. Se merecerieron un horario vespertino sobre todo, para el que ya no está para tanto trote; se alzaron pues al segundo puesto en el podio de esta jornada.

Ya el sábado a JJ Grey & Mofro se le podría objetar que el escenario grande es demasiado grande para un frontman como él (sobre todo en los momentos que dejaba la guitarra), que no para sus canciones. Otra de las sorpresas del ARF fue conocer lo que se denomina sonido mofro: el de Florida baña de groove el sur americano sin sonar revivalista. Canciones a las que no hacen falta escuchar previamente para reconocer detalles de genialidad hasta en ámbitos tan manidos como el soul.

Uncle Acid & The Deadbeats empezaron a fuego, defendiendo canciones de marchamo metalero y ácido mientras se fue desinflando la propuesta hacia temas más pesados, en sentido literal, y poco efectivos, lo que sirvió de resorte para acercarse a línea enemiga, que también dijo adios a Tony Soprano.

Los Enemigos, junto a los citados Sex Museum, son parte indispensable de la historia del rock de España, carne de Azkena por tanto y más cuando hay un revival. Abrieron con “El Ataque de los Hombres Bruster” y “Paracaidas”, canciones mil veces escuchadas pero siempre insuficientes. A pesar de la restricción del horario del festival, se les aupa en el ranking al tercer puesto.

Gov´t Mule adormecieron al rebaño, carne imposible de digerir y Gaslihght Anthem, dejándonos de poses y romanticismo angst, captaron a más fans europeos que los que previamente tenían. Prueba de fuego superada, la del festival, sería extraño imaginarse un año sin el desplazamiento obligado a Vitoria. La camiseta que uso para dormir reza Viva el Azkena. Creo que la seguiré utilizando.

Un comentario
  1. Bastante de acuerdo con la crónica, excepto en lo que respecta a GovtMule. Parta mí, estuvieron soberbios, pero para gustos…

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