Han pasado ya diez años desde que Sir Bob Cornelius Rifo fundase The Bloody Beetroots, un proyecto que dirige en solitario y que ahora publica “The Great Electronic Swindle” (Last Gang/[PIAS], 17), un disco plagado de colaboraciones pop y sobre todo rock.

Me gusta “The Great Electronic Swindle”, pero más los temas electrónicos más rockeros que los que tienden al pop. De todos modos, creo que la mezcla es la razón de ser del disco. ¿Me equivoco?
Creo en la música inclasificable, porque la música debería ser por principios una expresión libre de barreras. “The Great Electronic Swindle” representa la libertad artística total y cuenta la historia de mi vida de los últimos cuatro años, explorando distintos géneros y lenguajes musicales a través de un mínimo común denominador: la electrónica.

“Trabajar con gente por la que sientes un aprecio especial y a la que respetas es una experiencia fantástica, incluso más fantástica de lo que pueda llegar a ser el resultado”.

Diría que es la primera vez en la que tus dos caras están tan diferenciadas: la electrónica rockera por un lado y el pop electrónico por el otro….
En realidad el proyecto The Bloody Beetroots tiene muchas caras y estas no tienen por qué estar necesariamente atadas a un género, sobre todo porque como te he dicho antes no creo en la música clasificada, es algo que te limita como artista. He hecho este disco para que se mantenga fuera de las estanterías y se pueda degustar a lo largo del tiempo como un vaso de buen vino.

Lo que también es evidente es que te encanta trabajar con voces muy distintas. ¿Qué es lo que te mueve a trabajar con otra gente?¿Es porque eres fans de su trabajo o porque sois amigos?
Soy un tipo que confía en la gente y en los encuentros fortuitos que desarrollan verdaderas amistades. Este disco jamás hubiera visto la luz sin toda la empatía que he tenido de la gente que me ha ayudado a darle forma. Cada uno de los cantantes que ha participado con su propio lenguaje en este disco se sumergió personalmente en mi vida para contar una historia. Todos somos parte del mismo mundo y hemos contruído “The Great Electronic Swindle” con nuestra pasión y nuestro amor por la música”.

He escrito muchas veces que los discos plagados de invitados especiales suelen perder su personalidad, pero me alegro de ver que has sido capaz de dado mucha coherencia al conjunto más allá de que sea más rock aquí o más pop allá…
Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, pero insisto una vez más en que nunca hablo de ningún otro género que no sea ese al que The Bloody Beetroots pertenece, es decir: la música. Para mí, hacer un disco así es sencillo sobre todo porque soy una persona que vive lo que dice. No hay trampas sino solamente cosas verdaderas y honestidad artística.

El otro día estaba hablando con Laurent de Gallows y me dijo que estaba encantado de hacer trabajado contigo y que eres un tipo muy cool. Parece que lo habéis pasado muy bien trabajando juntos. De hecho, Nic Cester de Jet también nos lo dijo…
Trabajar con gente por la que sientes un aprecio especial y a la que respetas es una experiencia fantástica, incluso más fantástica de lo que pueda llegar a ser el resultado. He tenido mucha suerte de conocer a artistas con mucho talento y que creen en los mismos valores que yo mismo. Moverte en la misma línea y estar siempre listo para crear música es una de las aventuras que más me gustan de la vida.

¿Fue complicado tenerles en el disco?
Creeme, siempre ha sido muy fácil trabajar con artistas con los que tenemos un aprecio mútuo muy importante. Es algo muy edificante que transmite mucho al resultado que consigues. Te hace crecer mucho.

Te he hablado de los artistas rockeros, pero es evidente que Greta Svabo vuelve a ser un elemento importante de cara a dotar de un espíritu más pop a “The Great Electronic Swindle”…
Por supuesto que lo es, porque es una de las voces más delicadas con las que jamás he trabajado, al marge de que es un fantástico ser humano. Nunca nos hemos planteado esforzarnos en crear canciones pop, sino sencillamente en hacer buenas canciones.

Has trabajado con un montón de sellos diferentes desde Dim Mak a Last Gang. ¿En cuál te has sentido más cómodo?
Absolutamente todos los sellos por los que he pasado han sido un paso muy importante para The Bloody Beetroots. Cada equipo ha hecho un trabajo distinto para una era distinta del proyecto. Last Gang Records han confiado en este último capítulo hasta el momento. Su motivación es “nosotros contra el mundo”, algo que ya te dice de forma enfática cuáles son mis intenciones. Así que no podía encontrar un hogar mejor.

Diría que nunca te he preguntado, en entrevistas anteriores, cuál fue el disco que te llevó del rock a la electrónica y que te hizo pensar por primera vez en crear The Bloody Beetroots
Pues te lo diré ahora. Fue “The Fat Of The Land” de The Prodigy.

Y voy con las dos últimas. La primera es saber qué papel juega o jugará de ahora en adelante SBCR, el alias con el que has publicado varios singles y epés…
El proyecto SBCR fue algo funcional y complementario a The Bloody Beetroots, y me dio la oportunidad de explorar una nueva escena electrónica con rapidez y que me sirvió para hacerme ver mejor lo que quería hacer de cara al futuro. Y estoy encantado de poder decirte que SBCR fue el preámbulo que ha llevado a que haya vuelto como The Bloody Beetroots. En este momento todas mis energías están depositadas en The Bloody Beetroots.

En cuanto al directo. ¿Volveremos a ver algo tan rotundo como Death Crew 1977?
En el nuevo directo de The Bloody Beetroots hay mucho de DC77, verlo para creerlo.