Alice Wonder es esa chica que hace un par de años reventó el contador de visitas de su cuenta de Instagram, después de grabarse a sí misma haciendo acertadas versiones de canciones ajenas y colgarlas en la red social. Lejos de estancarse o enturbiarse, la carrera de la madrileña ha evolucionado por los derroteros correctos hasta publicar este mismo año “Firekid” (Infarto/BMG, 18), su debut en formato largo ya compuesto por temas propios. La artista de 20 años estrenaba en el Avalon Café de Zamora su nuevo tramo de presentaciones oficiales, regresando así a un escenario que ya había visitado cuando apenas alcanzaba la mayoría de edad.

La vocalista disfrutó de una buena entrada y, lo que es mucho más importante, de un valioso silencio durante toda su actuación. Una prueba irrefutable del poso que su música y peculiaridades fueron capaces de dejar en aquellos aficionados decididos a desafiar la fría noche de noviembre. Alice Wonder presenta una fuerte personalidad propia que, sin embargo, es resultado sinérgico de sumar la intensidad de PJ Harvey con la belleza de Cat Power y la sensibilidad de Jeff Buckley. Llenando el escenario con su sola presencia, la autora alterna con igual solvencia el teclado con la guitarra, y es esa interpretación surgida desde el mismo estómago la que resulta determinante a la hora de compartir unos sentimientos que desembocan en el público. A pesar de su insultante juventud, la protagonista desprende magnetismo y una llamativa seguridad desde las tablas, seguramente derivada del peso propio de temas tan solventes como “Strategy”, “Take Off”, “Bajo La Piel”, “Clean Up The Mess” o “Run Run”. Junto a ellas y como no podía ser de otro modo, también hubo espacio reservado para esas apropiaciones tan celebradas al amparo de su prisma, en este caso concretadas en “Lucha de Gigantes” de Nacha Pop y “Solid Ground” de Alex Vargas.

Poco más de una hora fue suficiente para que Alice Wonder dejase sensaciones difícilmente mejorables, y solo tiene que tener cierto cuidado a la hora de manejar sus armas. Por talento y fuerza el futuro puede pertenecerle, pero debe evitar caer en algunos vicios populistas y de aplauso fácil que, en realidad, ni le hacen falta ni resultan acordes con su propuesta. Ojalá decida seguir su camino manteniendo los pies en el suelo y la pasión viva, dejando que su expresividad siga creciendo libre y alejada de los siempre peligrosos componentes externos.