No parece real, pero debe ser cierto que Gorka Urbizu haya decidido parar máquinas y regresar a puerto justo cuando esta gran aventura cumple 25 años. Un cuarto de siglo de progresión constante y entrega absoluta, tanta que algunos se quedaron por el camino. No debe de ser fácil ser parte integrante de la montaña rusa que siempre ha sido Berri Txarrak. Montaña rusa que lo es aún más en este año de despedida frenética.

La noticia corrió como la pólvora: el 12 de diciembre de 2018 Gorka Urbizu nos sorprendía con un comunicado en el Facebook Berri Txarrak, en el que anunciaba el fin del grupo y hacía hincapié en el agotamiento que él personalmente siente al pasarse los últimos 25 años, es decir, nada menos que desde los 17 tacos, metido en esta vorágine de disco-gira y todo lo que el negocio conlleva. El mazazo para los fans es tremendo: ¡justo ahora, cuando estaban en la cima del mundo del rock!

Este artículo se basa, como no podía ser de otra manera, en opiniones y gustos personales. Mas intenta aportar información con rigor y profundizar en el legado del grupo, en sus aspectos más interesantes y de poner en contexto esta situación de casi-locura (en el buen sentido) a la que hemos llegado con la despedida del grupo. En orden cronológico y a diferentes ritmos, incidiremos en el aspecto musical, compositivo y de sonido, dejando para otra ocasión el análisis de las letras de Gorka, que dan para mucho y a buen seguro resultarán rebeladoras para no pocos aficionados.

 

Bola de nieve y despedida apoteósica

El placebo no tarda en llegar y el grupo se prepara para despedirse a lo grande. Se anuncian las doce primeras fechas y, mientras se van agotando los tickets en un santiamén el grupo no para de estar de actualidad y de anunciar más fechas, cada cual más espectacular. En Mondo Sonoro os contamos con pelos y señales la crónica de la segunda noche del Kafe Antzokia de Bilbo del pasado 20 de febrero.

Los conciertos están siendo incendiarios y la respuesta del público entusiasta, con ese punto de locura e histerismo que suelen traer estos acontecimientos: tickets que vuelan, fechas que se van añadiendo y el grupo de rabiosa actualidad y en boca de todos. Berri Txarrak está trascendiendo lo musical para saltar a la prensa generalista, y es que todo lo que rodea al grupo se está convirtiendo en una bola de fuego por cuanto las novedades y las sorpresas no paran de llegar. Tampoco olvidemos ese concierto gigante que planea el grupo, para todos aquellos que se hayan quedado sin entradas. La cosa promete, y mucho. Veremos por dónde nos sorprenden.

 

Este mundo de la música está loco, loco

Mucha gente se sorprende por toda esta locura, mas no debemos olvidar que hace casi exactamente un año ya llenaron el BEC. Por Dios, ¡el BEC! ¿Cuántos grupos extranjeros pueden hacerlo? La trayectoria de los de Lekunberri ha sido un no parar de subir, trabajar aún más, volver a subir, y por fin acelerar al máximo. De progresión aritmética a progresión geométrica. Qué lejos quedan aquellos inicios en el año 1994, ese primer disco homónimo del 97 y el trabajo de bajera, de gaztetxe y de recorrerse toda Euskal Herria en la furgo.

 

Orígenes y desarrollo. Marino Goñi.

Un buen día Marino Goñi de GOR se fija en el cuarteto formado por Gorka Urbizu (guitarra y voz), Aitor Oreja (gitarra), Mikel López “Rubio” (bajo) y Aitor Goikoetxea (batería) y queda impresionado cuando estos jovenzuelos le sueltan que quieren vivir de la música. La valentía y la convicción de los de Lekunberri tuvo, a la larga, sus frutos. La inocencia del primer disco (“Berri Txarrak”, 1997) se vió superada por el arrojo de “Ikasten” (1999), en el que las composiciones van tomando cuerpo y las guitarras empiezan a aportar más profundidad. Aún les falta mucho por aprender, pero van ampliando zonas de influencia e incluso cuentan ya con algunos himnos como la propia “Ikasten”, “Ez” o la más famosa de todas en aquella época: “Ikusi arte”.

