Dock of the Bay: Se impone el cine independiente
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Dock of the Bay: Se impone el cine independiente

Jon Pagola — 14-06-2021

Era una edición cargada de interrogantes y en un contexto pandémico tan incierto como insólito. Por primera vez, el festival se trasladaba del mes de enero a junio, cambiando las habituales postales invernales por un atuendo veraniego que invitaba a ir a la playa en lugar de entrar en una sala de cine. Al buen tiempo y la reducción de aforo del 50% obligado por las circunstancias, había que añadirle una también obligada contención de actividades paralelas que se saldó, no obstante, con éxito rotundo: el concierto de las debutantes Las Penas y la solvente mano de Javi P3z como DJ cerró el sábado un Dock of the Bay, la número 14, donde el cine, tal vez, se ha hecho más fuerte que nunca.

El palmarés otorgado por un jurado de postín compuesto por el cineasta Lois Patiño, el artista Niño de Elche y la subdirectora del Zinemaldia Maialen Beloki refleja una apuesta por el cine de autor y de calidad, donde las historias con chicha y el valor intrínseco de las películas han salido vencedoras haciendo buena la célebre frase del creador del movimiento surrealista André Breton, quien sostenía que en el cine, “independientemente de lo que proyecte, se celebra el único misterio absolutamente moderno”.

Así, el premio al Mejor Documental se lo llevó una película de marcado carácter humanista como “Helmut Lachenmann: My way”, de Wiebke Pöpel (Alemania, Italia, Suiza), en la que se subraya la figura y la cautivadora personalidad de un veterano creador de música contemporánea. No es extraño que la muy arty “The Sound Is Innocent” (República Checa, Francia, Eslovaquia) de Johana Ozvold haya recibido el premio a la Mención Especial, donde se disecciona la historia de la música electrónica desde los pioneros que trabajaban tras el Telón de Acero a los compositores franceses de vanguardia. El jurado ha valorado su “voluntad de explorar formas cinematográficas singulares”, así como su “reflexión sobre cómo la electrónica ha permitido ir transformando modos de escucha”.

Lástima que “Summer of Soul”, que competía fuera de concurso en la sección Perfect Day, no pudiera llevarse el Premio al Público. Conquistó al teatro Principal en una especie de cara B del festival de Woodstock que hasta ahora había estado guardado en un cajón. Una serie de frenéticos conciertos de música negra tuvieron lugar en verano de 1969 en el llamado Festival Cultural de Harlem, y este acontecimiento tan épico como valioso que contó con la participación de Stevie Wonder, B.B. King o Nina Simone en su esplendor artístico, no se había difundido hasta ahora.

En su lugar, el público premió una correcta revisión entre histórica e íntima de una fuera de serie del punk inglés, Poly Styrene, la líder de X-ray Spex fallecida en 2011. “Poly Styrene: I am a cliché” está dirigida por la propia hija del icono, Celeste Bell, en un juego de espejos entre el presente y el pasado, a mitad de camino entre la música y la disección familiar, que no siempre funciona. El premio al Mejor Cortometraje Musical, la gran novedad de esta edición pandémica, se lo llevó “Os Corpos”, de Eloy Domínguez Serén, una nueva aproximación al ruido partiendo de la observación del carnaval rural gallego.

Ya veremos si el Dock of the Bay se ancla definitivamente en el esbozo del verano o vuelve a los días de abrigos, bufandas y gorros de lana de enero. Lo que sí parece seguro es su compromiso con el cine independiente, en un abanico cada vez más abierto donde, por encima de géneros musicales y peso de los artistas, se acoge todo tipo de propuestas contemporáneas dispuestas a aportar una visión singular.

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