El enmascarado Sir Bob Cornelius Rifo ha vuelto con su esperado nuevo disco. Tras girar por todo el planeta con uno de los espectáculos más vistosos de la electrónica rock, el italiano vuelve rodeado de amigos en “Hide” (Ultra/Sony, 13), un disco de contrastes.

Sir Bob Cornelius Rifo se ha convertido en uno de los nombres indispensables de la electrónica de estadios (pocos festivales internacionales no han contado con su Death Crew 1977 y el espectáculo Church Of Noise), sobre todo en parte de Europa y Estados Unidos. Por ello, el otrora músico de punk se ha codeado ya con los artistas más importantes del mundo de lo digital, sin olvidarse de sus referentes. Eso es lo que pretende aunar el italiano en “Hide”, que publica Ultra en América y la multinacional Sony en Europa, aunque también haya pasado por escuderías como las de Dim Mak o Ministry Of Sound. Precisamente por la intención de aunar referentes y distintas líneas musicales, ha tenido que pasar tanto tiempo entre las primeras noticias sobre este disco o singles como “Rocksteady” y la publicación de este nuevo larga duración. “Estoy encantado con el disco, absolutamente, aunque me haya tomado bastante tiempo. Es extraño que ahora la gente ya pueda escucharlo, ya no es algo que me pertenezca, está ahí fuera, recién publicado. El concepto ha sido desde el principio crear una especie de puente entre todas mis influencias musicales, que vienen de una paleta de géneros muy amplia. Me gusta la música y nunca me ha parecido buena idea clasificarla. Clásica, contemporánea, electrónica o punk, todo forma parte de mi espectro musical”.
En realidad, en “Hide” no suenan distintos géneros musicales, sino que estos se combinan nuevamente para dar forma a esa fórmula de electrónica rockera y bruta con pasajes de instrumentaciones melódicas que tan buenos resultados generó en el pasado. Electrónica para saltar, no para bailar. “He colaborado con un montón de artistas muy diferentes en este disco y eso ha ayudado a que sea tan diverso estilísticamente. Puedes escuchar punk, rock, electrónica, partes clásicos. Todos estos géneros aparecen en el disco, o por lo menos es lo que he pretendido en todo momento”. Gracias a todas esas aportaciones, los quince temas de “Hide” han podido tomar caminos distintos, aunque evitando esa sensación de absoluta dispersión en la que acostumbran a caer los discos plagados de colaboraciones. Es de suponer que la dictadura creativa de Rifo, ahora único miembro fijo de The Bloody Beetroots ha ayudado a que todo suene a lo que tiene que sonar. Y eso que no ha debido ser sencillo aunar resultados cuando a lo largo de una hora se pasean por tu disco músicos como Youth (Killing Joke), Paul McCartney, Tai –a quien pudimos ver en acción en el pasado BAM-, Bart B. More, Tommy Lee (Mötley Crüe), Penny Rimbaud (Crass), P-Thugg (Chromeo) o Sam Sparro. La lista sorprende, así que vayamos por partes. Empecemos por el más rockero, Tommy Lee. “Tommy es un buen amigo y adoro trabajar con él. En unos días vuelvo a Los Angeles para pasar un tiempo con él de nuevo. ¡Es mi colega!”, comenta. “Pero todas las colaboraciones del disco son importantes para mí, gente como Sam Sparro, Theophilus London… Todos han aportado algo y todos son importantes, precisamente por eso forman parte de este proyecto”.

Escuchando “Hide” eso se intuye, pero no podemos obviar el tema. Se trata de un disco de energía a raudales, duro o calmado dependiendo del momento, aunque –no nos engañemos- fundamentalmente duro. Sirvan como ejemplo esos trallazos llamados “Rocksteady”, “Runaway” o “The Source”, aunque quizás sorprende más encontrarse con voces como la de Greta Svabo Bech o con ese tema calmado y épico que es “Out Of Sight”, en el que aportan su granito de arena Paul McCartney y Youth. “¡Oh, es que Greta es la criatura más adorable que conozco tanto como persona como por sus cualidades como cantante! Estoy convencido de que solamente podría haber grabado con ella. Investigué mucho antes de acercarme a cualquier cantante, elegí a cada persona muy específicamente. En cuanto a Paul McCartney, yo estaba en el estudio con Youth y básicamente fue él quien lo hizo posible. Me pregunto que con quién me gustaría trabajar en mi nuevo disco y le dije que con Sir Paul McCartney. Casualmente, tenía un viejo tema de Paul y una cosa llevó a la otra y al cabo de muy poco tiempo nació ‘Out Of Sight’. Trabajar con una leyenda como él ha sido un verdadero sueño hecho realidad. ¡Es Paul McCartney!”.

La participación del ex-The Beatles sorprende, pero la palma se la lleva la aparición estelar de uno de los iconos del anarco-punk más político e intelectual de todos los tiempos, Penny Rimbaud de Crass. “Estoy totalmente de acuerdo en que su colaboración en la más particular. La historia que hay detrás es que Penny había escrito un poema llamado ‘A Prayer’ y se dio la casualidad de que yo le envié un mensaje para proponerle que escribiese una plegaria para incluir en el disco, y él la tenía. Así de sencillo, así de fácil”. Es de suponer también que las proclamas anarquistas y cierta rabia política de la que The Bloody Beetroots han hecho gala desde sus inicios también debieron facilitar el camino. “Podría ser, pero no creo que haya rabia política en The Bloody Beetroots. Es más una especie de filosofía cultural que se esconde tras el proyecto. Sería un error verlo como algo rabioso. Mi mensaje habla más sobre la filosofía que hay detrás de la música, el arte y la cultura. Quiero encontrarme con más chicos que luchen por aquello en lo que creen aunque no sea de forma directa o no sea algo que coincida con el pensamiento de otros”. Quien sabe, quizás en unos meses haya revueltas en las que algunas máscaras de Guy Fawkes se hayan visto sustituidas por una de Venom, el malvado enemigo de Spiderman que les ha dado imagen. “La máscara es sencillamente iconografía, nada más. Cuando ves la máscara sabes que se trata de The Bloody Beetroots. Eso también supone que los fans se centren en la música y no en la persona que hay tras la máscara. La música y el show toman todo el protagonismo. Todo el mundo quiere verme la cara, pero muy pocos han tenido el placer (risas)”.