Vuelven a subir otro peldaño con “Eskuak/ukabilak” (2001), más metalero y poderoso aun cuando las melodías continúan sin desarrollarse todo lo que podrían. Cuenta con grandes temas como “Ez dut nahi” o la explosiva “Stereo” y un himno instantáneo como “Oihu”, en esa onda hardcore metalera que volvía loca a la audiencia. La batería de Aitor Goikoetxea va ganando enteros y despliega un abanico de matices y golpes entrecortados que dotan al sonido general de un gran atractivo.

Es, sin embargo, con “Libre” (2003) con el que dan el primer gran salto a nivel compositivo y de proyección. La prensa heavy los empieza a tener en cuenta y los temas van adquiriendo un poso y un poder reseñables: “Hil nintzen eguna”, que abre el disco, nos pone sobre aviso e “ Izena, ezina, izana” se muestra ya de primera división, bien estructurada y con un acabado y un desarrollo muy completos. El hardcore asoma más la cabecita con trallazos como “Pintadek”.

Tampoco me quiero olvidar de “Espero zaitzaket” o “Emazten fabore II”, los cuales, al igual que “Stereo” del anterior trabajo, son una excelente muestra del tipo de temas guitarreros, bailables y rítmicos que son capaces de hacer. Y la joya de la corona: “Denak ez du balio”, un tema total, adictivo y redondo con nada menos que Tim McIllrath de Rise Against a la voz. ¡Esto se estaba poniendo interesante!

 

Nacer, música, morir

2005: Siguiendo con la tradición de disco cada dos años, esta vez Berri Txarrak se salen con “Jaio. Musika. Hil”, una declaración de intenciones ya desde el propio título y el tema homónimo. Ahora sí, son un grupo de altos vuelos. Este álbum es quizás el mejor de su historia y con toda seguridad uno de sus tres mejores trabajos. Tras dos discos con Kaki Arkarazo, esta vez es Karlos Osinaga de Lisabö quien se sienta en la mesa, pero para las mezclas cuentan con Ed Rose, quien lo lleva a cabo en Black Lodge Recordings de Kansas. Entre Karlos y Ed obtienen un sonido compacto y robusto que supone un salto de gigante en la carrera del grupo.

Curiosamente, Aitor Oreja había abandonado el grupo el año anterior, y el grupo se queda en trío… hasta nuestros días. Las salidas al extranjero empiezan a regularizarse, igual que las entrevistas, y la cantidad de asistentes sigue en aumento aunque siga pivotando entre la tremenda acogida en su tierra y el trabajo de campo, casi de hormiga, al visitar Europa. En el Estado Español también van abriéndose camino poco a poco. El tremendo tema-título, la sublime “Oreka”, la poderosa “Bueltatzen” con otra exhibición del batera Aitor en la intro, “Berba eta irudia”… O el precioso “Zertarako amestu”, con esa sensibilidad pop tan presente en toda su trayectoria aunque ahora con un envoltorio ganador, convierten este disco en una piedra angular.

 

Líneas vocales

Quizás mi mayor problema a la hora de acercarme al grupo en su momento. Tal vez por la forma de componer de Gorka (ya sabéis, primero crea la base musical y las melodías vocales al final) o por alguna otra razón, algunas de ellas dan la sensación de estar a medio acabar, aunque sepamos que no sea así en absoluto. Las melodías son una de las razones de ser del grupo y parte importante de su éxito, de manera que quizás solo se trate de gustos personales, pero conviene recordar que algunas de ellas son geniales y a partir ya de ésta época la cosa se empieza a poner cada vez más interesante en este sentido. “Denbora da poligrafo bakarra” supondría el doctorado de Gorka en fabricar melodías universales y evocadoras.

