Lista para morder
ComicsKeiler Roberts

Lista para morder

9 / 10
Laura Madrona — 08-07-2026
Empresa — Alpha Decay

Si existe la expresión comfort books, o feel-good books, para referirse a esas lecturas que son como un refugio del mundanal ruido, también podríamos hablar de comfort comics. En este sentido, los cómics de Keiler Roberts podrían entrar en esa categoría, al menos en lo que a mí respecta.

“Lista para morder”, un título que es toda una declaración de intenciones, es el último cómic de la autora estadounidense editado por Alpha Decay, la editorial que religiosamente nos ha traído en castellano esas “viñetas de experiencias intrascendentes”, como ella misma define su obra. En apariencia, así es: sus obras son una fluida sucesión de viñetas, aparentemente inconexas entre sí, que capturan momentos aleatorios que podríamos tildar de triviales o irrelevantes. Durante años, y con honesta generosidad, nos ha invitado a ser partícipes de su vida doméstica. No le ha importado mostrarse vulnerable, ni exponer sus miserias con ese humor agudo y entrañable que es marca de la casa. Página tras página, se ha ido perfeccionando hasta convertirse en una experta observadora y cronista de lo cotidiano, capaz de apresar el día a día más prosaico e inmortalizarlo, llevando el género autobiográfico a otro nivel.

De nuevo, y con esa cercanía y sinceridad que la caracteriza, Roberts ahonda en los temas recurrentes de su obra, siendo uno de los más importantes la familia, y la dificultad de conciliar su papel de madre, esposa e hija con su actividad creativa; dos facetas que se muestran interconectadas de un modo inevitable, pues ninguna situación queda exenta de ser analizada por su implacable y mordaz mirada de artista. A esta complicada conciliación de la vida privada con la creación artística se le une, para añadir otra capa de complejidad, su enfermedad crónica, un tema que en el cómic Roberts aborda de manera directa y sin tapujos, huyendo de aspavientos y dramatismos que le restarían autenticidad a todos esos momentos.

El arte se convierte, una vez más, en una vía para canalizarlos y darles el valor que se merecen, a través de un estilo llano pero elocuente donde, a nivel estético, lo bonito queda descartado: se trata de un dibujo abocetado y, en ocasiones, tosco, hecho con la misma rapidez y espontaneidad de esos momentos inmediatos y fugaces que cada trazo pretende capturar. Menos es más. Una idea que Roberts ha tomado con naturalidad y humildad, logrando, a mi parecer, un resultado extraordinario.

Leer un nuevo cómic de la genial Keiler Roberts es como ponerse al día de la vida de una amiga a la que no veías hace tiempo. “Es más de lo mismo”, sí. Pero es la vida misma. Y a su fiel público lector eso nos está más que bien.

 

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