Una introducción

El 20 de diciembre de 2015 se cumplió el centenario del nacimiento de Edith Piaf, quizás la cantante francesa más internacional, la más aclamada, la más recordada… Desde luego su voz y sus canciones marcaron una época, años más tarde otras cantantes francesas seguían cuidadosamente con su legado. En 1931 Josephine Baker (aunque nacida en Estados Unidos fue hija adoptiva de París) y Lucienne Boyer rompieron barreras: estaban entre las elegidas para el Grand Prix a mejor disco anual de aquellos días.

La siguiente semilla la plantaron Yvette Guilbert y Berthe Sylvia, vedettes de la canción en los años treinta. En la etapa dorada del music hall, damas como Frehel y Damia aplanaron el camino para que Edith Piaf triunfara. Tenía rivales competitivas (Lucienne Delyle, Yvette Giraud), pero los mayores halagos se los llevaba siempre la Piaf. Con otro estilo, más desenfadado y menos dramático, Dalida hizo bailar a más de uno en los sesenta. Conforme pasaba el tiempo surgían más nombres (Line Renaud, Gloria Llasso, Marie-Josée Neuville…), se ampliaba la paleta musical de una Francia muy viva. Sin embargo, no fue hasta la publicación de discos de Juliette Greco o Barbara cuando las compañías discográficas vieron de nuevo la ocasión de poner en el escaparate a voces femeninas con una salida comercial clara.

Serge Gainsbourg protagonizó duetos con aroma a clásico (con Brigitte Bardot ese particular vaivén en “Bonnie And Clyde”, con Jane Birkin abordando juntos la sensual “Je t’aime moi non plus” o incluso con France Gall, aunque con menor suerte). Con Sylvie Vartan se iniciaba una etapa que se presumía distinta, la de las cantantes ye-yé. En otras circunstancias, era frecuente que algunas mujeres combinaran su trabajo como actriz con el de cantante (muy habitual todavía a día de hoy), de ahí los casos de Catherine Deneuve (quien hizo sobre todo carrera en el cine al no ser una cantante excepcional), Marie Laforet (quien versionaba a Bob Dylan, The Beatles o The Rolling Stones), Jeanne Moureau (inolvidable su participación en “Jules et Jim” de Truffaut, allí interpretaba el famoso vals “Le Tourbillon”). Siendo aún muy joven, Francoise Hardy tuvo su primer éxito en 1962, no obstante fue en los setenta y con una propuesta más rock y discos como “La question”, cuando conquistó el corazón de muchos franceses, abriendo también una puerta hacia el mercado anglosajón. Nicoletta maravilló a los países francófonos con la adaptación del hit “Mamy Blue”, aunque después apostó por crear una bella historia con la música brasileña tras adaptar anteriormente piezas de su ídolo Ray Charles. Con la música folk en pleno apogeo, y propuestas como la de Joni Mitchell y Judy Collins, en Francia esa responsabilidad cayó en las manos de Veronique Sanson, mutando gradualmente hacía el rock (Johnny Hallyday tenía una sombra alargada), sobre todo al entrar en la década de los ochenta.

A partir de entonces un oasis, pues salvo en contadas excepciones (Les Rita Mitsouko, o la portuguesa/belga Lio, que tuvo una gran repercusión en Francia), no había mucho dónde rascar. Únicamente Mylene Farmer, mucho más que una cantante, y convertida en figura de culto. “Ainsi sois je…” despachó un millón de ejemplares, un hito en el país vecino. En los noventa Liane Foly firmó un disco notable, “J’irai tranquille…”, mientras Vanessa Paradis ya jugaba en otra liga. Y así hasta que hace cinco años asistimos al ciclón Zaz con la canción “Je veux”. El tiempo ha confirmado que las voces del pop francés merecen estar en primera línea. Aprovechando el lanzamiento del nuevo álbum en directo de Zaz, “Sur la route”, vamos a repasar la escena contemporánea de cantantes francesas, las de la saga Gainsbourg-Birkin (Charlotte Gainsbourg, Lou Doillon), algunas que estaban un poco antes que Zaz y se habían dado ya a conocer (Camille, Francois Breut, Karen Ann), otras que han aparecido más o menos al mismo tiempo como alternativa (La Grande Sophie, Emily Loizeau, Jeanne Added, Yael Naim), e incluso otras que no destacamos en este informe pero que también están en esa órbita (Olivia Ruiz, Daphne, Jeanne Cherhal, Anäis, Barbara Carlotti, Adrienne Pauly, Lou Lesage, Carla Bruni…). La realidad es que a menudo aparecen nombres atractivos, aquí os presentamos un listado para perderse en él, y descubrir un universo paralelo excitante.

 

BERRY.ZoeGhertner
fotografía de Zoe Ghertner

BERRY

En la portada de su debut “Mademoiselle” (08), Elise Pottier se da un aire a Audrey Tautou, la eterna Amelie de quien nos enamoramos perdidamente en aquél café de Montmartre. No es tan descabellado pensar que su música podría sonar en la película, por su bisoñez encaja. En “Les Passagers” (12) no tiró tanto de arreglos y apostó por un pop más puro y simple. En todo caso, en sus canciones hay una misma política, la que otorga el mensaje explícito de su primer éxito, “Le Bonheur”. La felicidad por encima de todas las cosas.