Reseñamos el documental 'El bajo perdido de McCartney'
Cine - SeriesArthur Cary

Reseñamos el documental 'El bajo perdido de McCartney'

7 / 10
Oriol Rodríguez — 06-07-2026
Empresa — Movistar +
Fotografía — Cartel de la película

Pocos instrumentos hay más icónicos en la historia del pop y del rock que el Höfner 500/1 Violin Bass que Paul McCartney utilizó a lo largo de casi toda su trayectoria con los Beatles. Un precioso bajo en forma de violín que simbólicamente quedó enterrado en la portada del “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, incitando la aparición de todo tipo de teorías conspiranoicas.

Macca era uno de los tres guitarristas en los inicios de los Fab Four (los otros dos, evidentemente, eran Lennon y Harrison). Todo cambió cuando en su iniciático periplo por Hamburgo, su entonces bajista, Stuart Sutcliffe, se enamoró de la fotógrafa Astrid Kirchherr. Con Sutcliffe fuera del grupo, había que buscarle un sustituto. Lennon y Harrison se negaron a abandonar la guitarra. Fue McCartney quien cedió. Solo le faltaba el instrumento. Una tarde paseando por las calles de la ciudad portuaria del norte de Alemania, se topó con una tienda de instrumentos. En su escaparate, un reluciente Höfner 500/1 Violin Bass. Costaba una pasta, pero se lo compró.

Era el año 1961 y aquel bajo le acompañó allí donde fuera durante los siguientes tres años. Para 1963, el Höfner llevaba más kilómetros que las piernas de Kilian Jornet. Macca lo envío a reparar y se pilló uno casi idéntico al que ya tenía mientras el original pasaba la ITV. Cuando se lo devolvieron, no quedó satisfecho con los remiendos y siguió usando el nuevo. El viejo estaba siempre ahí, a resguardo en su funda, por si alguna vez surgía alguna urgencia y necesitaba rescatarlo. Nunca sucedió. Hasta que un día, ya con The Beatles separados, desapareció. Cincuenta años más tarde, McCartney sintió la necesidad de reencontrarse con el bajo que marcó el tempo de las primeras creaciones de los escarabajos. Una cuestión de nostalgia. “McCartney: The Hunt for the Lost Bass” es el documental que reconstruye la imposible búsqueda del instrumento.

Una historia sencilla, bonita, que no tendría más si no fuera por el tratamiento formal que le han dado los responsables de la producción. Jugueteando con las formas del true crime: entrevistas con testimonios que mucho o poco pueden aportar a la historia (entre estos destacan la participación de nombres como Elvis Costello, Klaus Voormann, el entrañable hermano de Mcca, Mike McCartney, el propio Paul y un reparto de adorables freaks beatlemaníacos jugando a Sherlock Holmes), recreaciones de hechos del pasado y la entrega de pistas aparentemente insignificantes, pero que con el minutaje acaban cobrando sentido,

“El bajo perdido de McCartney” consigue engancharte a un relato que empieza como un hecho más o menos mínimo: un Paul McCartney que inicia su etapa en solitario con Wings queriendo olvidar todo aquello que estuviera relacionado con The Beatles, por lo que no le da la más mínima importancia a la desaparición de un bajo que hacía años que no tocaba, y acaba convirtiéndose en una película cercana al cine de gánsteres de medio pelo de Guy Ritchie.

Si queréis saber si el bajo aparece o no, miradlo. Lo tenéis en Movistar Plus+. No es un documental monumental, pero pasaréis una hora y media más que entretenida con una historia melancólicamente divertida con banda sonora de los Fab Four.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.