25 años del “Vitalogy” de Pearl Jam
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25 años del “Vitalogy” de Pearl Jam

Jesús Casañas — hace 2 semanas
Empresa — Sony Music
Fotógrafo — Archivo

En mitad de los primeros síntomas del precio de la fama, de las tensiones internas, de su sonada disputa con Ticketmaster y de la muerte de Kurt Cobain, Pearl Jam lanzaban “Vitalogy”. Su tercer disco de estudio fue irremediablemente hijo de las circunstancias: irregular, experimental, excesivo, oscuro y obra de culto a día de hoy, siendo el segundo trabajo más vendido del quinteto de Seattle.

Como a tantos otros grupos que saborean las mieles del éxito, a Pearl Jam le cogió la denominada “maldición del tercer disco”. Esta teoría, sostenida por muchos expertos en música, habla de la facilidad con la que las bandas graban sus dos primeros trabajos, nutridos de las canciones que han ido saliendo en las numerosas horas de local y escenario durante los años previos a pegar el pelotazo. Y de que, cuando llega el momento de entrar a grabar el tercer LP, asoma el mismo drama: la despensa de esos primeros temas frescos y primerizos se ha agotado, y toca empezar a componer desde cero y grabar en mitad de una agenda ahogada por las giras, los endiosamientos que haya traído la fama a los egos de cada uno de los componentes y la dificultad de ofrecer algo nuevo que no sea ni una copia barata de lo anterior ni una infumable ida de olla.

Y en esas andaban Pearl Jam. Lideraban junto a Nirvana el denominado movimiento grunge, la inevitable contrapartida de los noventa al hard rock ochentero. Una nueva generación (llamada “X”) que demostraba que tocar en grupo no estaba reñido con el feminismo, la homosexualidad, el ecologismo, el animalismo, el mostrarse vulnerable o el tocar sin disfrazarse ni embutirse en cuero. Y que, recordando lo que ya había enseñado el punk al mundo a finales de los setenta, animaba a cualquiera a colgarse un instrumento, porque no hacía falta ser un virtuoso, porque la revolución empezaba por uno mismo y porque te lo podías hacer tú mismo. Y tú misma, que tampoco hacía falta ser hombre.

Pearl Jam debutaron en 1991 con el impecable “Ten”, pero no fue hasta que lo presentaron en acústico al año siguiente a través de la MTV cuando pegaron el salto a la fama mundial. En 1993 publicaban “Vs.”, su disco más vendido hasta la fecha. Y en los huecos que quedaron en su apretada gira de presentación aprovecharon para componer y grabar “Vitalogy”, recurriendo al igual que en el anterior a Brendan O’Brien para la producción. La primera sesión fue aquel mismo año en el Kingsway Studio de Nueva Orleans (Luisiana), donde ya grabaron “Tremor Christ” y “Nothingman”. Las otras doce canciones las registraron en 1994, repartidas en diferentes sesiones en los estudios Southern Tracks Recording y Doppler de Atlanta (Georgia) y el Bad Animals Studio de Seattle (Washington). El 5 de abril de aquel año, Kurt Cobain se suicidaba en su casa de esta última ciudad con tan solo 27 años de edad.

Lo cierto es que a principios de aquel 1994 el disco ya estaba prácticamente terminado, pero uno de los motivos de su retraso fue el enfrentamiento que la banda inició contra Ticketmaster, a la que acusaron de usar su monopolio para inflar los precios de las entradas y perjudicar tanto a los grupos como a su público. Pearl Jam se comprometió primero a mantener las entradas sus conciertos por debajo de 20 dólares, desvinculándose después de la mastodóntica empresa e iniciando un conflicto legal por el que se vieron obligados a cancelar su gira a partir de mayo y a reducir drásticamente las fechas de sus directos en los años posteriores.