Un nuevo cambio de formación iba a golpear al grupo con la salida del bajista Mikel López “Rubio” tras finalizar el Zertarako Amestu Tour 2008, sustituido nada menos que por David González, ex de Pi.L.T. El grupo, quizás debido a las constantes giras, y en especial aquel tour del anterior disco que les llevó a Europa, Asia y América (reflejado en el documental “Zertarako Amestu”), rompe la racha de disco cada dos años y tarda nada menos que el doble para presentar el siguiente.

 

También el Stoner Rock

2009 ve publicado, por fin, su regreso discográfico: Se trata de “Payola”, grabado en los estudios Electrical Audio de Chicago y producido nada menos que por Steve Albini (Nirvana, Pixies…) y editado por Roadrunner. Un disco apasionante y lleno de contrastes, desde los temas rápidos con influencias hardcore (“Folklore”, “Gure dekadentziaren onenean”, “Achtung”), pasando por composiciones simplemente geniales (“Maravillas”, “Payola”, “Hasi eta bukatu”) hasta las grandes sorpresas y joyas de la corona: Una serie de temas con claro poso Stoner, tan pesadas como geniales y adictivas, con “Dortoken mendean” y “Jainko ateoa” como punta de lanza. Esa influencia persiste tanto en “Etorkizuneko aurrekari guztiak” como incluso en “Arren Darwish” o “Paperezkoa”. Disco redondo donde los haya y, dejemos las cosas claras, el favorito del que esto suscribe. Con este trabajo se hicieron mayores y volvieron a dar un salto, esta vez de gigante.

 

Agosto de 2010: Gorka, único miembro original

El espectacular batería Aitor Goikoetxea abandona el barco tras 16 años castigando los tambores. A partir de este momento Gorka se convierte en el único miembro original de la banda, y lo pasa mal, pero el fichaje de Galder Izagirre (Dut, Kuraia), sumado a la fuerza de David González, que ya lleva 2 años en el grupo y ya ha grabado el portentoso “Payola”, les hace continuar en el formato trío que ya nunca abandonarán, y forman una máquina compacta como una roca que les lleva a la cima.

Para empezar, el trío se engrasa con una gira que les lleva a Brasil, Argentina, Uruguay, México y Canadá. Por otra parte, vuelven a cambiar de discográfica y publican “Haria” (Kaiowas Records, 2011), un disco más oscuro y difícil en primera instancia, aún cuando sea poseedora de una gran potencia y empaque. “Sugea suge” o “Albo kateak” suenan a maquinaria pesada, y junto con “Harra”, “Makuluak” o “FAQ” se convierten en clásicos instantáneos y en gasolina para los directos. Mención aparte para “Iraila”, corte introspectivo con introducción acústica, melodía muy lograda y destinado a perdurar en la historia del grupo. “Soilik agur” es quizás la mejor de todas, provista de una épica y un poso grandilocuente que la convierte en el tema ideal para cerrar un show en un estadio. Fue producido por Ross Robinson, ahí es nada, pero es que además se fueron a grabarlo a los USA, en los estudios Venice de California. Como ven, el crecimiento del grupo es exponencial.

 

¿Querían caldo? Pues tomen tres tazas

Calificar a “Denbora da poligrafo bakarra” de álbum triple es muy relativo dada su duración total (71 minutos), aunque lo cierto es que lo presentaron en tres Cds, cada uno con su nombre y concepto: “Sutxakurrak”, producido como el anterior por Ross Robinson (Korn, Slipknot, At The Drive In) y grabado también en los estudios Venice, podría haber sido – si le sumáramos tres o cuatro temas – el nuevo disco de Berri Txarrak sin ningún problema. Metal y rock alternativo, toques maestros de stoner rock y temas rápidos y tendencia hardcore. La madurez mostrada por el grupo en temazos como “Lanbroan”, “Zimelkor” o “Etsia” es asombrosa.

