Pearl Jam, los dinosaurios (modernos) del rock
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Pearl Jam, los dinosaurios (modernos) del rock

Oriol Rodríguez — 30-03-2020
Fotógrafo — Archivo

Pearl Jam es la última gran banda de rock clásico. Dinosaurios modernos con una trayectoria (casi) impecable. Coincidiendo con la publicación de su nuevo largo “Gigaton”, repasamos, de mejor a no tan bueno, el legado discográfico de los de Seattle.

 

1.- Ten (1991)

El zeitgeist de una generación. El 19 de marzo de 1990 moría de sobredosis Andrew Wood, carismático cantante de Mother Love Bone, banda destinada a liderar la por entonces cada vez más excitante escena musical de Seattle. El guitarrista Stone Gossard y el bajista Jeff Ament –compañeros ya desde los tiempos de Green River, proyecto seminal del que también surgieron Mudhoney– decidieron mitigar la pena iniciando una nueva aventura. Se les unieron viejos amigos como el guitarrista Mike McCready y el batería Dave Krusen. Completó la formación un por aquel entonces desconocido cantante llegado de San Diego llamado de Eddie Vedder, amigo de Jack Irons, antiguo batería de Red Hot Chili Peppers y viejo colega de los de Seattle al que le habían ofrecido darle a los tambores en primer lugar.
Fanáticos del baloncesto, llamaron al grupo Mookie Blaylock en honor al base hómonimo que jugó trece temporadas en la NBA militando en equipos como New Jersey Nets, Atlanta Hawks y los Golden State Warriors. Pese a que Blaylock se acabaría declarando fan del grupo, en aquellos días se vieron obligados a cambiar el nombre. El mundo les conocería como Pearl Jam, nombre sobre el que acabarían creando infinidad de leyendas. El quinteto se encerró en los London Bridge Studio de Rick Parashar el 27 de marzo de 1991. Salieron justo un mes después. Cuatro más tarde, el 27 de agosto de 1991, aparecía su álbum de debut, “Ten” (título que hacía referencia al número que usaba Mookie Blaylock). Piedra angular del grunge, a diferencia de los arrebatos punk de Nirvana, que pocas semanas más tarde editarían su segundo largo, el icónico Nevermind, o de los arrebatos metaleros a lo Black Sabbath de Soundgarden, Pearl Jam apostaban por un sonido próximo al rock clásico de los setenta heredero de Led Zeppelin, Jimi Hedrix, Neil Young, The Doors, Aerosmith, los últimos The Beatles… pasado por un filtro alternativo con reminiscencias a R.E.M. o Dinosaur Jr. Perfecto telón sonoro para las letras existencialistas de un Eddie Vedder que instantáneamente se convertiría en ídolo y héroe del grunge. “Once”, “Even Flow”, “Alive”, “Black”, “Jeremy”, “Oceans”… hacen de “Ten” un clásico absoluto.

 

2.- Vitalogy (1994)

Pearl Jam llegaron a la creación de “Vitalogy” enfadados con el mundo (especialmente con Ticketmaster) y cabreados entre ellos: a mitad de la grabación del disco echaron al batería Dave Abruzzesse, a un Eddie Vedder sobreactuando en su papel de mártir del grunge no había quien le aguantara… (en realidad, lo único que tenían que reprocharse a sí mismos era haber sido la fuente de inspiración de bandas pseudo grunges con sobredosis de Prozac que, ya por aquel entonces, empezaban a irrumpir en escena). Tiempos convulsos que acabaron marcando el pulso del tercer disco de los de Seattle. Oscuro y, sí, en algún instante irregular, sus surcos amagan algo mágico que lo han acabado convirtiendo en el gran álbum de culto de los de Seattle. Una obra cuya excelencia se eleva al cuadrado gracias a un diseño genial inspirado, igual que el título, en un manual de medicina que Vedder encontró en un anticuario. Tal vez sean esas marcianadas propias de un Tom Waits con dolor de estómago que son cortes como “Aye Davanita”, “Hey Foxymophandlemama, That’s Me” o “Bugs”. El nervio rockístico de temas como “Last Exit”, “Not For You” o la acelerada oda al vinilo de “Spin the Black Circle”. O tal vez las pausadas “Corduroy” y “Better Man”, baladas intimistas con la rúbrica de Vedder que acabarían marcando gran parte de su sonido desde entonces, pero lo único cierto e incuestiuonable es que Pearl Jam lucharon contra el mundo y contra ellos mismos y ganaron.

