Sería capaz de apostar mi mano derecha a que el año que viene Mary In The Junkyard estarán presentes en el cartel del Primavera Sound. De hecho son un grupo tan del festival barcelonés que, por momentos, pueden parecer una caricatura. Tan solo hay que echar un vistazo a su inmaculado currículum, cien por cien indie, para darse cuenta de que, más allá de tono burlón que suele impregnar los versos de sus crípticas canciones, atesoran todos los ingredientes para ser el grupo más cool del momento. A saber: Son del sur de Londres; llevan tocando un montón en cualquier lado para curtirse; han telefoneado a Wet Leg y, encima, tienen un evidente componente arty que surge de sus primerizos años de formación en la música clásica. Un aprendizaje que les ha garantizado un excelente nivel en el dominio de sus instrumentos, y la correcta aplicación de unos arreglos de cuerda que inflaman o apuntalan de forma placentera alguna de sus composiciones. Pero, espera, que aún hay más. Resulta que en alguna entrevista han citado a Fuzazi y Sonic Youth, como dos de esas bandas faro que les ayudan a no perder el rumbo de lo auténtico en este mundo de tiburones. Todo muy de manual, cierto. Lo único que les salva de la posible tirria que podrían emanar, es que su debut alcanza momentos de brillantez suficientes como para ser tenidos en cuenta. Muy en cuenta.
"Role Model Hermit” es un disco para la vieja-nueva guardia. La que vivió los años dorados de Pavement, PJ Harvey o The Breeders, pero también para todos aquellos que están disfrutando de propuestas como las de Black Country, New Road, Divorce o Aldous Harding. Una combinación certera de canciones que, además, abarcan una agradable variedad de registros. De hecho abren con “Mantra III” una de las más extrañas del lote, que hace honor a su título y bien podría haber sido producida por el mismísimo John Cale. Espejismo inicial que queda fulminado con la melosa y delicada melodía de “Blood” o ese paseo por el lado más indie de la vida que resulta “Seek And Destroy”. Eso por no hablar de la sincopada melodía de la certera y susurrada “New Muscles”, de las buenas dosis de tensión emocional que atesoran (“Crash Landing”), que no renuncian a un deambular más indie-folk (“Candelabra”) o incluso a cerrar con una delicatessen preciosa titulada “Mouse”, donde dan muestras de que no estamos ante un grupo cualquiera, y que la sensibilidad instrumental y melódica que logran Clari Freeman-Taylor, Saya Barbaglia y David Addison, es más que digna de ser tenida en cuenta.
Puede que "Role Model Hermit” no le vaya a cambiar la vida a nadie en absoluto, e incluso es posible que, lo que ahora parece tener un esperanzador y brillante futuro, quede en aguas de borrajas. Pero lo que no les va a quitar ya nadie a Mary In The Junkyard, es haber logrado que el foco de la atención mediática de su país los alumbre para lanzarlos a una popularidad que no todo el mundo logra. Ahora resta en su tejado el que sepan aprovechar el que es sin duda su momento. Ya sabemos que el famoso tren no acostumbra pasar dos veces.
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