La sorpresa principal viene de la mano de “Helduleku guztiak”. Grabado en los Estudios Reno de Madrid y producido por Ricky Falkner, esta auténtica obra maestra da el triple salto mortal con sonoridades cercanas al pop, bajo el personalísimo estilo del grupo y con un acabado y una exquisitez fuera de lo común: “Aditu bihurtuak”, una auténtica delicatessen introspectiva con guitarra acústica y su cuasi-enpalme con la maravillosa “Bigarren itzala”, con esos ecos de voz, el bajo prominente y el brazo-metrónomo de Galder estallan, por fin, en un estribillo mágico que captura toda la genialidad melódica de Gorka. Este segundo CD es la joya de la corona: arriesgada, inspirada y con un acabado redondo, habría que citar todos los temas, como la más cañera “Lemak, aingurak”, y por supuesto la propia “Poligrafo bakarra” donde, vuelvo a incidir, los efectos de voz y de sonido y la mágica melodía la llevan a la cima. Increíble. “Helduleku guztiak” es una absoluta novedad por su ritmo, y “26 segundotan” otro clásico a sumar a la lista.

“Xake-mate kultural bat” fue grabado en los Blasting Room estudios (Colorado) y fue producido por Bill Stevenson, Jason Livermore y el propio grupo. El punk rock directo de este tercer CD quizás quedó eclipsado por los otros dos mastodontes, aún cuando es un disco a descubrir y disfrutar. Los seis temas, directos y rápidos al más puro estilo punk rock, van a degüello y no llegan ni a los 20 minutos en total. Grabado en una semana, recoge toda la esencia y espontaneidad del grupo en su vertiente más punk. Aún así, la que cierra (“Bigarren eskuko amets”) se sale del esquema al ser muy melódoca y más pausada, tanto que hasta encajaría en la propia “Helduleku guztiak”.

Este disco, “Denbora da poligrafo bakarra”, fue el asalto definitivo al olimpo, aunque aún nos sorprenderían con otro álbum incontestable.

 

¿Quién es capaz de escuchar los infrasonidos?

2017 fue testigo de la publicación del último disco del grupo (“Infrasoinuak”, Only In Dreams) Un discazo en todos los sentidos, se mire por donde se mire. Un Gorka en su mejor estado de forma nos regala una serie de temas insuperables, con un especial gusto por las melodía bien cuidadas y composiciones a prueba de bombas, de exquisita factura y un acabado simplemente perfecto. De nuevo Bill Stevenson y Jason Livermore (al igual que en “Xake-Mate kultural bat”) se hacen cargo de los controles y esta vez la jugada les sale perfecta. Un sonido cuidadísimo y moderno, potenciador de las cualidades del trío y sencillamente ganador. Tampoco falta la tralla punk de “Hozkia” o “Sed Lex” ni los temazos impregnados de maravillosas melodías como “Infrasoinuak”, “Beude”, “Katedral bat” o “Spoiler!”.

El riff con retrocarga, ese viaje al pasado que nos sugiere lo que pudo haber sido y en lo maravillosamente genial en que se ha convertido, es hoy en día una especialidad de Berri Txarrak. Esos riffs arrastrados a lo Queens Of The Stone Age, tan retorcidos y tan geniales, se dejan sentir en unos cuantos temas de manera brillante. En el último disco, “Dardararen bat” y “Zuri” son buena muestra de ello. El toque stoner, aunque de manera explícita en aquellos temas de “Payola” ya comentados, nunca ha dejado de sobrevolar sus trabajos desde entonces, si es que no lo había hecho ya. Gorka es un guitarrista hecho a sí mismo, contundente e imaginativo, que lo mismo nos maravilla con riffs a lo Josh Homme que tira hacia el maestro Iommi e incluso a Kim Thayil. Y, volviendo a “Infrasoinuak”, incluso el rapidísimo y ya mencionado “Sed lex” cuenta con un riff rebuscado y portentoso que incluso recuerda a aquel maravilloso disco de Sorkun & Vicepresidentes de hace 11 años.

