El mundo en fotogramas

El 2018 cinematográfico se inició con Frances McDormand tirando cócteles molotov a una comisaría y con Daniel Day-Lewis comiendo a placer setas venenosas. La cosa empezó fuerte, pero el ritmo no bajó. Luego vino Willem Dafoe como amo de llaves protector de un Castillo Mágico, un coming of age en la Italia de los ochenta a ritmo de The Psychedelic Furs, un grupo de perros perdidos en una isla de un Japón distópico, una familia de esquizofrénicos que sufre una cadena perpetua de desgracias, unos bailarines que beben sangría con LSD y pierden el oremus, un Nicolas Cage enajenado llorando y vengando la muerte de Andrea Riseborough, Alfonso Cuarón recordando sus años mozos en el México de los setenta y una historia de amor y venganza con sabor italiano. 2018 también nos ha entregado, entre muchas otras que nos quedaremos sin citar, la película de superhéroes más orgiástica de la historia (“Vengadores: Infinity War”), el Terciopelo Azul meets El gran Lebowski de la generación millennial (la estupenda “Lo que esconde Silver Lake”) y el retorno del realismo mágico europeo (la conmovedora “Lazzaro feliz”).

1.-“Tres anuncios en las afueras”

Martin McDonagh
El dramaturgo y cineasta Martin McDonagh consigue su mejor película en esta exploración sobre la justicia y la venganza en el sur de Estados Unidos. Tragicomedia más cruda que el cine de los hermanos Coen, McDonagh firma un brillante guión que es capaz de ir de lo cáustico a la ternura en apenas unos segundos. Interpretaciones sensacionales. J. Picatoste Verdejo

 

2.-“Clímax”

Gaspar Noé
Excesiva, desasosegante, desagradable, Clímax es una patada en la barriga de una embarazada y en la retina de un espectador que ha sustituido la magia de la experiencia cinematográfica por el confortable cine de Netflix. Gaspar Noé demuestra con su rave lisérgica y espídica que nuestros cines todavía pueden ser un espacio para la provocación. Rubén Romero Santos

 

3.-“The Florida Project”

Sean Baker
Aunque el teórico paraíso está a cuatro pasos de distancia, la realidad de The Florida Project apunta en dirección contraria a la idílica. Más aún cuando son niños los que tienen que encontrar esas diferencias entre lo prometido que es Disneyland, y lo viable que acaba siendo un motel de mala muerte. En esta cinta sin filtros, su director encuentra motivos para la denuncia mientras dibuja un estudio sociológico particular y vehemente. Toni Castarnado

 

4.-“Roma”

Alfonso Cuarón
Ideológicamente discutible, estéticamente sublime, ninguna otra película del siglo XXI tiene tantos planos espectaculares por minuto. Desde que vemos un avión reflejado en un zócalo, la cámara y el espectador flotan en unos escenarios sentimentales que sitúan a Cuarón en la liga de Fellini, de Bergman, de los más grandes maestros del blanco y negro. Rubén Romero Santos

 

5.-“Mandy”

Panos Cosmatos
Definida por su director como una ópera rock volcánica, Mandy parte de un hecho doloroso (la muerte de la madre de Cosmatos hace unos años) para crear una catarsis emocional cósmica de fuego, sangre y heavy metal. Una película bellísima, furiosa, lisérgica y profundamente romántica que prestigia el terror de serie B sin mirarlo por encima del hombro. Xavi Sánchez Pons

 

6.-“Call Me By Your Name”

Luca Guadagnino
Luca Guadagnino lo bordó al trasladar a la gran pantalla el romance entre un joven y el ayudante de su padre con suma sensualidad y captando toda la química de los protagonistas. Y su escena de créditos con Elio, el chico, frente al fuego mientras suena Sufjan Stevens, es una de las más emotivas de los últimos años. Joan S. Luna

 

7.-“Isla de perros”

Wes Anderson
En su segunda producción animada Wes Anderson hace gala de un dominio apabullante de los elementos cinematográficos. Protegido por una banda sonora primorosa que combina música de distintas fuentes con la composición original de Alexandre Desplat, el director traslada su visión sobre el ser humano a una fábula distópica canina, advertencia de nuestros días. J. Picatoste Verdejo

 

8.-“El hilo invisible”

Paul Thomas Anderson
Esta oda al amor tóxico que plantea un romance enfermizo entre un diseñador de moda sociópata y una inocente camarera que descubre el sadomasoquismo bien podría haber sido filmada por el William Wyler de El coleccionista o el Alfred Hitchcock más pervertido. Anderson crea aquí un contraste magistral: contenido turbio versus forma majestuosa. Xavi Sánchez Pons

 

9.-“Dogman”

Matteo Garrone
Un estudio de carácter de explosión lenta, tensión constante y una tristeza que permanece tras los títulos de crédito. Dogman tiene algo de Pasolini y algo de Peckinpah, pero también personalidad propia y una belleza en las imágenes, tan sucias como poéticas, que hacen de ella la mejor obra de Garrone hasta la fecha. Darío García Coto

 

10.-“Hereditary”

Ari Aster
El debut de Ari Aster se adentra en el subgénero de familias jodidas con una pesadilla retorcida y sádica de horror psicológico que toma la forma de una casa de muñecas dominada por la esquizofrenia y el satanismo. El tour de force interpretativo de Toni Collette (merece el Oscar a la Mejor Actriz) y su espeluznante y fantasmagórico clímax son ya historia del género. Xavi Sánchez Pons