Todo aquel lío con Ticketmaster marcaría la década de los noventa en la industria musical y el propio futuro de Pearl Jam, que entre otras cosas se quejó del poco apoyo que recibió por parte de otras bandas. Pensaron que iban a iniciar una revolución, y cuando miraron hacia atrás se habían tirado solos a la piscina. Pero ni siquiera en sus propias filas estaban todos a una. Dave Abbruzzese, baterista en aquel momento (era ya el tercero), dejaba el grupo el 1 de agosto. Argumentó problemas personales, pero todo apunta a sus diferencias con respecto al resto del grupo en aquel asunto, principalmente con el guitarrista rítmico, Stone Gossard. Fue sustituido por Jack Irons, amigo de Vedder y miembro fundador de Red Hot Chili Peppers, que debutaría el 1 de octubre en el concierto benéfico que había organizado Neil Young: Bridge School Benefit. También llegaría a tiempo de grabar un tema, “Hey Foxymophandlemama, That’s Me”. Abbruzzese también tuvo que ser sustituido a la hora de grabar “Satan’s Bed”, puesto que tuvo que ser hospitalizado para sacarse las amígdalas. En su lugar entraron las baquetas de su técnico, Jimmy Shoaf, que hizo sus tomas imitando los golpes que había sacado previamente a partir de una caja de ritmos.

No fue el único que se ausentó de las sesiones de grabación. El guitarra solista, Mike McCready, tuvo que entrar en rehabilitación por aquellos entonces para tratar su adicción al alcohol y la cocaína. Puede que ésa sea una de las razones por las que hay tan pocos solos de guitarra en todo el LP. O puede que también por el gran número de temas compuestos por Eddie Vedder, que además de su carismática voz empezó a meter cada vez más su tercera guitarra en las pistas. Stone Gossard llegó a quejarse de la falta de comunicación entre los miembros, asegurando que el 80% de los temas fueron escritos 20 minutos antes de ser grabados. Las tensiones entre Vedder y el resto de la banda se incrementarían en 1995, cuando el bajista Jeff Ament llegaría a abandonar momentáneamente las filas de Pearl Jam, y que hubo que limar con los necesarios proyectos paralelos de cada uno de los componentes. Pero ésa es otra historia.

Volviendo a “Vitalogy”, a pesar de todas sus dificultades, consiguió publicarse el 22 de noviembre de 1994, hace hoy 25 años. Lo hizo en formato vinilo, que ya había caído en desuso a favor del CD. Aun así, vendió 35.000 copias durante su primera semana en la calle, debutando en el puesto 55 del Billboard 200 y convirtiéndose en el primer álbum de vinilo que aparecía en las listas de éxitos desde que el uso del compacto se había extendido. El 6 de diciembre de aquel año se lanzaba en CD y casete, alcanzando esta vez el número uno del Billboard 200. Vendió 877.000 copias su primera semana, convirtiéndolo en su segundo álbum más vendido de la banda, sólo superado por “Vs.”.

Tanto su título como su diseño estaban inspirados en un libro de medicina de los años veinte que Vedder había encontrado en una tienda de segunda mano, y cuyo significado era literalmente “el estudio de la vida”. Aparte de que las decisiones del cantante empezaban a molestar en el ego de los demás, aquello también trajo más problemas. Primero por el sobre coste de su embalaje, que añadió 50 centavos extra a cada copia. Segundo por su diseño alargado, algo más que visto a día de hoy pero a lo que las tiendas de discos no estaban acostumbradas por aquel entonces, y que no tardaron en quejarse porque les tocó colocarlo de lado en sus estanterías. Y tercero porque las últimas versiones del libro en el que se basaron todavía tenían copyright, y hubo que tirar de abogados para que la cosa no acabase en los juzgados. Con respecto a su música, pasamos a continuación a analizar el trabajo canción a canción.

“Last Exit” (2:54)

Tras los pequeños ruidos introductorios, el firme ritmo a golpe de caja deja claro que el disco va a empezar con fuerza. Respecto a la letra, los últimos pensamientos que a un suicida se le pasan por la cabeza mientras se arroja a través de un precipicio.

