Ayer por la tarde atravesé Sol y la plaza estaba ocupada por un tenderete de uno de los dos partidos mayoritarios. Aproximadamente diez personas prestaban atención al mitin del político de turno mientras el resto cruzábamos a su lado desinteresados. Hoy me despierto con la noticia de que la policía ha desalojado a palos a los jóvenes que habían acampado esta noche para llamar la atención sobre las demandas de la plataforma Democracia Real. Lo compruebo un rato más tarde, cuando atravieso nuevamente el Km 0, esta vez tomado por la policía. Y siento aún más asco del que ya sentía por nuestra infame y puñetera clase política que se declara con desfachatez también dueña de la calle. Por cierto, veo que para hoy a las 20:00 horas hay convocada otra manifestación en Sol.
El fin de semana pasado ha estado marcado por el tristísimo fallecimiento de Pedro San Martín. Pero ha querido la casualidad que también por el nacimiento de otro Martín, el primer crío que ha dado mi grupo de amigos de siempre. El viernes recibí este mensaje de su padre: “Sólo un auténtico fan del heavy metal podía nacer en viernes 13”. El ciclo de la vida sigue imparable y ésta va por él…
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