 

3- No Code (1996)

Cuando se le pregunta por “No Code”, Brendan O’Brien, su productor, afirma que “fue un disco de transición, nos lo pasamos muy bien haciéndolo“. Sin quererle llevar la contraria, ojalá todos los discos de transición sonaran con la profundidad de “No Code”. Y no, no todo fueron risas en su confección. Pearl Jam se adentraron en el estudio arrastrando los malos rollos que enturbiaron la creación de su predecesor, “Vitalogy” . Peor aún, Jeff Ament no se enteró de que sus compañeros habían empezado a currar en temas nuevos hasta tres días después de que empezaran las sesiones de grabación. Especialmente quemado con el rol protagonista que había tomado Eddie Vedder, Ament estuvo muy cerca de dejar el grupo, si es que no lo llegó a dejar. Fue entonces cuando apareció Jack Irons haciendo de bombero. Antiguo miembro de Red Hot Chili Peppers y viejo conocido de Pearl Jam, Irons fue el primer batería al que los de Seattle llamaron a la puerta cuando montaron el grupo. Exiliado del mundo de la música desde la muerte por sobredosis de Hillel Slovak, guitarrista de los Peppers y amigo de infancia, la respuesta de Irons fue negativa. Cuando, tras el despido de Dave Abruzzesse le volvieron a llamar, esta vez no se pudo negar. “No Code” fue su primer disco con Pearl Jam y según Mike McCready fue la gran fuerza espiritual que propició que la banda se volviera a unir y el álbum se acabara de materializar.
Pese a unas primeras jornadas de trabajo en estudios de Chicago y Nueva Orleans, “No Code” cobró vida casi íntegramente en el Studio Litho de Seattle propiedad de su guitarrista Stone Gossard donde los temas fueron saliendo a través de interminables jam sessions. Sin ser tan radical que“Vitalogy” el disco mantiene ese mismo espíritu experimental, acercándose esta vez a sonidos próximos al rock de garaje de títulos como “Mankind” con Gossard como vocalista principal o la world music en temas como “Who You Are”. Destacar el diseño del álbum, espectacular en su formato vinilo, conformado a partir de ciento cincuenta y seis Polaroids tomadas por los propios miembros del grupo.

 

4.- Vs (1993)

El guitarrista Mike McCready definió a la perfección en una entrevista de 2002 el momento por el que pasaban Pearl Jam (y por extensión todas las bandas de Seattle) en 1993: “La banda creció mucho muy rápido y a nuestro alrededor todo era una locura”. Era la era de grunge, el mundo vestía camisas de leñador de franela y Pearl Jam era uno de sus modelos más exitosos. Dos años después de la aparición de su aclamado álbum de debut, Eddie Vedder y compañía lanzaban su nueva colección de canciones. En tan solo cinco días vendieron 950.378 copias de “Vs”. Una locura. Con Dave Abruzzese a la batería y colaborando por primera vez con Brendan O’Brien como productor, Gossard lo recuerda como el primer disco en el que trabajaron como banda. Más directo que “Ten”, temas como “Go”, “Daughter”, “Animal”, “Dissident” o “Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town” se convirtieron en clásicos instantáneos de su repertorio.

 

5.- Yield (1998)

Este es el último disco de Pearl Jam publicado en formato casete en los Estados Unidos y el primero en el que dieron muestras de flaqueza. De algún modo, Yield es un retorno al sonido de sus primeros discos, especialmente al rock clásico de “Ten”. Temáticamente, los de Seattle encontraron la inspiración en las novelas “Ishmael” de Daniel Quinn y “El maestro y la margarita” de Mikhail Bulgakov. Pese al medio paso atrás que dieron con su quinto disco de estudio, Pearl Jam añadieron unos cuantos títulos a su lista de imprescindibles: “Given To Fly”, “Whislist” y ese trallazo que es “Do The Evolution”, el primer tema del que realizaban un videoclip desde que la versión original del vídeo de “Jeremy” del álbum “Ten” fuera censurada.