“Spin The Black Circle” (2:48)

Sus riffs a base de quintas distorsionadas la convierten en la canción más punk del trabajo. Una de las más recordadas, fue elegida como primer single, lanzado el 8 de noviembre de 1994 como adelanto. Alcanzó el número 18 en el Billboard Hot 100, y en 1996 ganó el Grammy a mejor interpretación de hard rock.

“Not For You” (5:52)

Tema espeso y oscuro, de casi seis minutos. Publicado como segundo single el 21 de marzo de 1995, Vedder se despacha a sus anchas contra la burocracia de la industria musical, a la que acusaba de aprovecharse de la juventud de su público. El sencillo incluía como cara b el tema inédito “Out Of My Mind”, que fue descartado junto a “Hard To Imagine”.

“Tremor Christ” (4:12)

El riff principal, a base de dos acordes, y su melodía depresiva hacen de ella la canción más “nirvanera”. Fue una de las dos canciones que grabaron en la primera sesión de estudio junto a la siguiente, “Nothingman”.

“Nothingman” (4:35)

Medio tiempo de canal limpio y melodía pegadiza, donde un “Don Nadie” se lamenta de haber dejado marchar a su gran amor: “El futuro está encima, pero en el pasado él se hunde lentamente. Lo atrapó un relámpago, maldijo el día en que la dejó ir”.

“Whipping” (2:35)

Denuncia sobre el asesinato en 1993 del doctor pro abortista David Gunn, físico de Florida especialista en ginecobstetricia, a cargo de grupos que paradójicamente se consideraban “provida”.

“Pry, To” (1:03)

Píldora experimental, que sirve casi de paréntesis para que el LP respire, y donde en una improvisación Vedder se limita a repetir: “La privacidad no tiene precio para mí”.

“Corduroy” (4:37)

Una de las canciones más populares del disco, a pesar de que no fue lanzada como single. Y es que su estribillo pegadizo consiguió situarla en el puesto número 13 en la lista Modern Rock Tracks de la revista Billboard. Vedder de nuevo se queja de la presión de la fama.

“Bugs” (2:45)

Otra de las canciones experimentales, donde Vedder toca un par de notas con un acordeón que encontró de oferta en una tienda de segunda mano mientras recita a lo Tom Waits lo primero que se le viene a la cabeza respecto a los bichos. Cuenta la leyenda que la propuso como primer single (de broma, se entiende).

“Satan’s Bed” (3:31)

Música a cargo de Gossard, donde como hemos comentado Abbruzzese tuvo que ser sustituido por su técnico Jimmy Shoaf a la batería. Eddie aprovechó otra vez para reflexionar sobre la fama, ridiculizando en este caso a quienes se dejan pervertir por ella.

“Better Man” (4:28)

Vedder recuperaba aquí una de sus primeras composiciones, que ya tocó con Bad Radio, su banda del instituto. Una canción melódica, de acordes limpios, que al principio parece ser que fue rechazada por el resto de la banda al considerarla demasiado “comercial”. Y tanto que lo fue. Alcanzó sin ser un single el número 1 en la lista Mainstream Rock Tracks, el 2 en Modern Rock Tracks de la revista Billboard y el 13 en la de Top 40 Mainstream.

“Aye Davanita” (2:58)

Vuelve la experimentación con esta canción prácticamente instrumental de casi tres minutos, donde el grupo improvisa en torno a tres acordes.

“Immortality” (5:28)

Tercer single, lanzado el 6 de junio de 1995. De nuevo la presión de la fama aparece en la letra, de la que muchos especulan que habla sobre el suicidio de Kurt Cobain. Eddie siempre lo ha negado, y aunque existen versiones en directo previas a la muerte del cantante de Nirvana, la letra se modificó en su versión de estudio.

“Hey Foxymophandlemama, That’s Me” (7:44)

Conocida también como “Stupid Mop”. El delirio fluye a su antojo para cerrar el álbum en estos casi ocho minutos de psicodelia, samples, voces en off y sonidos ambientales. La única que Jack Irons llegó a tiempo de grabar con su batería.

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