El PP ha exigido la cancelación de un concierto de Surfin’ Bichos en Mieres del Camín por un puñado de tweets escritos por Fernando Alfaro, líder de la banda, en 2012 y 2013.

El concierto está previsto para el 17 de diciembre y es, de hecho, el mayor reclamo de la Casa de Cultura mierense para el último trimestre del año, formando parte de la gira de reunión con la que Surfin’ Bichos celebran los 25 años de “Hermanos Carnales” (RCA, 92). El presidente de las NNGG de Mieres, Víctor Ferreira, ha pedido ayer su cancelación en base a los “comentarios insultantes” de Alfaro que se pueden leer bajo estas líneas (vía LNE), declarando que “a un artista que simpatice con ideas de centro-derecha se le pide que mantenga la más estricta indefinición ideológica de forma pública, sin embargo los artistas de izquierdas tienen licencia para manifestarlo públicamente y atacar al Partido Popular”.

 

 

 

Por supuesto este no es un caso aislado, solo el último de una larga lista con especial presencia en el terrtorio vasco. Durante muchos años se ha hablado de Euskadi como el laboratorio de pruebas de estrategias de represión que luego se llevaban a nivel estatal, y la censura musical no era una excepción: Berri Txarrak, Soziedad Alkoholika o Fermin Muguruza -que el año pasado tocaba en Madrid tras doce años de veto en la ciudad- han sido objeto muchas veces de vetos instigados por el PP o la AVT. Y en la última década no han sido los únicos: Albert Pla, Def Con Dos, Los Chikos del Maíz o incluso bandas internacionales como Banda Bassotti se han encontrado en situaciones parecidas, dejando aparte los juicios y condenas que pesan sobre raperos como Valtonyc, Pablo Hasél o el colectivo La Insurgencia. Esperamos que la próxima noticia que escribamos al respecto no sea la cancelación del concierto de Surfin’ Bichos, pero estando como está el patio no podemos poner la mano en el fuego.