 

6.- Gigaton  (2020)

Treinta años después de darse a conocer, los de Seattle siguen poseyendo la virtud de excitarnos con una nueva entrega discográfica. Y es que a pesar de poder estar llevado por la euforia del momento y el delirio del confinamiento, “Gigaton” es lo mejor que los grandes supervivientes del grunge han publicado desde la aparición de “Yield”. Lo primero que escuchamos del undécimo largo de Pearl Jam fue “Dance Of The Clairvoyants”, tema que desconcertó por su aproximación a los sonidos sintetizados. Ya está bien que una banda de esta trayectoria hagan temblar sus propios cimientos. Luego vino “Superblood Wolfmoon” y todo volvió a su sitio.
Pearl Jam han sabido moldear un disco maduro pero sin perder un ápice, todo lo contrario (recuperando terreno perdido), de su pulsión rockera. A lo largo de su minutaje lo vuelven a demostrar en temas como “Quick Escape” y “Retrograde“. Pearl Jam iniciaron las sesiones de grabación de “Gigaton” a principios de 2018. Un proceso que su guitarrista Mike McCready ha descrito como de largo viaje. “Era emocionalmente oscuro y confuso a veces, pero también un mapa de ruta emocionante y experimental para la redención musical. La colaboración con mis compañeros de banda en ‘Gigaton’ finalmente me dio un mayor amor, conciencia y conocimiento de la necesidad de una conexión humana en estos tiempos”.

 

7.- Binaural (2000)

Al mismo nivel cualitativo de su predecesor, Yield, aunque algo más experimental y atmosférico, “Binaural” se publicó el 16 de mayo de 2000. Fue el primer disco de Pearl Jam con el ex-Soundgarden Matt Cameron a la batería en substitución de Jack Irons. Como ya hicieran con “Yield”, Pearl Jam se presentaron en el estudio con cada uno de los miembros del grupo habiendo trabajado anteriormente de forma individual con ideas de temas. De la puesta en común surgieron singles como “Light Years”, “Nothing as it Seems”, “Thin Air”, “Insignificance” o “Grievance“. La curioso imagen de la portada es la nebulosa “reloj de arena” MyCn 18.

 

8.- Backspacer (2009)

Y cuando ya nadie se esperaba nada de ellos, Pearl Jam retornaron con un álbum tan remarcable como Backspacer. Temas como “Got Some”, “The Fixer”, “Just Breathe”, “Amongst The Waves”… Así lo avalan. Novena referencia en su casillero fonográfico, también es su disco más corto y directo, su colección de temas más decididamente new wave y pop. También su disco con las letras más optimistas, hecho que Eddie Vedder atañe a la elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos.

 

9.- Pearl Jam (2006)

No nos engañemos, aunque fuera aclamado por muchos críticos como un retorno al sonido de “Ten”, este es un disco más conocido por su portada, la del aguacate, que por sus canciones. Aun así, en sus surcos amaga un par de singles tan potentes como “Life Wasted”, un tema que Vedder dedicó a Johnny Ramone, al que describió como “el mejor amigo que jamás he tenido en el mundo”, y “World Wide Suicide”.

 

10.- Lightning Bolt (2013)

Décimo largo en la trayectoria de Pearl Jam. En contraposición a su predecesor más inmediato, “Backspacer”, disco freso e inmediato, Lightning Bolt es una vuelta los desarrollos largos. Así lo admitía Mike McCready que poco después de su publicación reconocía que todo el disco esta impregnado de cierta onda a lo Pink Floyd. Pese a que carece de singles monumentales, sería injusto no destacar piezas como “Sirens” o “Mind Your Manners”.

 

11.- Riot Act (2002)

¿Alguien recuerda algún tema de este disco mínimamente memorable? Yo tampoco.

Un comentario
  1. Enric DeTot 30 marzo, 2020

    Es tan incomprensible poner al Riot Act en último lugar como poner al Backspacer por encima del Aguacate y del mismo Riot Act.

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