Había que empezar el año con buen pié, es decir, disfrutando de buena música en directo, por lo que una de las mejores opciones era, sin duda, pasarse por la pequeña localidad navarra de San Adrián para disfrutar de la nueva edición de su Certamen. En primer lugar, hay que destacar el gran mérito que tiene organizar dicho evento por parte de la Asociación Juvenil sin ánimo de lucro El Tajador. Ya son 22 los años que llevan diversas generaciones involucrándose desinteresadamente en el proyecto para que San Adrián acoja un evento con bandas de primer nivel de la escena estatal durante la primera semana del año.

La localidad navarra se llenó de música y actividades del día 3 al 7 con espacio para toda clase de público; desde los Cuentacuentos y Pop’n’Kids para los más pequeños hasta el Old certamen para los más mayores. Monte del Oso, Papaya, Funk Fatale DJ y Columpio Asesino Dj Set fueron solo algunas de las bandas y Djs que actuaron en diversos locales durante el día y la noche antes y/o después del evento principal de la sala Luyber. Destacar el concierto de los valencianos Thee Vertigos en la última jornada del sábado en el Bar Travelling in Music. Tras varios cambios en la formación, el cuarteto continua creciendo y los asistentes pudimos disfrutar de su eléctrico cóctel de R&B, Psicodelia y garage.

El jueves llegaba la primera de las grandes noches con las actuaciones de Amatria (foto superior) y WAS (foto inferior). En primer lugar, el proyecto de Joni Antequera, no defraudó y puso a bailar a toda la sala con sus grandes temas. No faltaron, entre otras, “Me falta algo”, la sutil “Hay miedo” y las rompepistas “El golpe” y “Chinches”, ya en la recta final de su notable actuación. La banda vizcaína volvía a San Adrián con su último pelotazo, el gran álbum “Gau ama” y, con sonido impecable, dejó caer buena parte de sus temas como “ I like you as your are”, con el que abrieron, “Electric love”, “Upside down” o “Until it melts”. No faltaron ni el clásico “ On the floor” ni temas del EP “Great state” como “07:45” o “The Good ones”.

La recta final del concierto dejó posiblemente la imagen de la presente edición con Alejandro Robles, protagonista de la divertida campaña promocional del festival, haciendo “twerking” en el escenario mientras sonaba el tema “Irrintzi”. El “momentazo” se repitió ya en el adiós definitivo de los getxotarras con su ya clásico “Can I count on you?”.

El viernes hubo un cambio completo de tercio y, tras las actuaciones de dos de las bandas finalistas del concurso, el punk rock de los alaveses Kaótiko (foto inferior) se apoderó de la sala Luyber. El quinteto continua presentando en directo su último álbum “Sindicato del crimen” del que pudimos escuchar, entre otras, “Código rock”, “A Quemarropa”, “Vergüenza” y “Juego de monos”. Pogos, salto y coros durante gran parte del concierto con una banda que sabe perfectamente a lo que juega y cuales son sus influencias (no faltó una breve versión del “No somos nada” de La Polla). Los temas clásicos de la veterana banda de Aguraín no paraban de caer ( “Preso 2023”, “Chiuahua”, “Quien manda aquí”, “ Oh Caroline”….) con un público entregado y encantado. La última ráfaga con temas como “Presa”, “Paranoia” y “Otra noche” puso punto y final a la noche punk de la presente edición.

El broche final al Certamen lo pusieron el sábado Fuel Fandango (foto encabezado) con una sala Luyber que registro una gran entrada. La magnífica sociedad formada por Alejandro Acosta y Nita Manjón ha conseguido facturar con “Aurora” su obra cumbre hasta la fecha. “El todo y la nada” con el que arrancó el concierto, perfecto ejemplo de esa emotiva y bailable fusión de flamenco y electrónica que les caracteriza, dejó claro desde el principio lo que esperaba al público: una hora de baile sin cuartel. Algunos de los temas más redondos de su tercer álbum como “Burning”, “Toda la vida”, “La primavera”, “Not true” y “El viento”, fueron bailados por un público entregado junto a temas de sus dos anteriores trabajos (“New life, Shinny Soul…). La guinda, con una Nita de 10 como es habitual, llegó con tres de las “perlas” del dúo, “Medina”, “Toda la vida y “ Salvaje”.

La velada arrancó con la banda madrileña Gentleman Clef y la valenciana Invaders (foto inferior) dentro del concurso de bandas. Casualmente ambas fueron las premiadas y las que mejor sabor de boca dejaron, llevándose en el primer caso el premio del público y en el segundo el primer premio. Invaders consiguió meterse en el bolsillo a público y jurado con una bailable, dinámica y potente actuación en la que se entremezclaban el rock y la electrónica. Con versión de Nirvana incluida, destacar que consiguieron (meritoriamente) que todo el público se agachara y bailará uno de sus temas, y con una muy buena puesta en escena y manejo de los tiempos consiguieron que no pareciera incluso que estaban concursando, sino que formaban parte de las actuaciones principales. Así mismo, gustó la propuesta del dúo madrileño, con mucho peso acústico pero con toques folk y electrónicos.

En la primera jornada destacaron de igual manera los vigueses Dallasgracias con su mezcla de indie-pop y rock psicodélico, en una actuación sin fisuras, y en la segunda la banda logroñesa Tempo Phobia, con sus bellas melodias. Los madrileños Naranja y los barcelonéses Gigante completaron una edición en la que se vuelve a costata5 el buen nivel de la escena estatal emergente.