En “Sutxakurrak”, primer CD del triple “Denbora da poligrafo bakarra”, “Lanbroan” y “Ordaina” son un perfecto ejemplo del riff arrastrado anteriormente comentado, mientras “Armak” lo es de la influencia Black Sabbath/Soundgarden. En cuanto a Galder Izagirre, sus baquetas parecen penetran en el riff y engrandecerlo e incluso ampliarlo cuando se lo propone. Su golpeo es único e imprescindible a la hora de profundizar en la masa sonora de todos aquellos temas. David González forma con él una base rítmica voluminosa y todopoderosa, aún más si cabe en directo. Esta es, por si cupiera alguna duda, la mejor formación de la historia del grupo.

 

Discográficas

GOR fue la que decubrió el grupo y el comienzo de esta gran aventura. Marino Goñi vió potencial en estos chicos y les editó nada menos que los cinco primeros discos, además del documental “Zertarako Amestu” (2007) dirigido por Ibon A. Totorika. Posteriormente, ya en “Payola”, el nombre de Roadrunner llamó muchísimo la atención. De todos modos, el propio Gorka reconoció en 2017 en una entrevista publicada en Mondo Sonoro que los últimos cuatro discos son auto-editados. Roadrunner les llamó pero “nosotros pagamos el master y simplemente se lo cedímos por un tiempo que ya expiró. Era una forma de contar con el prestigio de un sello referente sin perder la libertad de movimiento ”, en referencia a “Payola”. Con Kaiwoas Records debió de ser algo parecido, y los dos últimos han sido editados bajo el nombre Only In Dreams, es decir, del propio grupo.

 

A modo de conclusión

Los de Lekunberri han editado 9 álbumes en estudio en estos 25 años, todos ellos siempre o un peldaño por encima o bien reflejando una evolución estilística con el anterior. Nunca dejaron de ser una banda de Rock y Metal alternativo, y es ahí donde donde se les debe encuadrar, si bien su regusto por los temas rápidos al estilo hardcore o punk y especialmente su habilidad para crear melodías duraderas y de calidad los convierten en algo mucho más amplio. El Nu-Metal o, al menos, ciertos esquemas de Rap-Metal tampoco anduvieron muy lejos de ellos en sus inicios; a veces son suma inocencia, siempre con gran potencia. ¿En qué momento pasó Berri Txarrak de ser un grupo de Metal a convertirse en uno de Rock alternativo con influencias de Metal y reminiscencias del pop-rock más elegante? Difícil respuesta, aunque “Jaio. Musika. Hil” ya supuso un logro tremendo y “Payola” otro paso de gigante. Quizás “Denbora da poligrafo bakarra”, y muy especialmente su segundo CD “Helduleku guztiak”, fue el salto definitivo en ese sentido, y la brillantez y apertura logradas en esos siete temas, el espaldarazo definitivo.

 

25 años cantando en euskara

Han logrado todo esto cantando en euskara. Lo otro, hacerlo en otro idioma, hubiera sido legítimo aunque probablemente erróneo. Haber cumplido 25 años cantando en tu propio idioma, ignorando los cantos de sirena de las discográficas y de no pocos aficionados, periodistas etc. que aún se siguen quejando de que no entienden sus letras, les honra. Tampoco conviene olvidar la censura contra el grupo, que tuvo bastantes dificultades para tocar en España, al igual que les pasó a Su Ta Gar, Fermin Muguruza, S.A. u otros. Tal vez deberíamos primero eliminar la censura y los prejuicios idiomáticos y hacer después el análisis de si es posible triunfar en el mundo del rock en un idioma no hegemónico.

 

Última hora

Después de unas semanas de incertidumbre y tras la filtración de que “ese concierto del que nadie debería quedarse fuera” tuvo posibilidades de hacerse realidad en el Estadio de Fútbol de Anoeta, aunque al final no cuajara, el 7 de abril se anunció a lo grande: será el 14 de julio en Kobetamendi, al día siguiente de celebrarse el Bilbao BBK Live Festival. Por el momento sabemos que se tratará de un concierto especial, distinto de este “Ikusi arte Tour”. El día 8 a las 12:00 se pusieron a la venta a 33 euros, y se vendieron más de 10.000 tickets en 8 horas. Ahí es nada. Esta maravillosa aventura ha terminado demasiado pronto, pero lo hará por la puerta grande. Y sí, pasará a la historia.