Todos queremos más
Conciertos / Angel Olsen

Todos queremos más

8 / 10
Don Disturbios — 27-01-2020
Empresa — Houston Party
Fecha — 26 enero, 2020
Sala — Razzmatazz 1, Barcelona
Fotógrafo — Edu Tuset

El concierto protagonizado por Angel Olsen, en una sala Razzmatazz que presentaba una buena entrada pero no estaba llena al completo, fue en cierta medida el reverso del ofrecido por la misma artista en el Primavera Sound de 2017. En aquella ocasión recuerdo que la cantante y toda su banda iban de un blanco inmaculado y su folk-pop sonaba pizpireto, alegre y festivalero. Ayer, sin embargo, el negro era el color elegido por los siete integrantes de la banda de un concierto que sonó sobrio, elegante y serio. Costaba creer que ambas actuaciones estuvieran encarnadas por la misma artista, pero eso implicaría no tener en cuenta un hecho fundamental en la carrera de la estadounidense como es la edición de “All Mirrors” (Jagjaguwar, 19). Disco que le ha dado una nueva dimensión a su propuesta y que marcó tanto el tono como el devenir de la noche.

De entrada el concierto también se inicio con “All Mirrors”, sin duda la canción más vaporosa e hipnótica del disco al que da nombre, pero es que luego la cantante y su banda encadenaron hasta cinco temas más de su último trabajo, logrando desplegar una atmósfera densa y compacta. Una sonoridad aupada por los elegantes arreglos de cuerda -cortesía del violín y el chelo- sumada a la densa capa de sintes. Elementos imprescindibles para dotar de dramatismo al crescendo de un tema tan celebrado como “Lark” o darle esa delicadeza instrumental que precisa “Tonight” donde Angel Olsen demuestra que, con los años, su voz y presencia han ganado en seguridad y firmeza. Y es que resulta evidente que el juego ha cambiado de forma rotunda, y el tenue indie-folk primigenio de la cantante de Chicago se ha transformado en un ampuloso y orquestado pop de autor, que incluso altera temas antiguos como “Sweet Dreams” que sonó más cerca de Chris Isaak que nunca.

Ya no estamos por tanto ante la frágil presencia de una novata. Todo lo contrario. La figura de Angel Olsen ha ido creciendo a la par que ha dotado de mayor barroquismo a su música y de paso buscaba esa densidad en las formas que, en cierta medida, le hace ganar aplomo, pero le resta mucha frescura. Algo que quedó demostrado cuando interpretó “Shut Up Kiss Me” que, pese a ser su tema más popular, no fue el más celebrado. Y es que el show pecó de lo mismo que acaba por sucederle a muchos artistas, que se obsesionan por buscar el encaje correcto o la precisión exacta, pero se olvidan de asumir riesgos y acaban funcionando en exceso a golpe de claqueta.

Y así, con todo muy bien medido, estudiado y ensayado, llegamos hasta el final del concierto donde, tras interpretar ella sola con su guitarra “Unfucktheworld” para recordarnos de donde viene, salió en un único bis a enseñarnos a donde va. “Chance” sonó a clásico de Broadway, a balada vocal atemporal que la artista sabe bordar con seguridad para enviarnos a nuestros hogares con una sonrisa de felicidad, un excelente sabor de boca y con ganas de más. Porque si hubo un fallo en el concierto de anoche es ese: marchar con la certeza de que Angel Olsen atesora cierta cicatería y aún puede dar más de lo que ofrece.

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